NovelToon NovelToon
Reencarne Para Amar Por Primera Vez.

Reencarne Para Amar Por Primera Vez.

Status: En proceso
Genre:Multi-reencarnación / Reencuentro / Terror
Popularitas:561
Nilai: 5
nombre de autor: Joiss Martinez

Elena es una psicóloga pragmática con un secreto que maneja en estricta privacidad: tiene la capacidad de ver y escuchar a las personas que recién han fallecido, ayudándolas a cerrar asuntos pendientes para poder marchar en paz.

Su rutina profesional se quiebra la noche en que se cruza con el fantasma de un hombre. A diferencia de sus pacientes habituales, él no busca consuelo: busca respuestas. Era un criminal a sueldo ejecutado por sus propios aliados tras fallar en su última misión: asesinar a Elena. El problema es que él tampoco sabe por qué fue incapaz de apretar el gatillo cuando la tuvo enfrente.

Mientras la sombra de este hombre la acecha buscando entender qué los conecta, Elena comienza a experimentar recuerdos que no le pertenecen y visiones de épocas que jamás vivió. Para salvar su vida en el presente, Elena deberá descubrir qué secreto del pasado los ató la primera vez... y por qué alguien está dispuesto a matarla de nuevo.

NovelToon tiene autorización de Joiss Martinez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 21: El crujir del primer segundo.

El chasquido que siguió a esa primera gota de luz dorada no pertenecía al mundo físico. Fue una detonación sorda, un pulso electromagnético y místico que se expandió en ondas concéntricas desde la cumbre de la torre hacia el exterior.

En la entrada de la Ermita, el estruendo de los zarpazos y los empujones contra la pesada puerta de roble cesó de golpe. Las sombras residuales, que durante más de tres siglos se habían alimentado del tiempo estancado y del remordimiento del juramento inconcluso, soltaron un lamento colectivo. Al reanudarse el flujo cronológico, el vacío que las sostenía desapareció. A través de las rendijas de la piedra, Alana y Gabriel vieron cómo la masa cenicienta se disolvía en volutas de vapor inofensivo, barridas por el viento helado de la madrugada.

Dentro de la nave circular, la luz violeta de la cúpula fue gradualmente reemplazada por un resplandor cálido y dorado que emanaba directamente del reloj de arena. La corriente de cuarzo en el artefacto ya no giraba desbocada en espirales; caía en un hilo constante, rítmico y pacífico, marcando el pulso vivo del presente.

Alana exhaló un aire que no sabía que estaba reteniendo. Sus hombros se relajaron, pero antes de que pudiera dar un paso atrás, un mareo repentino hizo que la estancia oscilara a su alrededor. El regreso definitivo de la corriente temporal trajo consigo la integración final de los recuerdos de Elena: no como una voz ajena dentro de su cabeza, sino como una certeza limpia y serena. Comprendió cada decisión del pasado, la angustia de la separación y la promesa silenciosa que las había guiado a través de las eras hasta este preciso instante.

Gabriel reaccionó antes de que ella perdiera el equilibrio. Su brazo rodeó la firmeza de la cintura de Alana, sosteniéndola con una soltura inmediata.

—Te tengo —dijo él cerca de su oído. La aspereza de la tensión en su voz había desaparecido, sustituida por un tono profundo, íntimo y reconfortante.

Alana apoyó una mano contra el pecho de él, sintiendo el latido regular y fuerte de su corazón bajo la tela de la chaqueta mojada por la llovizna. Al alzar la vista, se encontró con los ojos de Gabriel. Ya no había en ellos la incertidumbre del vigilante que intuye una amenaza invisible, sino el reconocimiento claro y definitivo de quien ha cruzado el abismo del tiempo y ha encontrado exactamente lo que buscaba.

—El ardor en la nuca... cesó —susurró Alana, rozando suavemente la piel del cuello con la punta de sus dedos libres—. Ya no quema, Gabriel. Es solo un calor tranquilo.

—Porque la deuda está saldada —respondió él, sin soltarla. Rozó con el pulgar la mejilla helada de ella, retirando un mechón de cabello húmedo que se le pegaba a la frente—. Elena detuvo el tiempo para salvar al guardián, pero tú, Alana, tuviste el valor de devolverlo a la vida. No estamos atrapados en la sombra de lo que fuimos.

Sobre sus cabezas, las aberturas de la cúpula comenzaron a teñirse con los primeros matices azulados del amanecer. Las tres lunas, que habían permanecido alineadas en el cénit como un ojo espectral, empezaron a desplazarse lentamente en sus órbitas naturales, desvaneciéndose en la claridad del alba que despuntaba sobre las montañas de Toronto.

El espejo de plata en la superficie del altar permanecía sereno. Su cristal ya no mostraba pasillos iluminados por antorchas ni figuras del pasado; únicamente reflejaba la cúpula abierta y los rostros de Alana y Gabriel, juntos en el centro de la torre iluminada por la luz del nuevo día.

Gabriel se inclinó despacio, reduciendo la distancia entre ambos hasta que sus frentes se tocaron.

—El amanecer está llegando a la ciudad —murmuró él, dejando que sus dedos se entrelazaran con los de ella sobre el borde de granito del pedestal—. Las clases en la facultad comenzarán en unas horas, las calles se llenarán de gente y el mundo seguirá su marcha como si nada hubiera ocurrido esta noche.

Alana sonrió por primera vez en días, sintiendo una ligereza desconocida en el pecho mientras apretaba el agarre de sus dedos contra los de él.

—Que siga su marcha —respondió ella con la mirada fija en los ojos oscuros de Gabriel—. Esta vez, nosotros vamos a caminar con él.

Sin romper la unión de sus manos, Alana recogió con cuidado el espejo y el reloj de arena del altar y los guardó en el morral. Ya no eran piezas de una trampa temporal, sino reliquias en reposo de un juramento finalmente completado. Cuando cruzaron juntos el umbral de piedra para salir de la Ermita del Reloj, la brisa de la mañana era limpia y fresca, y el sendero que descendía hacia la ciudad los aguardaba bajo un cielo completamente iluminado.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play