Vampiro. Amor.
NovelToon tiene autorización de Antuublogg para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 23.
—Te extrañare, mucho.
—Y yo igual, hablaremos cada noche por videollamada.
—Dalo por hecho.
Lo abrazo bien fuerte, temiendo que esta sea nuestra última vez juntos, él también me abraza de la misma forma. Mi corazón se estruja al escuchar que ya puede subir a su avión, me separo al borde del llanto.
—Jade — sonríe triste, mis lágrimas se deslizan por mis ojos — No llores bonita, esto no es un adiós definitivo, si el destino nos volvió a unir es por algo y yo creo que esta no será nuestra última vez, aunque parezca que sí. Nunca voy a olvidarte Jade Gutiérrez.
Mi risa se mezcla con mis lágrimas, es tan difícil despedirse. Las palabras no salen de mi boca por lo que vuelvo a abrazarlo fuertemente.
—Nunca voy a olvidarte Ángel Martínez.
—Lo sé, soy inolvidable.
Besa mi frente antes de marcharse hacia la fila donde están tres personas para ingresar al avión, siento los brazos de Alana envolverme y apoyar su pera en mi hombro. Ella nos trajo en el auto de su padre, ya que ni mi hermano ni mi tío estaban libres.
Levanto mi mano agitándola a modo de despedida, una sonrisa es lo último que veo de él antes de que desaparezca de mi vista. Suelto un suspiro y tomo las manos de Alana.
En silencio salimos del aeropuerto, hoy está muy vacío, no como la primera vez que vine con mi tía. El día sorprendentemente esta soleado, no hay ni viento, solo un cálido clima, aproveche para usar una pollera de jean que me había regalado mi tía.
Alana desactiva la alarma del auto y ambas subimos, ella obviamente en el asiento del conductor y yo en el de acompañante. Pone el auto en marcha cuando las dos tenemos colocado el cinturón de seguridad.
—Ahora que no está tu amigo, ¿Que sucedió ayer? — pregunta mientras conduce.
—No lo atraparon, todo era mentira.
Me sostengo bien fuerte de la parte de arriba de la guantera, al sentir el frenazo que dio Alana. Suerte que tenía puesto el cinturón de seguridad sino me iba a dar un golpe en la frente.
—Perdón. Me tomó por sorpresa, ¿Estas bien?
—Si ¿Tú lo estás?
—Si.
Vuelve a poner en marcha el auto.
—¿Cómo lo descubriste?
—Tenía un presentimiento, así que fui a encarar a Arseni..
—¿¡Qué!? — Interrumpe mi explicación con un grito, suelto una risa.
—Como te decía fui a averiguar si era verdad, y en eso llega mi tío con unos papeles...
—¿¡Tu tío!? — vuelve a gritar.
—Sí, mi tío. En esos papeles decía estrategia de seguridad, algunas reglas que se deben cumplir y estaba firmada por todos los alcaldes.
—¡Malditos! ¿Por qué les mienten a las personas?
—Eso me pregunto yo. Mi tío anoche me confesó que solo lo acepto para protegernos.
—No es por mala, pero tengo la sospecha de que tu tío te está ocultando algo más grande.
—¿Por qué dices eso?
—Jade, primero te oculta muchas cosas y solo cuando tú las descubres te da su explicación — me mira de reojo — te ordena que no estés con los hermanos Záitsev y él se junta con ellos. Son ideas mías, no me hagas caso.
—Ahora me dejaste con la duda. Sé que me oculta cosas, pero quiero darle un voto de confianza, hizo una promesa y sabes muy bien que las promesas tienen mucho significado para mí.
—Lo único que espero es que no te lastime.
Yo también espero eso, ya le perdón que me haya ocultado lo de mis padres, que acepte ese trato con Arseni y le deje pasar la extraña relación que tiene con los hermanos Záitsev.
Llegamos al inicio del pueblo y acabo de darme cuenta que pusieron el cartel anterior, el cartel con el nombre de Neardl, tampoco hay muchos hombres vestidos de traje y con anteojos, solo hay tres a cuatro personas puedo ver. Las rejas se abren dándonos paso para ingresar a nuestro pueblo.
—¿Quieres ayuda con las maletas?
—No — me contesta — no voy a llevar mucho, solo será una semana.
—Qué raro viniendo de ti, la persona que ama vestirse cada día diferente.
—Guardaré ropa cómoda y un vestido por las dudas.
—¿Eres tú Alana? ¡Oh por dios!
—¿¡Qué!?
—¡Me cambiaron de amiga! — chillo provocando que gire el volante rápidamente.
—¡Jade! ¡Casi haces que choche! — suelto una carcajada contagiándola. — Me asustaste.
