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Justicia Y Amor.

Justicia Y Amor.

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Amor-odio / Malentendidos
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Gabriela

Entre rejas, mentiras y mafias, un hombre inocente lucha por recuperar su libertad mientras una abogada arriesga todo para demostrar la verdad.

NovelToon tiene autorización de Gabriela para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Verdades a medias.

La ciudad seguía en movimiento, como si nada hubiera pasado. Como si la sangre derramada, las traiciones y las verdades reveladas fueran solo sombras invisibles entre sus calles. Pero para ellos… todo había cambiado.

El silencio entre Matteo y Valentino no era vacío… era pesado, casi insoportable.

Valentino no apartaba la mirada, pero por dentro todo se desmoronaba. Cada palabra que había escuchado seguía repitiéndose en su cabeza como un eco imposible de detener.

Su padre.

Los Pantera.

Asesinado.

—No… —susurró finalmente, negando con la cabeza—. No puede ser verdad.

Matteo no se movió. No intentó convencerlo. Solo esperó a que se calmara y escuchará

—Toda mi vida… —continuó Valentino, su voz temblando apenas— todo lo que él me enseñó… era sobre hacer lo correcto.

—Y lo hacía —respondió Matteo con calma—. A su manera, pero lo hacía.

Valentino apretó los puños.

—Trabajar para criminales no es “hacer lo correcto”.

Matteo dio un paso más cerca.

—No todo es blanco o negro, chico. Tu padre entró en ese mundo para proteger algo… y terminó atrapado en él.

—¿A quién protegía? —preguntó Valentino con rabia contenida.

Matteo lo miró fijamente.

—A ti. tú eras lo más importante que el tenía en ese momento.

El golpe fue directo.

Valentino sintió que el aire volvía a desaparecer.

—No… —retrocedió un paso—. No necesito ese tipo de mentiras.

—No es una mentira —dijo Matteo, firme—. Cuando naciste, ya había enemigos. Ya había cuentas pendientes. Tu padre sabía que algún día irían por ti.

Valentino cerró los ojos un segundo.

—Entonces… ¿todo esto… es por mí?

—No —respondió Matteo—. Es por lo que representas.

El silencio volvió a caer.

—Eres el hijo de alguien que sabía demasiado. De alguien que quiso salir… y no lo dejaron.

Valentino abrió los ojos lentamente.

—¿Quién dio la orden?

Matteo tardó en responder.

—No fue una sola persona.

Eso no calmó nada.

—Dime nombres.

Matteo lo observó con atención, como si estuviera evaluando algo más allá de sus palabras.

—Aún no estás listo para eso.

Valentino avanzó de golpe, agarrándolo del cuello de la camisa.

—¡Dímelo!

Pero Matteo no reaccionó con violencia. Solo sostuvo su mirada.

—Si te lo digo ahora… vas a morir antes de entender por qué.

El silencio fue cortante.

Valentino lo soltó lentamente.

—Entonces haz que entienda.

Matteo asintió apenas.

—Eso es exactamente lo que voy a hacer.

Mientras tanto…en otra parte.

El lugar donde tenían a Isabella era frío. No por la temperatura… sino por la sensación de abandono.

Las paredes eran de concreto desnudo. No había ventanas. Solo una luz blanca que caía desde el techo.

Isabella seguía atada a la silla, sus manos comenzaban a entumecerse, pero el dolor físico era lo de menos.

Su padre estaba frente a ella.

Pero ya no era su padre.

Era otra persona.

—¿Por qué? —preguntó finalmente, con la voz rota.

El hombre la observó en silencio.

—Te lo dije —respondió—. Pudiste evitar todo esto.

—¿Evitar qué? ¿Descubrir la verdad? —su risa fue amarga—. ¿O descubrir quién eres realmente?

Él no respondió de inmediato.

—Hice lo que tenía que hacer.

—No —dijo Isabella, negando—. Hiciste lo que quisiste hacer.

El hombre dio un paso más cerca.

—Todo lo que tienes… todo lo que eres… es gracias a mí.

—No —repitió ella—. Todo lo que soy… es a pesar de ti.

El golpe no fue físico… pero dolió igual.

El hombre apretó la mandíbula.

—Eres más parecida a mí de lo que crees.

Isabella lo miró con desprecio.

—Eso es lo que más miedo me da.

El silencio volvió a caer.

—¿Sabes por qué sigues viva? —preguntó él.

Isabella no respondió.

—Porque aún puedes ser útil.

Eso hizo que su sangre se helara.

—No voy a ayudarte.

Él sonrió levemente.

