Luigui Cardona hijo adoptivo de Cardona el encargado de la mafia Italiana.
Enamorado de Emma Greco Alvarez una de las hijas menores de Giacomo Greco y Soledad Alvarez .
Emma es la menor de las trillizas y es la última de los hijos de esta familia .
Es la más parecida en la forma de ser a Soledad pero tiene la fuerza , fortaleza de Giacomo.
Enamorada de Luigui en la cual le declara su amor a él siendo rechazada , eso le rompe el corazón a la pequeña Emma , pero no le impide después de cinco años aprovechar la situación y obligarlo a casarse con él así cumpliendo las palabras que le dijo ese día.
Luigui aceptará ese gran amor que siente por Emma desde el primer día en que la conoció .
NovelToon tiene autorización de Mar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
CAPITULO 23
Luigui estaba en su celda, sentado en la cama con la cabeza entre las manos. Llevaba dos días dándole vueltas a lo mismo, luchando contra su orgullo y el miedo a perder a Emma para siempre. Su corazón latía con fuerza, como si presintiera que estaba a punto de tomar una decisión que cambiaría su vida para siempre.
Dylan, su compañero de celda, lo observaba con los brazos cruzados, apoyado contra la pared. Ya estaba cansado de ver a Luigui encerrado en su propio tormento e indeciso.
—Amigo, deja de dar vueltas en tu cabeza —dijo finalmente, acercándose a él—. Deja el maldito orgullo. No tiene nada de malo que la mujer que amas te pida matrimonio.
Luigui levantó la mirada, sus ojos reflejaban una mezcla de frustración y tristeza al mismo tiempo.
—Yo quería hacerlo a mi manera… Con una cena romántica, algo hermoso —susurró, golpeando suavemente su frente con la mano—. No así… No desde aquí.
Dylan resopló con incredulidad.
—¿Y qué más da cómo pase? Lo importante es que quiere casarse contigo y tú con ella, no crees que has perdido cinco años de estar con la mujer que amas.
Primero la rechazaste el día que se te declaro, después la alejaste por buscar una mujer de una noche, de una aventura solo por pensar que tienes un hijo con ella.
Si fuera así no crees que esa mujer misteriosa se hubiera dejado encontrar , ya deja de sufrir por idioteces asume tus sentimientos , eres un tonto, imbécil y inmaduro —dijo Dylan cruzándose de brazos .
—Pero… —Luigui dudó, sintiendo que su propia inseguridad lo ahogaba y se lo comía por dentro—. ¿Y si no funciona? ¿Y si terminamos muy lastimados?
Dylan se rió con amargura.
—¿Y si, sí funciona? ¿Vas a dejarla ir solo porque tienes miedo?
Luigui sintió un nudo en el estómago. La idea de perder a Emma le dolía más que cualquier otra cosa. No quería verla con otro, no quería imaginar que alguien más la haría sonreír o la vería despertar cada mañana después de tenerla en sus brazos , eso no lo podía soportar.
—No la quiero perder, Dylan… ¿Qué hago ahora? —preguntó Luigui con la voz cargada de desesperación.
—Yo de tú , la llamo y le digo que aceptas su condición. Piensa que después puedes hacerle la propuesta como siempre quisiste. No creo que se casen por la iglesia, así que tienes tiempo para planear algo especial.
Luigui lo miró, sintiendo por primera vez un atisbo de esperanza.
—Tienes razón —murmuró antes de levantarse de golpe. Se dirigió a la puerta de la celda y llamó con insistencia al guardia—. Necesito hacer una llamada a mi abogada por favor.
El guardia lo miró con indiferencia, pero tras unos segundos asintió y lo llevó hasta el teléfono.
Mientras tanto, en el aeropuerto, Emma estaba sentada en la sala de espera con la mirada perdida en el suelo. Su vuelo acababa de ser anunciado , pero su corazón latía con un dolor por dejar todo atrás . Se había prometido a sí misma que lo olvidaría de él , que seguiría adelante con su vida, pero cada fibra de su ser gritaba el nombre de Luigui.
Con un suspiro pesado, se puso de pie y tomó su maleta. Se encaminó hacia la puerta de embarque, sintiendo que con cada paso dejaba atrás una parte de su alma.
Entonces, su teléfono vibró en su bolsillo.
Sacó el móvil y vio un número desconocido en la pantalla. Por un instante, dudó en contestar. ¿Y si era él? ¿Y si no lo era? Su mano tembló levemente mientras deslizaba el dedo por la pantalla.
—¿Aló? ¿Con quién hablo? —preguntó Emma con voz serena, aunque su corazón latía desbocado y angustiado a punto de querer salir de su pecho.
El silencio en la línea duró un segundo eterno antes de que una voz ronca y cargada de emoción le respondiera.
—Perdóname, enana… por ser tan imbécil —susurró Luigui con la voz entrecortada.
Emma sintió un vuelco en el pecho. Su garganta se cerró y no le salían palabras, así que tuvo que morderse el labio para no dejar escapar un sollozo.
—Acepto tu condición de casarnos —continuó él, nervioso, con la voz quebrada—. No quiero perderte, Emma.
Ella apretó los ojos con fuerza. Había esperado tanto tiempo escuchar esas palabras… pero ya era demasiado tarde.
—Ya no quiero casarme contigo —respondió en un hilo de voz, sintiendo cómo su corazón se rompía un poco más , y sus manos temblaban al mismo tiempo.
Del otro lado de la línea, Luigui sintió que el aire abandonaba sus pulmones , sintió que algo se rompía por dentro de su ser.
—Emma, por favor…—su voz se quebró—. Perdóname te lo pido con el corazón en la mano. No puedo y no quiero perderte por ser, tan orgulloso y machista contigo.
Ella tragó saliva con dificultad.
—Luigui…
—No sé si funcione este matrimonio, y eso me aterra Emma—continuó él, con una mezcla de angustia y determinación—. Pero prefiero arriesgarme que tener que vivir sin ti por el resto de mi vida. Dame una oportunidad es lo único que te pido, para enmendar mis errores, para demostrarte que te amo con el corazón y de verdad.
Emma sintió sus piernas temblar. Estaba a punto de responder, cuando una voz fría interrumpió la llamada.
—Se acabó el tiempo —dijo el guardia antes de colgar la llamada.
Emma se quedó con el teléfono en la mano, sintiendo su corazón latir a mil por hora. Lágrimas silenciosas rodaron por sus mejillas, pero una sonrisa se dibujó en sus labios y era de felicidad , mezclada con un poco de miedo.
Sabía que Luigui hablaba en serio, que estaba dispuesto a luchar por ella. Pero no se lo dejaría tan fácil. Si la quería en su vida, tendría que demostrarlo.
Respiró hondo, se dio media vuelta y salió del aeropuerto.
Paró un taxi y le dio la dirección de la mansión. Era momento de ver hasta dónde estaba dispuesto a llegar Luigui por ella...
Continuara ...
Gracias 😌 querida escritora Mar ❤️ por actualizar 😌 sigamos apoyando con me gusta publicidad comentarios y regalos 🙂
Mald*r*s encerraron a Dylan siendo inocente.
Leo y su hija estan prisioneros alejados de Rebeca.
Que emocionante está la historia.