—Perdón.
Estaciona el auto frente a su casa, antes de que pueda abrir la puerta su mano me detiene.
—¿Qué sucede?
—Vente conmigo a México.
—¿Qué? — la miro confundida.
—No me sentiría tranquila sabiendo que te dejaré sola con un asesino suelto.
—Agradezco tu preocupación, pero estaré bien — tomo su suave mano dándole un apretón.
—Eso no me tranquiliza.
—Estaré con mi familia siempre.
—Mejor me quedo, a ver si se te ocurre una locura como perseguir al deseado por todos lados — hago como si su comentario me hubiera dado una idea — ¡Jade! Ni se te ocurra.
—No lo haré. Vas a irte, debes ir a visitar a tu familia, ellos te deben extrañar mucho.
—Que me sigan extrañando.
—¡Alana!
Ríe divertida.
—¡Bien! Pero me envías mensajes a cada rato y si te llamo me contesta, ¿Te quedó claro jovencita?
—Por supuesto, jefa.
...(....)...
He pensado luego de que mi tío y yo nos fuéramos a dormir, en que si quiero más información tengo que acercarme más y sin levantar sospecha por lo que he decidido acompañar a mi tío a la junta que tiene ahora con Arseni en la alcaldía.
Sé que parece una locura, pero si quiero desenmascararlos debo sacrificarme estando horas a su lado. Apuesto a que mi tío no aceptará que forme parte, pero si quiere que confié en él deberá decir que sí. Alana no sabe nada, si no tratara de impedirlo y se quedará acá.
Ahora mismo estoy siguiendo a mi tío sin que él se dé cuenta, después de despedirme con alana lo escuche diciendo que en unas horas iba a ir para allá y por lo tanto me cambie por un pantalón gris para no ir en pollera ya que son las seis de la tarde y se levantó un poco de viento. A mi amiga le mentí diciendo que pasaría una tarde de hermanos con Sebastián aprovechando que él está de viaje, eso Alana no sabe.
Tendré que averiguar dónde va cada día.
Mi tío ingresa a la alcaldía por lo que aceleró el paso llegando a la puerta por la que el entro, optó por entrar sin golpear. Al abrirla puedo ver a Arseni con las manos apoyadas en su escritorio mirándome con una ceja arqueada.
Sabía que iba a venir.
—¿Jade, qué haces acá? — inquiere mi tío con el ceño fruncido.
—Vine a ayudarlos — le digo con una encantadora sonrisa.
—¡No! Ni hablar, vuelve a casa.
Lo ignoro como él ignora mis preguntas y me acerco al papel que el deseado está mirando, es un mapa de Neardl. Hay varias cruces rojas y algunas azules, por lo que puedo notar las azules son donde sucedieron los asesinatos.
—Jade, te hable.
—Y yo te ignore. ¿Son los lugares que buscaron al asesino?
Arseni me mira con esos ojos rojos y afirma con la cabeza, embozo una sonrisa al haber acertado.
Una mano sostiene mi brazo provocando que me aleje del escritorio, mi tío me mira enfadado y se acerca más a mi rostro.
—Jade, esto no es un juego, hazme el favor de volver a casa.
—No, no me iré.
Al ver que no cambió de parecer, no sé si es inconsciente pero su mano ejerce más fuerza en mi brazo haciéndome soltar un quejido. No fui yo quien lo apartó, sorprendentemente Arseni lo empujó bruscamente provocando que se choque contra una silla, me estremezco al sentir las manos frías de Arseni tocando mi brazo y con cuidado examina la parte que mi tío apretó. Su exquisito perfume llega a mis fosas nasales y aplasto mis labios, es la primera vez que me toca.
¿Cómo llegó tan rápido? Y lo más importante ¿Por qué no dejo de mirarlo?
—¿Te duele? — Su voz ronca me hace volver a la realidad.
—No, estoy bien.
Aparto mi brazo de sus heladas manos.
—Jade, perdóname — dice de repente mi tío arrepentido, vuelco mis ojos en él — no me di cuenta que te lastime.
—Nunca te das cuenta. Solo quiero ayudar.
—Lo sé, pero sé perfectamente que si te pierdo yo me muero —. mira afligido la pequeña marca roja que dejó en mi brazo —. Discúlpame no medí mi fuerza.
—Tranquilo lo sé, solo es una marca desaparecerá. No me duele.
Es la verdad no siento dolor, cuando apretó sí lo sentí.
—Puedes quedarte, solo si sigues nuestras órdenes.
—¿De verdad? — asiente con la cabeza inseguro, doy un pequeño brinco — ¡Sí! ¡No se van a arrepentir!