—No necesitas querer hacerlo.

Isabella frunció el ceño.

—¿Qué significa eso?

Pero él no respondió.

Se giró y caminó hacia la salida.

—Descansa —dijo antes de cerrar la puerta—. Pronto vas a entender.

La puerta se cerró con un sonido seco.

Y por primera vez… Isabella sintió verdadero miedo.

En otra parte de la ciudad…

Yaya seguía sentada en el suelo, con la espalda apoyada contra la pared. Todo su cuerpo le dolía, pero no tanto como su mente.

Luca estaba de pie frente a ella.

El silencio entre ambos era diferente… cargado de algo más profundo.

—Dijiste que me protegían —dijo ella finalmente—. ¿De qué exactamente?

Luca no respondió de inmediato.

—De todo esto.

—Eso no es una respuesta.

Él suspiró.

—Tu hermano… está involucrado en algo mucho más grande de lo que crees.

Yaya negó.

—Eso no tiene sentido. Él no es así.

—Eso es lo que tú crees.

Ella lo miró fijamente.

—Entonces dime la verdad.

Luca dudó.

—Si te la digo… no hay vuelta atrás.

Yaya no apartó la mirada.

—Ya no la hay.

El silencio fue breve… pero suficiente.

—Tu hermano… —comenzó Luca— no solo está involucrado… él es una pieza clave.

El corazón de Yaya comenzó a latir más rápido.

—¿En qué?

Luca bajó la mirada un segundo.

—En Los Pantera.

El mundo volvió a romperse.

—No… —susurró—. No… eso no puede ser.

—Lo es.

—Estás mintiendo.

—Ojalá lo estuviera.

Yaya sintió que le faltaba el aire.

—¿Desde cuándo?

—Desde hace más tiempo del que imaginas.

Las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos.

—Entonces… todo este tiempo…

—Te mantuvieron al margen —terminó Luca—. Para protegerte.

Yaya soltó una risa rota.

—Qué irónico.

El silencio volvió a caer.

—¿Y tú? —preguntó ella—. ¿Qué eres tú en todo esto?

Luca levantó la mirada.

—Alguien que intentó salir… pero no pudo.

—Entonces eres igual que ellos.

Esa frase dolió.

Pero Luca no la negó.

—Sí.

El silencio fue definitivo.

De regreso con Valentino…

La noche avanzaba, pero para él… el tiempo ya no tenía sentido.

Estaba sentado, mirando al vacío, mientras Matteo organizaba algo en una mesa cercana.

—¿Qué es eso? —preguntó Valentino finalmente.

—Tu nueva vida —respondió Matteo.

Valentino frunció el ceño.

—No quiero una nueva vida.

—No tienes opción.

Matteo colocó varios documentos frente a él.

—Nuevas identidades. Nuevos contactos. Nuevas reglas.

Valentino no los tocó.

—Solo quiero nombres.

Matteo lo miró.

—Y los tendrás.

Se acercó lentamente.

—Pero primero… tienes que sobrevivir lo suficiente para usarlos.

Valentino levantó la mirada.

—No me interesa sobrevivir.

—Entonces morirás sin haber hecho nada.

Eso lo hizo reaccionar.

Matteo lo señaló directamente.

—Si buscas venganza… necesitas paciencia.

El silencio fue tenso.

—Porque las personas que buscas… no son fáciles de alcanzar.

Valentino apretó los dientes.

—No me importa.

Matteo se inclinó ligeramente, negando con la cabeza.

—Porque algunos de ellos… están más cerca de lo que crees.

Valentino sintió un escalofrío.

—¿Qué significa eso?

Matteo no respondió de inmediato.

—Significa… que cuando descubras toda la verdad… no sabrás en quién confiar.

El silencio fue absoluto.

—Y ese… —continuó— es el verdadero precio de la verdad.

En algún lugar oscuro de la ciudad…

Un hombre observaba una pantalla.

En ella… aparecían imágenes de todos.

Valentino.

Isabella.

Yaya.

Luca.

Cada uno en su propio caos.

El hombre sonrió levemente.

—Todo está en movimiento…

Se giró lentamente.

—Y aún no entienden… que esto apenas comienza.

La luz reveló solo una parte de su rostro.

Suficiente para mostrar algo inquietante.

—Cuando lo hagan…

Su sonrisa se amplió.

—Ya será demasiado tarde.

La noche no había terminado.

Y lo que venía… no sería más fácil.

Porque ahora…

ya no se trataba de huir.

Se trataba de elegir bandos.

Y en este juego…

nadie estaba realmente del lado correcto.

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