En el reino de , una serie de secretos y decisiones prohibidas comienzan a sacudir los cimientos de la familia real. Lo que parece una vida perfecta dentro del palacio esconde amores imposibles, alianzas inesperadas y peligros que amenazan con cambiar el destino del reino para siempre.
Mientras las tensiones aumentan y un enemigo oculto mueve sus piezas desde las sombras, los miembros de la corona deberán enfrentarse a sus propios sentimientos, a las expectativas de la sociedad y a las consecuencias de sus elecciones.
Entre romance, intriga, traiciones, sacrificios y momentos inolvidables, Valdoria se convierte en el escenario de una historia donde el amor y el deber chocan constantemente, y donde una sola decisión puede cambiar el futuro de todos.
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La primera noche
La celebración había terminado mucho más tarde de lo esperado.
Las risas, la música y los buenos deseos de los invitados aún parecían resonar en los pasillos del castillo.
Por fin, Esteban e Isabella pudieron retirarse a sus aposentos.
Cuando la puerta se cerró detrás de ellos, ambos quedaron en silencio durante unos segundos.
Era la primera vez en todo el día que estaban completamente solos.
Isabella observó la habitación decorada con flores blancas y velas encendidas.
Todo había sido preparado para ellos.
—Por fin terminó —dijo Esteban dejando escapar una pequeña risa.
—¿Terminó?
—Bueno, la parte difícil.
—¿Casarse conmigo fue difícil?
—No. Sobrevivir a los discursos de los nobles.
Isabella soltó una carcajada.
La tensión que había sentido durante todo el día comenzó a desaparecer.
Esteban se acercó lentamente.
—¿Estás feliz?
Ella lo observó durante unos segundos.
Había pasado mucho tiempo desde su llegada al castillo.
Meses llenos de dudas, investigaciones y secretos.
Nunca imaginó que terminaría convirtiéndose en la esposa del heredero al trono.
—Sí —respondió finalmente—. Estoy feliz.
La sonrisa de Esteban se ensanchó.
Tomó sus manos entre las suyas.
—Prometo hacer todo lo posible para que sigas sintiéndote así.
—Y yo prometo soportarte incluso cuando hagas tonterías.
—Eso será un trabajo muy difícil.
—Lo sé.
Ambos volvieron a reír.
Aquella noche no estaba marcada por grandes declaraciones ni por gestos dramáticos.
Era simplemente el comienzo de una vida juntos.
Hablaron durante horas.
Recordaron su primer encuentro.
Las discusiones que habían tenido.
Las veces que Esteban había intentado impresionarla sin éxito.
Y los momentos en los que comenzaron a confiar el uno en el otro.
—¿Sabes algo? —dijo Isabella.
—¿Qué?
—Cuando llegué al castillo pensaba que eras insoportable.
—Eso duele.
—Y bastante inmaduro.
—Eso duele más.
—Y arrogante.
—Voy a dejar de preguntar cosas.
Isabella sonrió.
Aquella felicidad era sencilla.
Tranquila.
Real.
Más tarde se acercaron a la ventana.
Desde allí podían verse las luces lejanas de la ciudad.
El reino dormía sin saber que una nueva etapa acababa de comenzar para su futuro rey y su futura reina.
Esteban rodeó suavemente los hombros de Isabella.
—Pase lo que pase, enfrentaremos todo juntos.
Ella apoyó la cabeza sobre su hombro.
—Juntos.
Ninguno de los dos sabía que el futuro les tenía preparadas pruebas difíciles.
Ni que nuevos sentimientos, antiguas conspiraciones y decisiones inesperadas pondrían a prueba aquel matrimonio.
Pero esa noche nada de eso importaba.
Por unas horas, solo eran dos jóvenes enamorados comenzando una nueva vida.
Y mientras las velas se consumían lentamente, el castillo quedó en silencio, guardando los sueños y esperanzas de los recién casados.
La luna iluminó la habitación mientras Esteban e Isabella compartían sus primeras horas como esposos. Hablaron de sus sueños, recordaron cómo se conocieron y prometieron apoyarse siempre. Aquella noche estuvo llena de ternura, felicidad y esperanza. Ninguno imaginaba los desafíos que el destino les tenía preparados en los años venideros.
Esa noche sellaron su amor con promesas sinceras, convencidos de que nada podría separarlos jamás en el futuro.
Gracias