Lao Téllez, una nueva empleada en una exitosa empresa, se enamora del joven y enigmático CEO, Daniel Coen, al quien describe como atractivo y misterioso. Los rumores que circulan en la oficina sobre la vida personal del CEO son confusos. Algunos creen que es homosexual, mientras otros sostienen que padece de autismo, o que es físicamente incapaz de tener hijos. A Lao no le importan los rumores, ya que ella siente una fuerte atracción hacia Daniel. Sin embargo, la fría y distante actitud de Daniel la mantiene a raya. Lao se ve obligada a interactuar con él a nivel profesional, lo que complica aún más la situación. Por otro lado, Daniel no puede evitar sentirse intrigado por Lao. Sufría en soledad las secuelas de un accidente automovilístico que lo dejó con pérdida de sensibilidad en su órgano sexual y decidió mantenerse alejado de las mujeres por temor a quedar avergonzado. La historia sigue a Lao y Daniel a través del complicado laberinto de sentimientos, emociones y secretos, mientras luchan por mantener la profesionalidad y desentrañar la verdad detrás de los rumores para encontrar algo genuino entre ellos.
NovelToon tiene autorización de Luna Azul para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
AMNESIA
LAO
Después del parto me llevaron al cuarto que compartía con algunas mujeres que también estaban en este proceso de labor de parto. Mis suegros entraron.
— ¿Cómo te sientes?— Me preguntó mi suegra— Le avisaste a Daniel que estás aquí. No entiendo porque estás en este hospital cuando todo el seguimiento lo has llevado en la clínica.
Mariam los quedó viendo. Mis lágrimas empezaron a salir. Por un momento se me había olvidado Daniel y lo que había visto con Samantha.
— ¿Qué pasó? ¿Por qué lloras? Amor, llama a Daniel— le decía mi suegra al señor Coen.
— No lo llamen. No deseo verlo. No en este instante.
— Pero él tiene el derecho de conocer a su hijo. Lao dime qué pasó.
Me quedé en silencio. La verdad estaba un poco confundida en cuanto a esa situación. ¿Qué llevó a Daniel a hacer eso?
Mi suegro llamaba una y otra vez a Daniel pero no contestaba.
— Voy a la casa de Daniel. No contesta— dijo mi suegro un poco molesto.
Llevaron a mi bebé conmigo. Ver su carita, sus manitos me llenó de alegría. Lo tomé en mis brazos y mis lágrimas salieron.
— Lao, no me vas a decir que pasó con mi hijo. Él te adora y no puedo creer que se esté perdiendo este momento que para él esto era un sueño.
Levanté mi vista.
— Hoy fui... tuve cita en la clínica. Daniel se quedó en su fisioterapia. Cuando regresé, él estaba en la cama y Samantha, la fisioterapeuta, estaba encima de él besándolo— lloré inconsolablemente— No entiendo por qué me hizo esto.
— ¿Estás segura de lo que viste? No lo puedo creer.
— Si señora. Eso vi.
PADRE DE DANIEL
Llamé varias veces a Daniel. Al ver que no me contestaba. Decidí a ir a su casa.
Cuando llegué una de las empleadas me comentó que Daniel se lo habían llevado de urgencias al hospital porque se había desmayado.
Cogí mi vehículo y me fui a la clínica. Llamé a mi esposa.
— Si puedes ir a la clínica. Daniel se desmayó y se lo llevaron de emergencia.
— Voy para allá— Colgué la llamada.
Llegué a la clínica. Fui donde su médico de cabecera.
— Doctor. ¿Qué fue lo que sucedió?
— Ya despertó. Se le hicieron unos exámenes. Puede que le haya faltado oxígeno a su cerebro. Se le hizo una resonancia y tiene un poco inflamado el cerebro.
— Pensé que después de la cirugía todo estaría bien.
— Bueno, todo iba bien. Inclusive ha tenido un gran avance.
— Solo espero que pueda superar esta crisis. Su esposa acaba de parir.
— ¿Como? Lao vino en la mañana pero se regresó a su casa.
— Tuvo en el hospital. Allí la llevó su amiga. Puede ser que la trasladen aqui y usted la revise. Quiero que esté cerca de Daniel y pueda así conocer a su bebé.
— Realizaré algunas llamadas.
El doctor se comunicó con el hospital. Trasladarían a Lao de inmediato.
LAO
Me trasladaron a la clínica. Al inicio no quería ir porque ya estaba siendo atendida en el hospital pero Mariam me convenció.
En la clínica me llevaron a una habitación. Revisaron a mi bebé y a mi. Lo dos estamos en perfectas condiciones.
El doctor se acercó.
— Tú estás bien y tu bebé nació bien. Me comentaron tus suegros de una situación especial que ocurrió. No se si sabes que Daniel está aquí hospitalizado.
— No lo sabía.
— Se desmayó y lo trajeron. Se le hizo una resonancia y tiene un poco inflamado su cerebro y al parecer en un momento le faltó oxígeno. ¿Quieres que te lleve a verlo?
— Si lléveme.
Mi bebé quedó con la enfermera y el doctor me llevó donde Daniel.
