Morí una vez por ser quien era.
Reencarné en una historia donde el villano estaba destinado a caer.
El héroe eligió al omega correcto.
El mundo celebró.
Yo elegí al villano.
Sethiel, un omega que recuerda su vida pasada, decide quedarse al lado del hombre condenado por amar demasiado.
Un BL omegaverse oscuro sobre obsesión, elección y destino reescrito.
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CAPÍTULO 9 No es negociable
El error de los hombres que vivían cómodos era siempre el mismo:
confundir silencio con permiso.
Después del anuncio de Draven, Blackthorne no estalló en caos abierto. No hubo protestas públicas ni desafíos frontales. Hubo algo peor: movimientos discretos, sonrisas medidas, invitaciones cuidadosamente formuladas.
Sethiel los vio venir.
No porque fuera paranoico.
Porque sabía cómo funcionaba el poder cuando no podía imponerse por la fuerza.
La invitación llegó al mediodía. Una reunión informal entre representantes de casas fronterizas “para aclarar malentendidos”. No iba firmada por Draven. Eso ya era suficiente advertencia.
Sethiel la aceptó.
Solo.
Cuando el capitán que llevó el mensaje intentó sugerir una escolta, Sethiel negó con suavidad.
—No es necesaria —dijo—. Si quieren hablar, hablarán.
Alzó la mirada.
—Y si no… quedará claro igual.
El encuentro se realizó en una de las salas secundarias del castillo, elegante sin ostentación. Tres nobles aguardaban cuando Sethiel entró. Ninguno se levantó. Era un gesto pequeño, pero deliberado.
Sethiel no se sentó de inmediato.
—Siéntense cómodos —dijo—. Yo prefiero estar de pie.
Uno de ellos, un vizconde de manos finas y sonrisa afilada, fue el primero en hablar.
—Marqués Raviel —comenzó—, nadie duda de su… elocuencia.
Hizo una pausa breve.
—Pero su cercanía con el Duque podría prestarse a interpretaciones innecesarias.
Sethiel ladeó la cabeza.
—¿Innecesarias para quién?
—Para la estabilidad —respondió otro—. Blackthorne es una región sensible. Las apariencias importan.
Sethiel sonrió. No fue amable.
—Las apariencias importan cuando no hay sustancia —replicó—. Aquí hay resultados.
El vizconde frunció el ceño.
—No pretendemos ofenderlo. Solo creemos que sería prudente mantener cierta distancia.
—¿Distancia de qué? —preguntó Sethiel—. ¿De la eficiencia? ¿Del liderazgo? ¿O de un omega que no se comporta como esperan?
El silencio se volvió incómodo.
—No es personal —dijo el tercero—. Es política.
Sethiel asintió lentamente.
—Entonces hablemos de política.
Caminó alrededor de la mesa, despacio, sin prisa. No rodeaba a los nobles: ocupaba el espacio.
—Blackthorne sostiene la frontera norte con un treinta por ciento menos de recursos que las regiones que hoy están sentadas aquí —dijo—.
Se detuvo detrás del vizconde.
—Y aun así, no ha perdido terreno. ¿Saben por qué?
Nadie respondió.
—Porque aquí no se negocia con debilidad —continuó—.
Apoyó una mano en la mesa.
—Y porque el Duque no sacrifica a los suyos para tranquilizar conciencias ajenas.
El vizconde apretó los labios.
—Usted habla como si ya fuera parte de Blackthorne.
Sethiel inclinó la cabeza, reconociendo el punto.
—Lo soy —dijo—. Por elección.
Miró a cada uno.
—Y eso es lo que les incomoda.
Uno de los nobles soltó una risa breve.
—No exagere. Usted es un omega. Su posición…
Sethiel se giró con calma.
—…no es negociable —terminó—.
La voz no se elevó.
—Ni la mía ni la del Duque.
—¿Está amenazándonos? —preguntó el vizconde.
Sethiel negó.
—No —respondió—. Estoy aclarando límites.
Se enderezó.
—Si creen que pueden usarme como punto débil para presionar a Blackthorne, están equivocados.
Hizo una pausa.
—Y si creen que el Duque me tolera… tampoco lo entienden.
El silencio fue absoluto.
—Él eligió —continuó Sethiel—. Y cuando Draven Blackthorne elige, no retrocede.
El nombre dicho así, sin títulos, cayó con peso.
—Esta reunión —dijo Sethiel— nunca ocurrió.
Se giró hacia la puerta.
—Y esta conversación tampoco.
Antes de salir, se detuvo.
—Pero si vuelven a intentarlo —añadió sin mirarlos—, no vendré solo.
Salió sin apresurarse.
Draven supo lo ocurrido antes de que se lo dijeran.
No por informes.
Por instinto.
Encontró a Sethiel esa noche en el patio alto, observando las luces lejanas de la frontera. No habló de inmediato. Se colocó a su lado.
—Te buscaron —dijo.
—Sí.
—¿Te presionaron?
—Lo intentaron.
Draven lo miró con atención.
—¿Y?
Sethiel se giró, tranquilo, sin rastro de tensión.
—Fallaron.
Draven exhaló lentamente.
—Pudiste llamarme.
—No quise —respondió Sethiel—. No necesito que me salves.
Hizo una pausa.
—Pero necesitaba que supieran que no soy negociable.
Draven sostuvo su mirada. Algo oscuro, intenso, se encendió allí.
—Eso te pone en la mira.
—Siempre lo estuve —replicó Sethiel—.
Sonrió apenas.
—La diferencia es que ahora lo saben ellos.
El silencio entre ambos fue distinto. Más cargado. Más cercano.
—Te expusiste —dijo Draven.
—Me sostuve.
Draven dio un paso más cerca. Esta vez, no se detuvo por completo.
—Empiezo a entender algo —murmuró—. No eres el punto débil.
Sethiel alzó la barbilla.
—Nunca lo fui.
Draven levantó la mano y esta vez sí tocó. El costado del cuello. Apenas. Lo justo para marcar presencia sin reclamar.
—Eso… —dijo con voz baja— me resulta peligrosamente atractivo.
Sethiel no retrocedió.
No contuvo el deseo.
—Entonces deja de fingir que no lo notas —respondió—.
Sostuvo su mirada.
—Yo nunca lo hice.
El contacto duró un segundo más. Luego Draven se apartó, tenso.
—Vete —ordenó—. Antes de que decida algo que no estoy listo para explicar.
Sethiel sonrió, satisfecho.
—No te apresures —dijo—.
—No me voy a ir.
Cuando se alejó, Draven permaneció allí, con una certeza tan clara como peligrosa:
El mundo había intentado negociar a Sethiel Raviel.
Y había fracasado.
Porque ese omega no era un recurso.
No era un punto débil.
Era una elección.
Y Draven Blackthorne ya no estaba seguro de querer soltarla.
lo mas importante es quererte amarte a ti mismo tal cual eres y aceptarte con tus defectos y virtudes con altas y bajas que nada es perfecto que solo se trata de ser feliz por cada decisión cada día cada noche que dios te sabiduría y convicción /Scream//Scream//Scream//Scream/por que soy una persona que ah dado todo y arriesgase por un amor y que es lo que es recibido decepción desamor tristeza con el Alma rota y no confiar en nadie mas /Blush//Blush//Blush//Blush/