Siempre he huido de lo que soy, me negué aceptar la realidad y me enfrasque en una vida de fantasía que invente. Sin saber que un trágico accidente me traería de nuevo al mundo que tanto odie y rechazó con el alma. Además, de enfrentarme cara a cara con las personas que volvieron mi existencia un infierno, realmente esto debe ser una maldita pesadilla.
- Yo Bianca Cooper te rechazo a ti, Ethan Johnson, como mi pareja. Jamás te aceptaré.
Acompañe a vivir este romance sobrenatural, donde no hay nada escrito y todo puede suceder.
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INSINUACIONES.
Después que sacara su odio y se marchara como una alma que la lleva el diablo, dejo descansar mi mente, sus palabras son ciertas y eso es lo peor de todo; esta situación me esta obligando a tomar una decisión y temo herirlos.
Exhausto contemplo el techo, no sé por qué las cosas se volvieron de esta manera, desde un inicio debimos hablar y ahorrarnos esta guerra sin sentido, de tan solo pensar que puedo perderla mi corazón se estremece. No sé que voy a hacer, pero tengo que verificar si es mi pareja, para poder librarme de esta opresión que tiene preso mi pecho.
Como si el destino o la Diosa estuviera de mi lado estos me solicitan una audiencia una semana después de lo sucedido, según con la intención de conciliar y aclarar puntos, sin meditarlo mucho acepto, quizás este puede ser el inicio de buenos tiempos. Esmeradamente, me visto lo mejor posible, quiero impresionarla y que tan siquiera posee los ojos un momento en mi.
Indeciso por mi elección me contemplo por tercera vez en el espejo, esta camisa negra permiten que mis ojos y cabello resalten, pero estoy demasiado contrariado con su complemento, una opción es colocarme un pantalón ejecutivo o unos banqueros para no parecer tan formal. Debatido tomo la segunda opción, entre menos lo pienso mejor me irá.
Nervioso espero su llegada hasta que los veo llegar y como siempre se encuentra rodeada por su hermano y sus hombres. No obstante, ese pequeño detalle pierde importancia al contemplarla, su cabello a medio rizar y su look muy natural le da un encanto misterioso y como si fuera poco ese vestido negro con detalles azules que se ajusta a su cintura la hace ver impactantemente sexi y provocativa y al ver la cara de mis hombres en definitiva no soy el único que lo piensa; sabía que tenía que escoger la primera opción, ¡Maldición!.
Como si el universo no me hubiese ofrecido bastante la veo sonreír, es la primera vez desde nuestros desafortunados encuentro que me muestra una faceta diferente. Sin embargo, esa calidez que mostraba a su hermano es desvanecida al observarme. Incómodo aprieto mis manos, como me gustaría que me mirara de otra forma y no como si estuviera a la defensiva.
Obligándome a reaccionar los saludo como se debe, pero estos simplemente me ignoran y permiten que su beta los represente, sé perfectamente que esto es un acto de irrespeto y de menosprecio, pero no tengo de otra que aceptarlo, no quiero agregar más leña a este ardiente fuego que se está consumiendo a todos.
Tragándome mi orgullo los guio a la sala de reuniones, puedo sentir como sus afiladas miradas se clavan en mi, pero las ignoro. Estoy comenzando a creer que este encuentro es más una provocación que un intento de paz, pero no lo sabré hasta el desenlace.
- Me siento agradecido por su asistencia, de antemano quisiera pedirle una disculpa, sé que indirectamente le hemos ocasionado mucho dolor y problemas, así que entendemos su actitud hacia nosotros, pero me gustaría que intentemos limar las asperezas.- hablo muy seguro, intentando que sientan la sinceridad de mis palabras.
Sin embargo, sus gélidas y hasta molestas expresiones me permite entender que no lo sintieron, hasta me temo afirma que lo recibieron como una ofensa.
- Cof, Cof, no sé si pueda estar de acuerdo con sus palabras y con su superficial disculpa, pero no hemos venido a eso, ninguna de sus palabras cambiará nada, solo hemos venido a comunicarles dos cosas: la primera es que tenemos en nuestras manos a uno de sus hombres y.- siempre con sus sarcasmos al hablar, pero puedo permitir todo menos que se metan con mi manada.
- Juro que si le tocan un pelo te mataré Nick, si se atreven a meterse con una de mi gente, no lo duden que iré en su contra, ¿que te quede claro?.- golpeó fuertemente la mesa mostrando mi posición, esto es más que una advertencia es una declaración.
Mi acción hace que el ambiente se torne tenso y que seamos presas de la tensión. No obstante, una risa cínica y desafiante rompe con él.
- Ja, ja, ja, discúlpeme, pero no pude contenerme. Es que me pareció chistoso que el señor Johnson esté hablando de esta forma cuando dejó morir uno de los suyos en las manos de un familiar. Además, de creer que tiene la razón cuando fue el primero en corromper las leyes de nuestra Manada. Cada uno de ustedes sabía y saben perfectamente que tiene prohibido pisar nuestros terrenos sin autorización y aun así su alfa no le importo, ¿Estoy equivocada Ethan?.- dice con su lengua afilada, persuasiva y venenosa.
Definitivamente, esta mujer es una arma de doble filo, puede salvar o destruir a cualquiera si se lo propone.
- Ok ya veo que nadie tiene objeciones y creo que así es mejor, porque tienen claro que no es advertencia sin sentido, pero no somos ustedes y lo dejaremos libre, pero no será gratis. Solo cuando nos traigan a Jacob lo dejaremos ir, hasta entonces no me puede comprometerte como su miembro sea tratado.- sigue con sus provocativas insinuaciones.
Controlando mi furia aprieto mis puños, ¿que se suponía que esperaba de ellos?, siempre van a querer nuestra caída y harán todo lo posible para lograrlo, mi gente se esta convirtiendo en sus chivos expiatorios, no debí confiarme.
- Para que vean que nuestras intenciones son sinceras les traje una muestra de nuestra buena fe. Este colgante lo llevaba esa linda niña, en definitiva es una omega muy linda.- escupe hipócritamente.
Sin poder tolerarlo más me levanto de mi asiento y la confronto, dejando nuestros labios a solo centímetros de tocarse, si quería verme encabronado lo consiguió.
- Basta, si quieren alguien a quien hacerle daño háganlo a mi, no a mi gente, fui yo quien lo dejo ir.- exclamó colérico.
- Por eso, tú lo dejaste escapar y tú lo traerás o sino sufrirás más que una simple perdida, haré que tu vida sea un infierno, compañero.- se burla cínicamente.
Por lo visto ya esta enterada de nuestra posible relación, cosa que parece no agradarle demasiado.
- Hay mucho que hablar.- remata.
Supongo que el infierno se desatará en esta sala el día de hoy.
muy linda
gracias