Después de la muerte de mi padre mi vida dio un gran giro probando las mieles del dolor e indiferencia a manos de quien me dio la vida y donde una tragedia cambiaría aun más en mi vida.
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Una esperanza.
Jamás me imagine enamorarme como ahora lo estoy, siempre pensé que por mi discapacidad jamás encontraría a alguien, pero ahora todo lo que un día llegue a pensar y dudar, se a esfumado gracias a Emilio quien a echo demasiadas cosas por mí y una de ellas es buscar otras opiniones.
Tengo miedo en verdad de volver a escuchar las mismas palabras de hace años, "tu traumatismo fue tan grave que es irreversible", sé que Emilio está entusiasmado y solo espero que ocurra un milagro...
Ya habían pasado un par de días desde nuestro bello encuentro, donde él ya se había regresado a su departamento con el pretexto que buscara nuevas opciones, no entendí eso de las opciones, pero el sabrá.
Al bajar de las escaleras caminé a la cocina donde salía un aroma delicioso, mamá estaba cocinando al entrar mi hermano me abrazo ayudándome a sentarme.
— buenos días, hija, ¿cómo dormiste?— sonreí mientras acariciaba el pelaje de Nieve.
— suspire volviéndome a acomodar en la silla— no muy bien, hoy vendrá…— me interrumpió sintiendo sus manos tomar las mías.
— vendra Emilio, lo sé hija, mi niña no tengas miedo, sabes que estaremos aquí para apoyarte— asentí abrazándola con mucha fuerza.
— mis ojos sé humedecieron, al separarnos solo sentí sus dedos limpiar mis lágrimas— gracias por siempre estar a mi lado— beso mi frente hasta abrazarme de nuevo.
— lo hacemos por que te amamos Lilith y confía que todo esto que hace Emilio saldrá bien— asentí volviendo a sonreír.
Minutos después la puerta principal se escuchó y esa exquisita fragancia inundaba toda la casa, escuche pasos acercarse hasta que un beso en mi hombro me indicaba que Emilio estaba junto a mí.
Aparte que Nieve siempre que lo tiene cerca se emociona, ya que su cascabel no para de sonar, desayunamos y al terminar sentí su mano sobre la mía.
— ¿estás listas?, mi amor— suspiré con nerviosismo.
— s, s, si, si Emilio— dejó un beso en mi mejilla y me ayudo a levantarme.
Me despedí de mamá y de mi hermano Ian, salimos de la casa para después subir al auto y de inmediato lo puso en marcha, íbamos en camino y por más que Emilio quería sacarme plática mi miedo y nerviosismo me impedía tener una conversación normal con mi novio.
Estacionó, lo escuché bajarse y solo segundos pasaron cuando abrió mi lado de la puerta, sabía que él me esperaba, pero era tanto el estrés que me producía volver a un hospital que prácticamente me quedaba inmóvil.
— sentí sus dedos entrelazarse con los míos hasta que me susurro al oído— yo estaré contigo todo el tiempo— volví a suspirar hasta asentir.
Baje del auto caminando hasta llegar al hospital, Emilio dio su nombre junto con el mío y el nombre del especialista, volvimos a caminar sentándonos en un sofá.
Entre más avanzaba el tiempo de espera, mis manos sudaban con exageración hasta que una voz delgada dijo nuestros nombres, camine a su lado hasta entrar al consultorio.
Nos sentamos y mi corazón lo sentía latir con más velocidad, sentía el sudor frío recorrer mi espalda, mis manos temblaban al igual que mi pierna no podía detenerla, hasta que la mano de Emilio se posó en mi rodilla y fue la única manera que cesaron los movimientos involuntarios.
— buenas tardes, mi nombre es Will y seré tu médico en el proceso— asentí aún con nerviosismo— Lilith en mis manos tengo tu expediente con todos los exámenes que te hicieron en ese tiempo y me doy cuenta que tu ceguera es adquirida así que quiero mandarte a hacer nuevos estudios mas específicos y sobre los resultados veremos como avanzar.
Solo asentí sin dejar de apretar la mano de Emilio, el médico me dio las órdenes para mis estudios, nos despedimos hasta salir del consultorio.
Toda una semana fue visitar diario el hospital por los diferentes estudios y análisis de sangre, y ya cuando estuvieran los resultados volveríamos a ir a consulta con el médico.
El fin de semana paso muy rápido inicia la semana y ya estábamos a la espera en el consultorio, de nuevo mis nervios me invadían al igual que mis sentimientos los tenía un poco alocados.
— escuché la puerta abrirse junto a la voz grave del médico— buenos días, una disculpa por la tardanza, pero quise ir personalmente por todos los resultados.
— asentí a lo que decía cuando escuche las voz de Emilio— doctor dígame, que hay esperanza.
— Emilio tomó mi mano apretándola ligeramente— bueno, e visto cada resultado de los estudios practicados y puedo asegurarles que su pérdida de la vista tiene solución— al escucharlo decir eso mis lágrimas salieron mientras que Emilio gritaba de felicidad.
— y, ¿tendrá tratamiento? o ¿que vamos a hacer?— lo escuché suspirar mientras yo aún no salía de mi asombro.
— claro que abra un tratamiento, pero post cirugía, y siendo francos sabemos que toda cirugía es riesgosa, pero puedo asegurarle que con esta cirugía podrá volver a ver la luz— asentí aún sorprendida, jamas pensé que tendría oportunidad de volver a ver la luna— es su decisión, pero si está dispuesta la programaremos lo más pronto posible.
Asentí, nos abrazamos con mucha fuerza, sabía que Emilio con ese abrazo me transmitía y decía todo.
— lo que tú decidas, yo te seguiré apoyando mi amor— suspire y comencé a poner todo en una balanza.
de ños pro y contras, desde los casi dieciseis soy ciega legalmente e vivido recluida en la oscuridad aunque los señores Monroe me enseñaron a valerme por mi misma, sentir la vida y olerla, conocí al amor de mi vida que me acepto así y ahora él mismo está asiendo todo esto para darme otra oportunidad más en esta vida.
Oportunidad de poder saber como son mis padres, ver la nueva apariencia de mi hermano a Nieve, pero sobre todo ver a ese hombre que me ama sobre todas las cosas y sin obstáculos.
Se que toda cirugía es riesgosa, pero a estas alturas de mi vida creo que no pierdo nada con intentar, es como una vez dijo mi padre, el que no arriesga no gana y en esta ocasión quiero ganar más de lo que ya tengo.
— me separé de Emilio, suspire hasta acariciar su rostro— mi vida, quiero hacerlo, quiero que el doctor Will me haga la cirugia— sentí sus labios curvarse y solo me beso las manos.
— le avisaré al doctor de tu decisión— asentí sonriente.
Se levantó de la silla escuchando la puerta y minutos después escuché las voces de Emilio y el doctor Will.
— bueno Lilith, m alegra saber tu decisión, necesitaré unos nuevos estudios, donadores y en estos días me comunicare para la fecha de su ingreso— asentí.
Nos volvimos a despedir, al día siguiente me hicieron los estudios que solicitaba el medico y dos días después nos hablaron para darnos la fecha de la cirugía, que sería en dos semanas y donde el doctor aseguraba que esta cirugía sería un éxito.
Pero yo solo pido que todo salga bien y que pronto pueda recuperar lo que por años la maldad me hizo que la perdiera.