Azalia es una joven empresaria, ella junto con su amiga socia Sofía, planean un viaje a la Isla de Cuba, ya que pronto Azalia se casará con su novio Ruben; llevan 5 años de noviazgo, así que se embarca en una aventura en una Isla del caribe del atlántico, sin saber que el destino le traerá una sorpresa llena de pasión, que la hará replantearse si su boda es el paso correcto para su futuro...
...Azalia sintió como los brazos fuertes de Dario la tomaban por la cintura y con besos salvaje ella se perdía en sus entre sus caricias.
¿Será que en su viaje de su despedida soltera encontró el amor...o solo es lujuria?
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Regalos para todos
Al día siguiente un poderoso motor se escucho rugir en la puerta de la mansión Fuller.
Era Azuna que llegó en un esplendido auto deportivo.
Parecía muy feliz al entrar en la casa, llevaba varias bolsas, el personal de la mansión se acerco a ver que sucedía.
Azuna repartía regalos, a las chicas perfumes caros, los varones, relojes y carteras de piel.
Sebastian había dormido mal así que no fue a su oficina, estaba en su despacho esperando a tener noticias de Azuna.
En cuanto escucho el escandalo bajo las escaleras corriendo.
Cuando vio a esa hermosa mujer, que llevaba puesto un vestido veraniego, un sombrero, gafas para el sol y su mejor sonrisa, no puso aguantar las ganas y corrió a abrazarla.
-Me tenías muy asustado. Que bueno que ya estas de regreso en casa.
Sebastian estaba realmente feliz, se le notaban las manchas en los ojos por falta de sueño. La abrazo tan fuerte.
-Bien, bien, ya estoy aquí.
-Ya desayunaste algo, ¿pido que te preparen algo?
-No es necesario, ya comí algo.
- Solo vine a traer los regalos, ya me voy.
Sebastian se quedo mudo, no sabía que decir, como era eso de que ya se iba, ¿a dónde se iba?
-Disculpa, creo que no escuche bien. ¿Dices que te vas?
-Escuchaste bien, ya me voy.
-Esto solo es una visita de cortesía para que sepas que estoy bien. Pero no viviré más a tu lado.
-¡Tu no te puedes ir!
El bello y varonil rostro de Sebastian estaba en una expresión difícil de describir.
-Me voy y no puedes hacer nada.
-¿A dónde vas?, ¿con qué dinero?
Azuna soltó una gran risa.
-¡Claro que con tu dinero!
-Yo no te daré ni un peso para que me dejes.
Azuna seguía bien plantada en su idea de irse de ahí, nada la haría cambiar de opinión. Con cierto aire de suficiencia miro a Sebastian con desdén.
Los empleados al ver que comenzaría una discusión entre sus jefes salieron a toda prisa.
- Si me voy, ¿qué harás para detenerme?
-No olvides que tu eres mía, yo te compre.
- Tu no me compraste, me obligaste a seguirte, compraste la ilusión de tenerme. Yo no soy un perro que tiene dueño.
-¡Tú no puedes dejarme!
-Querido, que te quede claro, yo soy dueña de mi misma, te guste o no.
-Soy un hombre poderoso, puedo destruirte y todo lo que amas.
En la gran sala se escucho el eco de una risa frenética y burlona.
-Jajajaja, en serio. Dime ¿qué me vas a quitar? . . .
-¡Tu familia, tus padres, tus amigos, todo!
- Querido, eses estúpido o la falta de sueño te daño las neuronas.
-¡No me crees!
-Claro que te creo, pero puedes amenazar con esas palabras a quien tiene todo eso, mirame. ¡Yo no tengo nada!
-Tienes a tus padres.
- Te lo repito, Azuna la mujer frente a ti, no tiene nada más que a si misma.
-Por favor, ¡no te vayas!
- Si me iré pero no te dejo, "querido"
En ese momento Sebastian no entendía nada.
- Querido, tu no me puedes detener, no me puedes obligar a nada. La única persona que me importaba ya no esta. Me puedes matar en este momento y no me resistiré.
-Estas loca, no podría hacerte daño, yo te amo.
-Jajaja, me amas y me dices que soy tuya por que "me compraste"
-No, no es así.
-Compre tu libertad, tu seguridad y todo tu bienestar. A mi lado estas bien, nada ni nadie te puede dañar.
- En eso tienes algo de razón, pero no discutiré más.
-Me voy al Palacio Rosa a vivir, si tratas de impedirlo entonces varias tarjetas SD llegarán a manos no solo de la policía sino de tus socios y tus enemigos. Dime ¿la vida de quién le pertenece a quién?
Sebastian le había dado poder sin darse cuenta. Al llevarla a fiestas de sus socios, ella se había sabido relacionar, al dejarle la administración del Palacio Rosa ella se enteró de escándalos políticos y empresariales. Como pudo bajar la guardia de esa manera tan estúpida.
Nunca imaginó que ella fuera tan astuta.
-¿Dime por qué haces esto?, es por lo de ayer. Entiende estaba cansado. ¡No te rechace!
Azuna dibujo una sonrisa tonta en su rostro.
- Ayer. . . ¿Qué paso ayer?
- No juegues conmigo
- Ya lo recuerdo, eres impotente (dijo con una sonrisa burlona)
Sebastian se llevó las manos a la cara, estaba a punto de perder los estribos.
Camino hacia Azuna, la agarro fuertemente de los hombros.
-No juegues conmigo, no te hagas la tonta.
Azuna se libero del agarre de Sebastian, lo miro con fuego en la mirada.
-Tu no juegues con fuego, no me provoques y no trates de intimidarme. Estuve contigo por que quise, pero si no eres suficientemente capaz de consolarme y darme apoyo entonces no eres más que una broma.
-¿De qué mierda hablas?, te he estado apoyando y consolando por meses Azalia, por meses. . .
Azalia se enfureció tanto, y soltó una fuerte bofetada en el rostro de Sebastian.
-¡Mierda! Que Azalia murió, dejo de existir, se hundió junto con Dario en la tormenta, su cuerpo se pudre en algún lugar del fondo del mar.
-Sabes qué, ¡me cansaste!, si quieres irte, solo largate.
- ¡Eso haré!
Se escucharon los fuertes pasos de los tacones en el piso de mármol, después un portazo y poco después el rugido de un motor del auto deportivo.
Sebastian tenia dolor de cabeza, fue a su habitación y pidió analgésicos.
Y se durmió toda la tarde y la noche, era un hombre golpeado.
Al día siguiente era fin de semana, las fiestas en el Palacio Rosa eran los fines de semana, él no quería ir pero quería ver que estaba haciendo Azuna.
Así que saco su auto y se dirigió al club.
(Queridos lectores, por favor comenten, que les parecen los personajes, a quién les gustaría tomar por el cuello)