Daniel estaba acostado y canalizado. Dirigió su mirada fría, esa mirada que mostraba al inicio cuando lo conoci. No dije nada, guardé silencio.
— ¿Qué hace mi empleada acá?
— Daniel, que recuerdas de ella—preguntó el doctor.
— Ella trabaja para mí. Es la empleada del área de marketing.
Llevé mis manos a mi boca y empecé a llorar. El doctor me llevó a mi habitación. Me puso un tranquilizante.
— Parece que tiene un amnesia parcial. Te recuerda pero no recuerda que tú eres su esposa. Esto era posible. Vas a tener un poco de paciencia. En cualquier momento puede que recuerde a como también puede quea dilate un tiempo.
— Estoy cansada. Quiero dormir.
El doctor salió de la habitación.
La enfermera llevó a mi bebé para que lo alimentará. Lo cogí en mis brazos y le di mi pecho. Mi suegra entró y se sentó junto a mi.
— Lao. Ya me contó el doctor. Quiero pedirte que permanezca a su lado. Yo sé que puede ser difícil, tal ves un poco más difícil de lo normal por lo que me contaste y se que puede doler y puede que no te recuerde en estos momentos pero tú sabes que mi hijo es bueno y te ama.
— Yo también lo amo. Nunca me ha importado su condición. Más bien, lo admiro pero él me fue mi infiel. Yo he dado todo por él, me pidió que dejara de planificar y lo hice y aquí está mi bebé precioso— me sentía un nudo en la garganta— Y ahora no sabe quien soy, no sabe quien es su hijo. No se si por el parto pero me siento agotada física y mentalmente. Siento que ya no puedo más con todo esto.
— No llores niña. Yo te entiendo.
La señora salió del cuarto.
Amo a Daniel. Fui a la habitación de Daniel con mi bebé en brazos.
— ¿Qué haces aquí?
— En serio no recuerdas nada.
— ¿De qué hablas señorita? Puede salir. No pase esa línea.
Mordí mis labios.
— Ya me voy. Pero antes dejame decirte algo, No Importa si ahorita no me recuerdas de la forma adecuada, solo quería presentarte a tu hijo.
— ¿De qué hablas?
— Solo eso.
En eso entró el doctor.
— Lao, pensé que estabas descansando después del traquilizante que te puse.
— Ya me voy doctor a mi habitación. Solo quería que Daniel conociera a sus hijo pero él no me cree.
— No se de qué habla esta mujer— Daniel le dijo al doctor.
— Bueno, esto es difícil de decir. Daniel, ella es tu esposa y acaba de tener al bebé. Tienes una amnesia momentánea. Con el tiempo recuperas tus recuerdos. Solo le pido a ella que tenga un poco de paciencia. Ella ha estado pendiente de ti todo este tiempo y soy testigo de eso.
— ¿Qué les pasa a todos? Yo nunca me he casado, usted sabe porque doctor.
Daniel cerró sus ojos y empezó a quejarse de un dolor en su cabeza. El doctor lo atendió de inmediato. Yo quedé en medio sin saber que hacer. Le pusieron un medicamento intravenosa hasta que se calmó.
— Lao, puedes regresar a tu habitación. Mañana te daré de alta. Me preocupa que si no te recuerda, estén viviendo bajo el mismo techo. No es aconsejable ni saludable para él. Para mientras el recobra sus recuerdos, ¿puedes ir a vivir con tus padres o con alguna amistad?
No dije nada.
Al día siguiente me dio de alta. Llegó el chófer a recogerme. Llegué a la mansión. Recogí todas mis cosas y las del bebé. Le pedí al chófer que me llevará a mi departamento.
Mi departamento estaba lleno de polvo, no tenía nada de alimentos, antes de salir tomé un poco de dinero que había en la cartera de Daniel.
Hice unas compras en línea.
Le pedí a Mariam que me ayudara con la limpieza.
— Listo, terminamos. Ahora sí puedes ir acostar al príncipe.
Acosté en la cama a mi bebé.
— Ya pensaste que nombre le vas poner al bebé.
— Daniel Alejandro.
— Santo Dios. Y cuanto Daniel habrán en la familia. Ya serán tres Daniel abuelo-papá—nieto
Estuve hablando un rato con Mariam.
— Te dejo. Cualquier cosa me llamás o quieres que viva un tiempo contigo, así te ayudo en lo que pueda.
— Yo te llamo por cualquier cosa.
Mariam se fue a su casa.
Por algún lado había apuntado el número de Samantha. Lo encontré. Decidí llamarla y que me explicase lo que había sucedido aunque eso me partiera el corazón en dos.
— Soy Lao. Quiero preguntarte algo.
— Señora.
— ¿Qué sucedió realmente?
— Primero, le pido disculpas. No sabía que el señor se pondría mal. Voy a presentar mi renuncia con el señor Coen.
— Te pregunté que sucedió.
— Daniel se desmayó y yo lo besé. Cuando usted se fue, le dije al chófer que lo llevará al hospital. Perdóneme señora. Fue un impulso.
— Él se desmayó y lo único que tú hiciste fue aprovecharte de la situación. ¿se te pagaba por eso? No vuelvas a presentarte en la mansión— colgué la llamada.
Estaba furiosa.