MAXIMILIANO había encontrado la felicidad al lado de su amada Agatha, ahora era el turno de Emiliano quien deberá enfrentar los fantasmas de su pasado si quiere ser feliz.
...
EMILIANO.
El camino hacia la felicidad estaba siendo algo nublado, por más que trataba no lograba encontrar la luz, pero llegó ese motivo por que debía seguir luchando, era la mujer más hermosa del mundo, su voz cuando pronunciaba, mi nombre me volvía loco, su cuerpo desnudo era una completa locura para mi, deseo amarla eternamente y siempre protegerla.
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Está en París.
Clementina no podía creer lo que había pasado, ese hombre que la cavaba de golpear, había Sido, el hombre más amoroso del mundo, nunca había visto esa mirada en él.
_ ahora entiendo.- clementina estaba tirada en el piso, estaba en shock, en ese momento Antonio era irreconocible para ella._ definitivamente José salió a ti, los dos son personas despreciables, hablas de Virginia, cómo si no fuera humana, dime qué hubieses hecho y fuera hija tuya, eres mujer sabes lo difícil que tuvo que haber Sido olvidar algo como eso.-Clementina estaba en silencio.
Antonio camino de un lado a otro tratando de calmarse, todos los empleados los seguían de pies, esperando orden de parte de Antonio, él les hizo seña para qué se fueran, cosa que no dudaron en hacer, en ese momento lo que menos querían era provocar a su jefe.
Antonio sacó su teléfono e hizo una llamada, del otro lado del teléfono contesto un hombre.
_ Pedro, cancela todas las tarjetas de la señora, también su acceso al club.- Antonio dio la orden y colgó el teléfono._ en este momento me dirás dónde está José.
Clementina se levantó del piso, ella seguía creyendo que Antonio estaba exagerado, Virginia era una mujer sin valor, para ella, su madre había muerto y su padre la había vendido para obtener dinero para sus vicios, pero aun así no quería seguir provocando a su esposo.
_ que harás con José.- pregunto la mujer.
_ eso es algo, que ya no tiene nada que ver contigo, dime dónde está.
_ está en París.- contesto ella.
Gustavo al escuchar se alarmó, lo había buscado por todo París sin tener suerte, y el que estuviera en París solo significa una sola cosa y era que iba por Virginia.
…
Emiliano.
Tenía horas de estar encerrado en una junta, estábamos discutiendo sobre el diseño de un nuevo coche en alianza con una fábrica china.
Mi teléfono no paraba de sonar, pero no le di importancia, era un proyecto grande, así que no se podía cometer ningún error, Tony había viajado hasta china para visitar la fábrica de nuestro socio de este proyecto, ya que en ella se fabricaría la primera parte del coche.
Al estar solo en la fábrica, se me había acumulado mucho trabajo, así que estos días he estado más en la fábrica que en casa. Llegó tarde la noche y encuentro a Virginia dormida en la sala esperándome. Aún no dormimos juntos, nuestra relación se podría decir que es algo extraña, puesto que casi todos los días hacemos el amor, pero después cada uno se va a su habitación.
Eso pasa no porque yo no quería dormir con ella, si no por qué ella se niega a hacerlo. Después de más de diez horas de reunión, por fin hemos terminado, busco mi teléfono y me doy cuenta de que tengo muchas llamadas de Virginia, de Gustavo y Dimitri.
El terror se apodera de mí, llamo a Virginia, pero no me contesta aumentando miedo, algo estaba pasando, llamo a Gustavo y este me contesta casi de inmediato.
_ Gustavo que ocurre.- Emiliano estaba asustado.
_ por fin Emiliano.- Gustavo está enojado._ José está en París y lo más probable es que vaya por Virginia.-Emiliano sale de su oficina sin colgar._ ya puse al tanto a Dimitri, pero hay algo que nos tiene preocupado.
_ que cosa.- Emiliano subió a su coche y salió a toda prisa hacia su casa.
_ no hemos podido contactar a los hombres que estaban a cargo de la vigilancia de tu casa.- la piel de Emiliano se erizó.
_ Virginia tampoco contesta.- contesto Emiliano.
…
Virginia.
Mi pequeño ya está de 6 meses, es aún niño muy tierno, casi no llora, solo si tiene algo, cómo sueño, hambre o necesita que le cambié su pañal.
Ya llevamos 2 meses viviendo con Emiliano, aunque aún no duermo con él, si llevamos una relación de pareja, preguntarán por qué no duermo con él, digamos que es una clase de castigo, lo haré el día que me traigas a esta casa como su esposa.
Su divorcio con Valeria fue algo complicado, ella se negaba a dárselo, por suerte el juez le concedió el divorcio a pesar de los alegatos de ella.
Hoy me levanté algo temprano, bañe a mi pequeño y me dispuse a organizar el apartamento, no he querido contratar a ninguna empleada porque hacer las cosas de la casa por mi misma, me distrae un poco.
Cuánto termine con los quehaceres, me metí a la ducha, ya eran cerca de las 7 de la noche.
Cuando iba saliendo del baño escuché ruidos en el pasillo, este apartamento es grande, es un Penthouse, tiene 4 habitaciones, yo escogí la más lejana, o sea la del fondo, abrí con cuidado la puerta, no quería hacer ningún ruido, al asomarme Vi a José acompañado de varios hombres, sentí terror, pero debía mantener la calma.
Volví a cerrar la puerta, tome mi teléfono, y una arma que estaba dentro del cajón de la mesita de noche, Emiliano me la había dado para que me protegiera, mi hijo aún dormía sobre la cama, lo tome en mis brazos, con sumo cuidado, no quería despertarlo.
No sabía que hacer, tenía miedo, llame muchas veces a Emiliano, pero este no contesto, estábamos en un piso muy alto, fui al balcón, mire el Penthouse vecino, era una locura lo que pasó por mi mente, pero era eso o ser llevaba nuevamente por ese bastardo, los dos balcones eran separados por un metro de distancia, respire profundo, metí a Emilio entre mi bata de baño y lo amarre a mí, con cinta de la bata.
Cerré la puerta del balcón, para que no fueran a pensar que había salido por ahí, luego me subí a la baranda, tenía que saltar para poder llegar al otro lado, y debía hacer lo más rápido posible, era cuestión de minutos para qué llegarán hasta mi habitación. podía escucharlos acercarse, seguí insistiendo haber si Emiliano contestaba, pero no lo hizo, así que debía protegerme a mi misma. guarde el teléfono en el bolsillo de mi bata. no había más opción debía saltar.
…