Luego de lo ocurrido en la ciudad de Astalon, un grupo de jóvenes se aventuran a lo que quedó de ella. Debido a eso, Zoe Morgan se verá envuelta en varios sucesos sobrenaturales que cambiaran la manera de ver su mundo y despertara una oscura tentacion dejando a un lado su inocencia.
Continuación de la Saga Oscuro Deseo.
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Realidad
—¿Qué sucede? —pregunté cuando este se aproximó a mi.
—Hasta aquí llegó la lista, ya es hora de irme —comentó haciendo que la tristeza me invadiera.
—Pero faltan dos días Axel ¡Cómo que ya es hora! ¡No es justo! —Exclamé.
—¡Ey! —dijo poniendo sus manos sobre mi mejilla—Recuerda la promesa, volveré por ti ¿De acuerdo?
Después que mencionó eso, sus palabras se hicieron distantes. Presentía algo, y ese algo no era nada bueno.
Llegamos al sitio acordado, una carretera desierta con un agujero en medio, debía de ser la puerta al infierno. Allí se encontraban todos, inclusive Alex que nos observaba desde la distancia, entonces llegó el momento de la despedida.
Primero fue con su madre, quien lo refugio entre sus brazos por un buen rato. Repitiéndole lo mucho que lo amaba, que ella sabía que era fuerte y que sería un buen gobernante.
Luego fue con Shandu que a pesar de no haber tenido mucho contacto con ella, de igual forma le quería. Cuando pasó al frente de Alex únicamente cruzaron miradas sin decir nada.
Por último iba con Max, pero como este estaba junto al agujero sabía que su padre era el final. Así que, corrió hacía mi para besarme.
—Te amo, aquí y en otras vidas más —dijo sonriendo.
—Aquí y en otras vidas más —repetí.
—Nos vemos luego, niña tonta —Sonrió.
—De acuerdo, arrogante —Afirme.
Fue una despedida dolorosa, mi mano no quería soltar la suya, se negaba a dejarlo partir, pero poco a poco sus dedos desaparecieron de mi agarre y se acercó al agujero. Abrazo a su padre, en ese instante que conversaba con él, comencé a sentirme rara.
El ambiente cambió, el aire se puso denso, los sonidos de mi alrededor se fueron apagando, veía a Axel borroso como si una neblina blanca tapara mis ojos. El suelo comenzó a sacudirse bajo mis pies y sentí que una fuerza me agarraba por el estómago, arrastrándome fuera del lugar.
Escuché una voz, cerca de mi oído. Era la voz de Alex que decía "Que me tenía" "Que reaccionara" "Que no estaba sola"
En ese momento, al igual que estar en un escenario todo se apagó y quedé a oscuras. Luego que las luces volvieron, era porque estaba tendida en una cómoda cama.
—Amor —
Se escuchaba que alguien se duchaba, me senté percatándome de que me hallaba desnuda. Mire a mi alrededor, estaba en un sitio totalmente desconocido, una habitación que no era la mía.
—Amor te estoy hablando —dijo una silueta en la puerta del baño.
Era Alex, tenía enrollada una toalla en la cintura y su cabello goteaba.
—¿Estás bien? —preguntó al ver que no le contestaba— Ay no, no me digas que es otra vez ese sueño.
—¿Sueño? –
Se aproximó, sentándose frente a mí, acariciando mi rostro con su mano cálida.
—Si ¡Estoy listo con las preguntas! Siempre las haces —dijo entusiasmado.
—¿En dónde estoy? —pregunté.
—En nuestro departamento, lo siento si ves mucho desorden. Es que cuando tenemos sexo lo hacemos muy salvaje —Admitió.
Me ruborice y trague grueso.
—Es que, hace rato... Hace rato me hallaba despidiendo a —Traté de recordar pero no podía.
—Escucha preciosa, te daré un resumen para que así te sientas más tranquila —Aseguró—Eres Zoe, eres periodista, trabajas en El Diario Circular, tenemos exactamente tres años con cinco meses de novios, vivimos en el número 32 del edificio Rotulan en la ciudad de Astalon.
—¿Astalon? ¿Astalon estaba maldito? —dije sorprendida.
—Lo estaba, eso fue hace mucho tiempo, lo recuperamos y volvió hacer una ciudad habitable—recalcó—Sabes que soy un demonio, tu eres una médium.
—Es que el sueño —
—Los tienes, porque como Médium vives muchas visiones alternativas se te presentan a través del sueño —Admitió—Tranquila amor ya hemos pasado muchas veces por esto. A veces hasta sueñas que soy un tiktoker y que nos conocemos en una rueda de prensa ¡Ese sueño me gusta!
—¿Por qué no recuerdo nada de esto? –cuestione aún más sorprendida.
—Cómo Shandu te lo explico, en ocasiones la mente te engaña, se adentra tanto a esas visiones alternativas que olvidas tu vida real —explico—Pero no te preocupes, en mi teléfono tengo muchos videos de nosotros.
Este me pasó su celular y reprodujo algunos de ellos. En uno nos hallábamos haciendo caras acostados en la cama mientras el me besaba y pasaba su lengua por mi cara. Paso al siguiente mostrando el cumpleaños de su madre, con nosotros llevándole un pastel.
—Este es importante, tu misma lo grabaste para ayudarte —dijo dándole Play.
Era yo, sentada en el sofá de la esquina. Mirando atentamente a la pantalla.
—Hoy no es mi día —decía—Tuve una de las peores visiones de la historia, casi ni recuerdo a Alex y eso es lo que más me entristece. Si estoy viendo esto, no olvides quién eres, no te asustes porque empeorarás, así que, no desesperes pues los recuerdos olvidados vuelven nuevamente.
—Ves, pronto llegarán los recuerdos —sonrió.—Ahora apresúrate o llegarás tarde al trabajo.
Afirme y me levante. No podía creerlo, pero las pruebas estaban frente a mi, yo misma admitía las consecuencias de esas visiones. Traté de recordar ese sueño, pero ya no podía hacerlo. Me duché, me vestí y Alex me llevó en su moto al trabajo.
—Te paso buscando, me llamas —Sugirió—Si te sientes mal, avísale al gordo de tu jefe y si no te deja ir le daré una paliza.
Reí mientras este me rodeaba con sus brazos.
—Nos vemos más tarde —dije y este me beso.
Después de irse entre a la editorial. Subiendo en el ascensor me encontré a Dalas.
—Mijita tu y Alex no se aguantaron a noche —Chismeo.
—¿Por qué? —pregunté.
—Fuimos al... —
Mientras el relataba la historia, iba recordando. Estábamos en un bar tomando, Alex comenzó hacer competencia con Vodka, me embriagué al tratar de ganarle, luego de allí nos fuimos y tuvimos sexo.
—Si fue una noche divertida —Admití.
—Si, hoy creo que necesitaré otra copa, tenemos mucho trabajo ¡Nos vemos a la hora del almuerzo! —se despidió.
Entre en mi oficina, y me senté en mi puesto. Tenía varias fotos sobre mi escritorio, desde el momento en que vivía en Cirus donde conocí a Alex, fotos con mi padre, y otras con los padres de mi novio. Todo esto me trajo de nuevo a la realidad, la vida que yo misma había construido con mi esfuerzo.
se llamara