Madison Smith, profesora de 24 años.
Adam Brooks, chico de 19 años.
Dos personas que se vuelven a ver después de años, ahora ella siendo su profesora y él su alumno...
Ser su profesora y acostarse con su alumno podría traer problemas... ó quizás no
NovelToon tiene autorización de Pinkyarroz para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 14
...Madison...
Dejé a los niños en la peluquería y yo me escabulli a una cafetería, me había dado hambre de recorrer prácticamente todo el shopping.
Un chico chocó prácticamente con mi silla casi derramando su bebida sobre mi.
-Disculpa.
Oh, oh. Yo conocía esa voz....
-¿Madison? -Pregunto algo cauteloso.- Eres tú. -Sonrió.
-Hola -Puse mi mejor sonrisa falsa.- Azael.
Sí, era él, mi ex-novio.
-¿Cómo estas? Pasó mucho tiempo desde que nos vimos por última vez.
-Ni tanto eh.
Me incomodaba un poco la situación, había dicho que si lo veía le diría pero ahora que lo veo me entró el pánico y no puedo ni mencionarlo frente a él.
-Pero ¿Qué haces aquí?
-Pues me transfirieron aquí, la semana pasada llegué junto a algunos compañeros de trabajo.
-¿En serio? Genial. -sonreí, más que falsa.
¿Genial? No, no era para nada genial.
Pude ver a los chicos entrar a la cafetería haciendo mucho ruido y llamando la atención de todos los presentes.
Les hice una seña y se acercaron a mi.
-¿Que haces aquí? -Pregunto Cameron, con expresión seria.
Si, a Cameron no le cae muy bien Azael... bueno en realidad no le soporta ni un poquito. Existen los amores a primera vista... Esto pasó a la inversa; se odiaron a primera vista.
-Cameron -Le advertí con la mirada.- Él ya se iba, relájate.
-Nos vemos, Madison. -Me dedica una sonrisa antes de irse.
-Adiós.
-¿Qué hacía ese idiota aquí, Madison?
-No lo sé, no tengo por qué saber todo, Cameron. Ya relájate.
-No lo soporto, con sólo verlo tengo ganas de partirle la cara.
-Como sea -Busque con la mirada a Adam, hasta que lo divisé y definitivamente ese nuevo corte le sienta muy bien- Te quedó genial el corte de cabello, sin duda conquistaras corazones, Adam.
(...)
Gracias a Dios, y no es que esto sea muy bueno, las cañerías por arte de "Magia" ,o de Cameron y su mastur-banda, se rompieron inundando la escuela y todos tuvieron un mes solo de tareas virtuales... Cameron se llevó una buena reprimenda y yo tuve que pagar parte de la reparación del instituto.
Bonito ¿No?
La verdad que no me vino mal tomarme un descanso, mis pequeños no dejan de molestar a mami. Me canso muy rápido y mi vientre no deja de crecer cada día.
Queda sólo estos dos días para volver a retomar las clases, tengo ya casi cinco meses, se supone que en este mes comienzan a moverse mis pequeños aún no lo han hecho, me da mucha ilusión sentir como se mueven para saber que realmente están allí.
Mi hermano y sus amigos se fueron hace una semana a la casa de no sé quién... debería controlar más a Cameron, todavía no elegí su castigo por lo del instituto.
Me he encontrado dos veces a Azael, sólo de lejos, no me atreví ni quería acercarme a él.
Hoy me levanté un poco mejor que otros días, por suerte las desagradables náuseas se fueron cuando cumplí los cuatro meses y ya no las tengo por suerte.
Hoy me sentía tan libre, sin mi hermano y sus amigos rondando la casa, un lindo día soleado y caluroso pero agradable a la vez,.
Puse un poco de música para relajarme mientras sobaba mi enorme vientre, está vez descubierto gracias a mi corto top deportivo, mis pequeños allí dentro revoloteando apenas.
Gracias a que una canción finalizó pude escuchar el timbre de la entrada.
Fui a abrir y quise tapar mi vientre, no por vergüenza sino por quien estaba detras de la puerta de entrada.
-Azael.
Quien estaba con una sonrisa enorme que al ver mi vientre desapareció de inmediato.
-Tú.... tú....
-Eh, yo.
-Estas embarazada -Susurró bajo, aún así lo escuché perfectamente.
-Si, estoy embarazada.
Bueno, estúpida afirmación, mi vientre ya responde todo sin necesidad de abrir el hocico.
Un silencio muy incómodo se instaló en el ambiente. Yo no sabía qué decir y él supongo que está asimilando la noticia.
-¿A que has venido? -Pregunto, tratando de romper el silencio y que deje de mirar mi vientre tan fijamente.
-Yo... No lo puedo creer, aún no creo que estés embarazada.
-Ya, en serio ¿Que te trae por aquí? -Sigue sin mirarme a la cara, sólo mira mi vientre fijamente. -Ya, Azael, deja de mirar así mi vientre y dime a qué vienes.
-Yo... -Por fin se digna a alzar la mirada y verme a la cara.- Sólo venía a hacerte una visita sorpresa y la sorpresa me la lleve yo.
-Pasa -Me hago a un lado, él entra a casa cierro la puerta detrás de él.
Lo invito a sentarse en el sofá y el mismo silencio incómodo de hace un momento se instala nuevamente en el ambiente al igual que su mirada en mi vientre.
-Es en serio Azael, deja de mirar mi vientre de ese modo, me pones incómoda.
-Lo siento, es que aún no me lo creo. Tú, que nunca quisiste tener hijos ahora estas así.
-¿Qué? Yo nunca dije eso, el que decía eso eres tú. Yo si quería tener hijos, no ahora pero en un futuro si.
-Y ¿Quién te dejó... así? -Preguntó. Noté cierto temor en su voz, me imaginaba las cosas que podrían estar pasando por su mente en estos momentos.
-Pues -Empecé a jugar con una pulsera que me regaló Adam, se me hizo una manía hacer eso cuando me ponía nerviosa al igual que lo es sobar mi vientre.- Fuiste tú. -Suelto sin más.
Su cara fue todo un poema y eso no era buena señal. Para nada.
-¿Qué? -Se levantó de un brinco.- ¿Qué dijiste, Madison?
-Que por ti hoy tengo este vientre enorme. Tu eres su padre. -Si, era ahora o nunca.
-Estas mintiendo, yo no puedo ser padre, Madison, tengo veintisiete años, mi vida estaría arruinada.
-Cállate ¿Crees que yo quería ser madre a los veintitrés años? ¿Crees que yo lo quería?
-No sé, no creo que sea mi hijo. No sé con cuantos más te has acostado.
-¡Eres un imbécil! Lárgate de mi casa, no me interesa lo que creas, no te busqué antes para decírtelo porque sabía que eres un imbécil y no te harías cargo pero relájate, no te pediré nada porque no te necesito ni mis hijos te necesitarán nunca.
-¿Hijos? Esto es demasiado, me largo de aquí.
-Si, mejor lárgate, si eso es lo único que sabes hacer, huir de tus responsabilidades. ¡Vete y no vuelvas nunca más!
Idiota, se cree que mis hijos y yo lo necesitaremos.
-Jamás necesitaremos a ese imbécil irresponsable, pequeños -Acariciaba mi vientre para relajar mis nervios.
-¿Qué fue todo eso, Madison?