Catalina es la primogénita de la familia Bloemen, un ducado de gran importancia en el imperio de Blodau, pero a pesar de eso su vida siempre estuvo lejos de ser la de una dama noble, por lo que desde que recuerda su mayor deseo es huir de su disque familia, algo que logra de la mano de un desconocido que llego a su puerta sin avisar y del que se enamoró perdidamente.
La pareja enamorada hizo su vida lejos de los lujos de la nobleza, felices simplemente con estar el uno al lado del otro, pero algo empañaba esa felicidad y eso eran las preguntas que existían alrededor de Jared, Jared no recuerda nada de su pasado, solo su nombre y descubrir quién es él y encontrar a sus padres es algo que desea hacer, pero Jared no es quien él cree que es, y su verdadera identidad sumergirá a la pareja en un mundo lleno de peligros del que creían que eran ajenos.
¿Podrán Catalina y Jared superar los obstáculos que los esperan y ser felices?
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Capítulo 21
Una disculpa para todos por no haber actualizado en estos días; a manera de disculpa les dejo un pequeño maratón.
Gracias por leer mi historia y por su paciencia; son los mejores. 😘😘
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Debido a que el palacio imperial era un lugar muy concurrido, Catalina, Basil y Ren se mudaron temporalmente al archiducado, en donde se quedarían hasta que el anuncio del regreso de Basil tuviera lugar, lo cual sería dentro de una semana, así que la pareja aprovechaba cada momento que tenían para pasarlo con su hijo, al que no tendrían la oportunidad de ver tan seguido como a ellos les gustaría.
—El hombre de confianza de mi padre llegará pronto; una vez llegue, lo presentaré a Aeson, se quedará con él para preparar todo para la llegada de Ren —les anuncia Oliver a la pareja.
—Gracias por encargarte de eso, solo espero que todo salga bien y que podamos reunirnos pronto —dice Catalina, quien acaricia la cabeza de su hijo, quien duerme sobre su regazo.
—Ya verás que así será, y muy pronto estaremos juntos —le responde Basil, quien rodea a su esposa con uno de sus brazos y mira con cariño a su hijo.
—¿Cómo se tomó la noticia? —pregunta Oliver.
—Bien, Ren siempre ha sido un niño muy maduro para su edad; le explicamos la situación lo mejor que pudimos y aceptó de buena gana irse con Aeson; solo espero que no resienta estar mucho tiempo sin nosotros —explica Catalina.
—Sé que no será así; además, no es que no la vayan a ver en mucho tiempo, nos aseguraremos de que al menos puedan reunirse con él una vez a la semana —les dice Oliver.
—Sé que no será fácil, pero espero que todo esto termine lo más pronto posible; vivir sintiendo que tienes un blanco en la espalda es horrible —dice Catalina.
—Lo es, me alegra haber recuperado mis recuerdos y haberme reencontrado con mi familia, pero no me gusta para nada sentir que he puesto a mi familia en peligro —dice Basil.
—Tú no nos pusiste en peligro, así que no pienses así —le dice Catalina a su esposo.
- Intento no hacerlo, pero a veces no puedo evitarlo.
—Yo estoy con tu esposa, nada de esto es culpa tuya, así que saca esa absurda idea de tu cabeza —le dice Oliver.
Los tres no pudieron seguir hablando, ya que Ren se levantó y sus padres centraron toda su atención en él. Cuatro días después, Ren dejó el archiducado junto al hombre que lo cuidaría, y ambos fueron a donde Aeson, quien los recibió gustoso.
Por su lado, Basil acompañó a Oliver al palacio; era el momento de dar a conocer que había vuelto, y si bien esta no sería su presentación oficial, ya que esta sería durante un baile dentro de tres días, era necesario hacerles saber a los miembros de la corte que Basil había regresado.
La reunión del consejo comenzó igual a cualquier otra, y como venía siendo costumbre, al finalizar la reunión, el duque Lulet sacó el tema del heredero al trono, comenzando a nombrar las cualidades de su hijo y por qué él era la mejor opción para ser el siguiente emperador.
—Si todas las cualidades que dice sobre su hijo son verdad, su hijo será un excelente duque, pero solo una persona ocupará el puesto de emperador y ese es mi hijo —dice Hana muy segura.
—¿Y dónde está él? —pregunta el duque, pero no es la emperatriz quien le responde, sino una persona que acaba de ingresar a la habitación.
—Aquí estoy, duque Lulet, lamento mucho que mi desaparición haya causado tantos problemas, pero debía asegurarme de que mi vida no estaba en peligro si volvía; ya intentaron matarme una vez, no podía arriesgarme a una segunda vez —dice Basil, quien es la persona que acaba de entrar.
—Imposible —susurra Brezon, quien no entiende cómo es que su sobrino está vivo; el hombre que contrató le dijo que este había muerto.
—Su majestad, príncipe Basil, es bueno volver a verlo —dice otro de los miembros del consejo y todos en la habitación se levantan para hacer reverencia, una reverencia que Brezon hace de muy mala gana.
—Es bueno volver —dice Basil.
—¿Dónde ha estado todo este tiempo? —pregunta un marqués.
- No muy lejos, aprovechando que no podía estar en el palacio, decidí que podía seguir mi preparación de otra manera – comienza a hablar Basil, explicándole a los presentes muy por encima el ataque que sufrió, pero explicando más detalladamente lo que paso después y la vida que vivió en el pueblo, viviendo por el mismo lo que su pueblo necesitaba y así ser un mejor gobernante, también hablo de Catalina, la mujer que lo había salvado y su esposa, claro que fue una sorpresa para todos, no solo que el príncipe haya regresado, sino que también estuviera casado.
—Su majestad, enhorabuena por su matrimonio; es bueno saber que, aunque no estuvo en el palacio, no dejó sus deberes de lado —dice uno de los presentes, felicitando el desempeño de Basil fuera del palacio.
—Príncipe Basil, si has vuelto, eso significa que hallaron al asesino —pregunta otro miembro de la corte, y al oír esta pregunta Brezon siente como todo su cuerpo se tensa.
—Así es, este ya confesó y fue mandado a prisión; el culpable era el líder de una organización criminal que había desmantelado unos meses antes de mi desaparición —revela Basil, y Brezon siente todos sus músculos relajarse, un gesto que no pasa desapercibido por ningún miembro de la familia imperial.
- El regreso del príncipe es algo que debe anunciarse a todo el pueblo.
—Y así será, dentro de tres días se hará el anuncio a todo el imperio y ese mismo día se hará un baile para celebrar, no solo su regreso, sino también el nombramiento de la princesa heredera y futura emperatriz —dice Elm, a lo que la gran mayoría de los miembros de la corte se muestran de acuerdo, pero unos pocos, aunque intentan sonreír, no logran hacerlo del todo.