Ella reencarna en un mundo mágico. Una familia militar, pero ella solo quiere verse linda y leer.. y sobre todo ser feliz.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
** Todas las novelas son independientes**
NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Pocion 3
El regreso a la mansión fue una experiencia angustiosa.
No porque el trayecto fuera peligroso.
Ni porque alguien la hubiera seguido.
Sino porque Ellie sentía que todo el mundo podía leer en su rostro lo que había ocurrido.
El cochero le abrió la puerta del carruaje.
Ella bajó con una sonrisa que esperaba que pareciera natural.
—Gracias.
Atravesó la entrada de la mansión con la cabeza en alto.
Los sirvientes la saludaron.
Ellie respondió amablemente.
Todo parecía normal.
Demasiado normal.
Y, aun así, mientras caminaba por el pasillo, comenzó a sentir que todos la miraban.
Una doncella le dedicó una sonrisa.
Ellie se sobresaltó.
[¡Lo sabe!].
[Sabe que me equivoque de pocion]
[Sabe lo de Antony]
Un sirviente inclinó la cabeza.
Ellie apretó los labios.
[¡Él también lo sabe!].
Un joven que llevaba unos documentos pasó junto a ella sin siquiera mirarla.
Ellie lo observó alejarse.
[¡Ese es el peor de todos! ¡Está fingiendo que no sabe nada!].
Se detuvo.
Respiró profundamente.
[¡Basta! ¡Nadie sabe nada! ¡Nadie estuvo allí! ¡Gemma no me vio salir de la habitación y Antony estaba dormido!].
Al recordar a Antony, sintió que el rostro se le calentaba otra vez.
[¡No pienses en sus ojos!].
Continuó caminando.
[¡Ni en su sonrisa!].
Dobló por el pasillo.
[¡Ni en cómo me miraba!].
Llegó a las escaleras.
[¡Y definitivamente no pienses en lo que ocurrió en aquella habitación!].
Cuando alcanzó su dormitorio, cerró la puerta y apoyó la espalda contra ella.
Finalmente, soltó el aire que había estado conteniendo.
—Estoy en casa
Miró su habitación.
Su cama.
Su tocador.
Sus libros.
Todo seguía exactamente como lo había dejado.
Y, por alguna razón, aquella familiaridad le produjo un alivio inmenso.
Se quitó la capa, la dejó sobre una silla y se acercó al espejo.
La examinó cuidadosamente.
Las marcas seguían allí, aunque algunas podían ocultarse con el cabello.
Suspiró.
—Mañana tendré que estar perfecta.
Se sentó frente al tocador.
Al día siguiente celebraría su mayoría de edad.
Su familia había organizado una fiesta importante, y habría invitados de distintas familias nobles.
No podía permitirse llegar con una apariencia descuidada ni con una expresión que despertara sospechas.
Debía arreglarse, sonreír y actuar como si su vida fuera exactamente la misma de siempre.
[¡Puedo hacerlo!].
Se levantó y abrió el armario.
Escogió la ropa que utilizaría al día siguiente y comprobó que todo estuviera preparado.
Después organizó sus accesorios.
Luego revisó sus productos de cuidado facial.
Finalmente, se sentó en la cama y miró sus libros.
Por primera vez desde que había despertado en el cuerpo de Ellie Viceroy, no sintió deseos de leer.
Tenía demasiadas cosas en la cabeza.
Antony.
La poción.
La posibilidad de un embarazo.
Y la certeza de que, si Stefan descubría que había utilizado el preparado equivocado, probablemente tendría que soportar una conversación extraordinariamente incómoda.
Ellie se cubrió el rostro con las manos.
[¡¿Cómo voy a volver a mirar a Gemma a la cara?!].
Se quedó así durante un buen rato.
Después bajó las manos y miró hacia la ventana.
El sol comenzaba a ponerse.
Mañana sería un nuevo día.
Su mayoría de edad.
Una celebración que debía marcar el comienzo de una etapa feliz y tranquila.
Ellie respiró profundamente.
[Está bien. Lo que pasó, pasó. No puedo cambiarlo. Lo que sí puedo hacer es actuar con responsabilidad a partir de ahora].
Se levantó y llamó a una doncella para pedir agua caliente.
Luego se lavó el rostro, se puso ropa cómoda y se sentó frente a la cama.
No bebió la infusión esperando que evitara un embarazo.. había comprendido que no podía confiar en ella para eso.
Por el momento, necesitaba descansar.
Y necesitaba estar preparada para la fiesta.
Porque, independientemente de lo que hubiera ocurrido aquella tarde, Ellie Viceroy seguía siendo la hija menor de una familia noble respetada.
Mañana todos la mirarían.
Todos querrían felicitarla.
Y ella debía sonreír, agradecer los regalos y celebrar su mayoría de edad como si no guardara un secreto capaz de hacerla enrojecer con solo recordarlo.
Se acostó y apago las velas.
Durante unos minutos, permaneció mirando la oscuridad.
Entonces, inevitablemente, volvió a pensar en Antony.
En sus ojos verdes.
En su acento extranjero.
En la manera en que había sonreído cuando ella le aseguró que su belleza era indiscutible.
Ellie se llevó una almohada a la cara.
—¡No puede ser!
Su voz quedó amortiguada por la tela.
[¡Estoy en problemas!].
Y, por primera vez desde su reencarnación, comprendió que una vida llena de libros, belleza, dinero y tranquilidad podía complicarse muchísimo más deprisa de lo que había imaginado.
Mañana celebraría su mayoría de edad.
Mañana debía lucir radiante.
Y mañana tendría que enfrentarse a todos con una sonrisa.
Solo esperaba que el destino tuviera la decencia de concederle, al menos, un día de tranquilidad.
ni cuando era virgen me sonrojaba tanto😅😅😅🤣🤣🤣sinlo se soy cruel😎🤣🤣🤣🤣
me encanta