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La Promesa Del Brujo

La Promesa Del Brujo

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Reencarnación(época moderna) / Pareja destinada / Brujas / Amor en la guerra / Familias enemistadas / Completas
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Estefaniavv

Ella no recuerda nada. Él no puede olvidar. Atados por una maldición que los obliga a renacer para perderse, Rose y Dagmar se encuentran de nuevo en el siglo XXI. Él es un brujo que desafía las leyes de la magia; ella, una estudiante de arte que ignora su pasado real. ¿Podrá esta vez, Dagmar cambiar el destino?

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Capítulo 13: Decisión

Mi teléfono vibró en mi bolsillo, rompiendo el hechizo. Eran mis tías. Miré el reloj: eran las dos de la mañana.

—Son ellas —dije, volviendo a la realidad.

—Contesta. Diles que vas en camino. Ellas fueron entrenadas para odiarme, Rose. No poseen magia, por lo que no recuerdan nuestras vidas; solo conocen la leyenda que les han contado para separarnos. Pero la decisión final es tuya: puedes seguir su plan de huida o unirte al mío y enfrentar esta guerra de una vez por todas. Si decides marcharte, lo aceptaré... aunque eso signifique mi fin.

—¿Cómo puedes decir eso? —lo miré a los ojos, sintiendo la conexión vibrar bajo mi piel—. Eres mi sol y mi estrella guía. Al tocarte lo supe, y este beso ha reconfirmado todo lo que siento por ti es infinito. No voy a huir. Vamos a luchar.

Una sonrisa verdadera, la primera que veía en él, iluminó su rostro.

—Prometo que haré todo para cambiar nuestro destino. Pero por ahora, debo llevarte a casa. Aunque mi cuerpo exige que te quedes conmigo, sé que debes hablar con ellas.

Salimos del castillo. Al llegar al obstáculo en el camino, Dagmar no bajó del auto. Con un simple y elegante movimiento de su mano, el tronco se elevó en el aire y se apartó, dejando la vía libre.

—Poco a poco te familiarizarás con tu propio poder —comentó él mientras conducía de regreso.

Al llegar frente a mi casa, detuvo el motor y me miró con una seriedad solemne—. Rose, nunca te quites el collar. Ahora que hemos tenido contacto físico, tu firma mágica es más fuerte. Si te lo quitas, ellos aparecerán en cuestión de segundos.

Me tomó el rostro una última vez y me besó con una dulzura que me hizo desear no bajarme nunca del auto.

—Me estoy conteniendo demasiado. Adiós, Rose.

—Nos vemos, mi amor... —susurré.

Al entrar en la casa, la luz del salón estaba encendida. Mis tías estaban allí, sentadas, esperándome con una mezcla de terror y juicio en sus ojos. Sabía que lo que venía no sería fácil, pero por primera vez en mi vida, no tenía miedo. Tenía recuerdos. Tenía amor. Y tenía poder

Rose: tías porfavor hablamos mañana… dije cansadas mientras que ellas solo asintieron

La luz del amanecer se filtraba por las cortinas de mi habitación, pero yo no había dormido más que un par de horas de un sueño inquieto, poblado por los ecos de mil voces que ahora sabía que eran mías. Me miré al espejo y, por primera vez, no vi solo a Rose, la estudiante de filosofía de veintiseis años; vi a la mujer que había muerto en hogueras, la que había sido alcanzada por flechas en bosques gélidos y la que había exhalado su último aliento en los brazos de un hombre que nunca se rindió.

Anoche, cuando llegué al borde de la madrugada, mis tías me esperaban como centinelas de una causa perdida. Les pedí tregua, agotada por la descarga sensorial del contacto con Dagmar, y ellas, al ver el brillo febril en mis ojos, respetaron mi silencio. Pero hoy el sol reclamaba una decisión.

Bajé las escaleras sintiendo el peso de la cadena plateada contra mi pecho. Al entrar al comedor, el aroma a café recién hecho chocó con la tensión eléctrica que flotaba en el ambiente. Egle y Clarisa estaban sentadas, con las tazas intactas frente a ellas, esperándome.

—Buenos días —dije, mi voz sonando más madura, más antigua—. Tenemos que hablar. He tomado una decisión.

Mis tías se tensaron. Clarisa entrelazó sus dedos sobre la mesa, mientras Egle me observaba con una severidad que ocultaba un miedo profundo.

—Anoche —comencé, sentándome frente a ellas

—, Dagmar fue al cumpleaños de Leslie. No solo hablamos. Tuvimos contacto físico.

Egle ahogó un grito y se puso en pie de un salto, pero yo levanté la mano para calmarla.

—Escúchenme. Fue una explosión. No fueron solo imágenes; fue una inundación de recuerdos, de dolores y de amores que me pertenecen tanto como mi propio nombre. Vi nuestras vidas pasadas, tías. Vi la tragedia de ser cazada una y otra vez. Pero también vi la verdad que ustedes no pueden recordar porque no tienen el don: vi a Dagmar. Vi cuánto ha luchado contra la maldad que nos rodea y cuánto ha sacrificado por mí en cada siglo.

Sentí una lágrima cálida resbalar por mi mejilla, pero no la limpié.

—Es un pasado desgarrador. Me dolió ver esas memorias donde, mientras él luchaba con una desesperación inhumana por salvarme, yo me apagaba en cada vida. Su amor es lo único que ha permanecido constante mientras los imperios caían y las eras cambiaban. Tías, esto no es algo que podamos evitar. Es un destino que está escrito con sangre, y siento que, aunque intentemos alejarnos hasta el último rincón del mundo, el universo siempre conspirará para que nuestras órbitas se crucen.

Clarisa me miraba con una mezcla de asombro y compasión. Egle, en cambio, negaba con la cabeza, con la mandíbula apretada.

—Dagmar tiene un plan —continué con firmeza—. Y ya ha comenzado a ejecutarlo. A pesar del contacto directo de anoche, todavía no me han localizado. Ni la Orden ni los otros brujos saben dónde estoy porque él ha colocado una protección sobre mí que nunca antes existió. Este amuleto nos da la ventaja que siempre nos faltó: tiempo. Él quiere enseñarme a usar mis poderes. Dice que la unión de nuestras magias, provenientes de los dos linajes más poderosos, es la única apuesta real para terminar con la era de la Orden y de los brujos tiránicos. Es nuestra única oportunidad de ser, finalmente, libres.

Hice una pausa, dejando que mis palabras calaran en el silencio sepulcral del comedor.

—Él me dio la opción de desaparecer de mi vida si eso era lo que yo quería. Pero ahora que sé quién soy, y ahora que recuerdo lo que hemos sido el uno para el otro, esa opción me destruiría lentamente. No puedo vivir sin él, no porque sea una necesidad débil, sino porque es una conexión que trasciende la lógica humana. Quiero luchar. No quiero volver a ser la víctima que muere a los seis meses de encontrarse con su destino.

Clarisa fue la primera en reaccionar. Extendió su mano y apretó la mía.

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Laura Diaz
excelente historia
Estefaniavv: Qué bueno que le gustó 🩵🩵
total 1 replies
Estefaniavv
♥️
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