Charlotte Ricci, huérfana criada en un orfanato de monjas, sale al mundo a los 18 años para trabajar 6 meses —si no encuentra su lugar, se convertirá en monja. Sin saberlo, se hace asistente de Marcelo Romano, CEO cuyo imperio es fachada de la mafia.
Marcelo siente una obsesión por la inocente Charlotte, pero su interés despierta enemigos que buscan destruirlo usando ella como arma. Cuando comienzan las amenazas, descubren que su orfanato guarda secretos antiguos ligados a la mafia y que Charlotte es heredera de un legado peligroso.
Ahora deberán enfrentar traiciones y el peso de un destino escrito en sangre, mientras ella decide entre su antiguo hogar y el hombre que ha robado su corazón.
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¡Viniste!
—¿Qué?, no Marcelo, no lo acepto —espetaba Charlotte a Marcelo —no me iré de aquí, no te dejare solo, no podía hacerlo —agregaba ella acariciando su barriga
—Pequeña... entiéndeme, no puedo dejar que me los arrebaten, tu padre está dispuesto a todo y yo no permitiré que les haga daño, no dejaré que les toquen un pelo —le explicaba él
—Entonces has lo mismo tu... Haz lo posible por mantenernos a salvo... Pero aquí a tu lado —le respondía ella
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—Me tienes información —decia Claudio a Rafaello
—Si, me costó pero si —responde el, dándole un sobre amarillo, Claudio empezaba a verlo, a ver las fotos y le daba un golpe a su escritorio
—¿Está embarazada de ese tipo? —preguntaba furioso, Rafaello asentía aún y a pesar de que creía que la actitud de Claudio por Charlotte era más bien una obsesión, no era la de un padre que no permitiría que ella estuviera con él enemigo, parecía más bien un hombre con celos, rabia por qué ella eligió a otro hombre, antes que a él —la quiero aquí, no me importa lo que hagas Rafaello, me la traís o ya sabes las consecuencias —le decía el, y Rafaello asentía
—Puedo verlos —le decía con la cabeza gacha, Claudio asentía y llamaba a otro de sus hombres para que llevará a Rafaello a una de las habitaciones alejadas de su mansión, Rafaello sin decir más siguió al otro hombre
—Rafa, no deberías de soportarlo —decia el escolta
—No es fácil, creeme que jamás le haría daño a Charlotte, es como una hermana para mí, pero Claudio logró tenerme entre la espada y la pared de y hoy más que nunca se que ella me comprenderá por qué hago esto
—Ya pensaste en buscar a la niña Charlotte y decirle lo que su padre está haciendo —le volvía a preguntar el escolta
—¡No!, estás loco... Si lo hago me los mata —respondia mientras ambos se detenían frente a una habitación de dos puertas color marrón
—Solo 5 minutos Rafa —le decía y Rafaello solo asentía, mientras el escolta abría la puerta para que entrara, Rafaello entraba y el cerraba de nuevo la puerta con llave, no sin antes hacer que Rafaello dejara todas sus armas afuera
Rafaello al estar dentro miraba la habitación, era grande tenía una cama grande en medio, la ventana estaba sellada, pero tenían clima, un baño, clóset y cosas necesarias
—¡Viniste! —decia la voz de una mujer sorprendida al verlo de pie frente a la habitación, él... El sonreía y abria sus brazos para que la mujer lo abrazara, el olía el aroma de su cabello y su olor corporal
—Si, ¿Cómo estás?, ¿Necesitan algo? —preguntaba el mientras la alejaba suavemente y besaba sus labios
—No, lo único que quiero es que nos saques de aquí ya cariño —decia ella con tristeza en su voz —te extrañamos mucho —agregaba mientras lo tomaba de la mano para llevarlo a una cuna que estaba justo al otro extremo de la habitación, Rafaello veía con atención a la pequeña que dormía plácidamente en esa cuna —se parece a su papá —decia ella con una sonrisa, el sonreía con tristeza
—Tambien las extraño amor —hablaba el, mientras pasaba su pulgar por el pequeño rostro de la bebé —te prometo que ya pronto nos iremos de aquí, y después subiremos a un avión para largarnos de Italia, lejos de todo esto —decia con seguridad por qué ese fue el trato de Claudio, el le entregaba a Charlotte y el podía irse a dónde quisiera con su mujer e hija de apenas un mes de nacida, pero mientras tanto permanecerán en esa habitación bajo la protección o vigilancia de la gente de Claudio y el solo podía verlas si le entregaba buena información.
—Te creo cariño, pero por favor que sea rápido —ella decía pasando un brazo por la espalda de él, y el hacia lo mismo, se pegaba más a el, y a si por unos minutos más miraban a su pequeña hija que aún dormía, Rafaello le dió un pequeño beso en su frente a su hija, y la bebé apretaba su dedo con su manita, el sonreía
—Ya pronto nos iremos de aquí mi pequeño angelito —le susuraba el a su hija —Sara debo irme, pero cuando vuelva a a entrar aquí será para irnos los 3 juntos —ella asentía besándolo en los labios
—Aqui estaremos esperándote —se despedian y el salía de la habitación, tomaba sus armas y salía de la casa, dispuesto a qué esa noche haría que Charlotte fuera por su propio pie hasta la mansión de su padre, esperaba que ella entendiera por qué hacía esto
«Ojala tu y mi padre me perdonen y entiendan que tengo dos razones para hacerlo, ahora que serás mamá y estás por formar tu familia logres entenderme princesa»
Pensaba para el mismo mientras conducía directo a su apartamento para planear un plan que no fallara, por qué la vida de su familia estaba en juego
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Al final Marcelo decidió reforzar la seguridad y Charlotte prometió a él, no salir sin seguridad, y quedaron en avisarse de todo, al menos hasta que todo el peligro pasara, y ella y su bebé estén bien....
—Anda pequeña ven a dormir un rato —le decía Marcelo a Charlotte quien estaba parada en el balcón con los brazos cubriéndose del aire fresco, veía a la nada —¿Te pasa algo? —pregunto él, al acercarse y verla tan pensativa
—No, solo pienso en todo lo que mi padre es capaz de hacer con tal de quedarse con la organización de los abuelos —le decía ella, pero ella tenía un mal presentimiento y no le diría por qué no quería preocuparlo más
—Hay muchos en este mundo que son capaces de vender a su propia madre con tal de tener poder y dinero —le respondía el, ajeno a su preocupación la abrazo por detrás dándole un beso en la mejilla, ella sonrió sintiéndose protegida en los brazos de su esposo...