Después de la muerte de mi padre mi vida dio un gran giro probando las mieles del dolor e indiferencia a manos de quien me dio la vida y donde una tragedia cambiaría aun más en mi vida.
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Te amo.
Aunque Emilio me lo oculte sé que el tuvo mucho que ver en las muertes, porque aunque no me lo haya dicho abiertamente sé que eso sucedió, pero el hizo justicia a la causa que yo pensaba la tenía perdida y con eso hace que aún más lo ame y mi corazón reafirme que él es el hombre indicado.
Entre mi hermano y yo hemos avanzado más, recuperando el tiempo, recordando las vivencias junto a nuestro padre y al hacerlo es parte de sanar la herida que aún no cerraba aunque los años avanzarán...
Hoy estaba feliz por que regresaría de nuevo a trabajar al lado de papá, me arreglé y como ya era de costumbre Nieve caminaba a mi lado, bajamos las escaleras hasta ir al comedor.
Saludé a todos y desayunamos en familia, porque eso era lo que éramos, Emilio sé fue a su departamento y yo me fui junto a Papá para ir a la empresa, al llegar bajamos de la camioneta y entrelace mi brazo en el suyo caminando al ascensor.
Mientras seguíamos caminando solo escuchaba los murmullos de los empleados, entramos al ascensor y al cerrar no dude en preguntar.
— papá, ¿porque murmuraban?— sentí su mano palmear la mía junto a un suspiro.
— por cosas que no vale mencionar, pero no te preocupes que sancione a los que crearon chismes— asentí entendiendo a lo que se refería.
Y es que no necesitaba uno darle muchas vueltas, sabía con total certeza a que chismes se refería y era que todos aseguraban que yo era la amante y caza fortuna del señor César.
Ya no dijimos más nada hasta que abrió las puertas el ascensor caminamos hasta la oficina y de inmediato me puse a la tarea del trabajo atrasado, tanto así que cuando vino Saima a invitarme a almorzar solo me negué para continuar para poder acabar.
Hasta que escuché un toque en la puerta, pero al oler su fragancia sabía que era mi novio, sonreí hasta sentir un beso en mi mejilla.
— hola mi amor, espero que ya hayas terminado— fruncí mi entrecejo hasta asentir.
— estoy por terminar mi vida, ¿que sucede?— beso mis manos hasta jalarme para levantarme.
— nada en particular, pero e venido por ti para llevarte a comer— sonreí ampliamente.
— solo recojo— y antes de pegar la acción a mis palabras el había recogido todo.
— listo, vámonos— caminé junto a él, saliendo de la oficina y de la empresa.
Subí a su auto que al subir él, de inmediato lo puso en marcha, en el camino reino el silencio, pero jamás el distanciamiento, ya que Emilio no perdía oportunidad para tocarme accidentalmente y no sólo habló de la mano.
Al llegar, bajamos él de inmediato agarro mi mano entrelazando nuestros dedos, caminamos a la entrada y por si voz una mesera nos había recibido, nos llevó a la mesa reservada.
Al sentarnos de inmediato ordenamos y mientras nos traían nuestro pedido, Emilio me habló de la verdad que por muchos años le habían ocultado, enterándose que su madre no es su madre y que la verdadera tiene tiempo de haber falleció.
Seguimos platicando cuando nos trajeron nuestro pedido, Comimos en silencio al terminar pago y me llevo afuera y mientras caminábamos el me describía el lugar recordando que ya habíamos estado aquí, el me detuvo sintiendo sus manos en mis hombros.
— Lilith, gracias por llegar a mi vida— me sonrojé por sus palabras.
Solo sonreí porque me había quedado sin palabras, tomó mi mano poniéndola sobre su pecho y solo sentí su aliento golpear mi oído.
— este corazón solo late gracias a ti— y solo mi reacción fue besarlo apasionadamente después de prácticamente comernos nos separamos— ¿estás segura?.
— más que nunca, mi vida— toque su rostro dándome cuenta que estaba sonriendo.
Entrelazamos nuestras manos y caminamos hasta el auto, poniéndolo en marcha, al estacionar bajé con su ayuda caminamos subí un par d escalones hasta que el eco de nuestros pasos indicaba que estábamos adentro, se escuchó abrir sus puertas el ascensor y mientras subía de nuevo nos devoramos.
Al salir del ascensor el tomaba con fuerza mi cintura y me guio hasta la puerta, lo escuché maldecir por no poder abrir la puerta con rapidez, cuando lo logro me abrazo hasta llevarme dentro donde al cerrar la atmósfera se transformó.
Me abrazo dejando pequeños besos en mi hombro y cuello hasta que la blusa que traía la comenzó a desabotonar, mientras yo por el momento que vivíamos mis mejillas las sentía arder y mi piel erizarse con su toque y nuevamente nos volvimos a besar.
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Sin dejar de besarla la cargué y la llevé a mi habitación, al entrar de inmediato la llevé a la cama recostándola, bese el contorno de sus senos bajando poco a poco por su abdomen, desabotone su pantalón y lo deslice, pudiéndola ver nuevamente desnuda.
Bese sus pies subiendo por su tobillo, sus piernas, lamiendo con delicadeza mientras sus labios hacían sonidos sordos, bese su vientre bajo hasta jugar un poco con mi lengua y un gemido se hizo presente junto a un espasmo, seguí subiendo hasta deleitarme de nuevo con sus hermosas montañas.
Me posicioné en medio de sus piernas mientras dejaba un camino de besos húmedos en su pecho pasando por su cuello hasta llegar a su oído.
— ¿lista?, mi vida — al verla, ella solo mordía sus labios viéndose jodidamente sexy, asintió y solo devoré sus labios.
Y fui entrando poco a poco mientras ella gemía en mis labios, mi ritmo era lento, preciso y muy certero, con estocadas profundas que hacían que sus uñas se dibujara por toda mi espalda.
Pase mi brazo por detrás de su cintura y la levante mientras yo estaba hincado, moviéndonos a ritmo, sus gemidos eran ahogados en mi hombro, esta sensación era única, nuestros cuerpos unidos al igual que nuestras almas y esto quiero que suceda solo con ella.
Aumente mis estocadas sintiendo su cuerpo temblar mientras el mío se sentía extasiado por el momento tan maravilloso, apretó sus piernas contra mis caderas indicándome una sola cosa, seguí hasta que la escuché gritar hasta que recostó su cabeza en mi pecho escuchando su respiración agitada y minutos después pude llegar a la cúspide del éxtasis y el placer.
Suspiramos al mismo tiempo, me recosté en la cama teniéndola a ella sobre mí, acaricie su cabello mientras ella solo suspiraba miles de veces.
— mi amor— hizo un sonido con sus labios indicándome que me ponía atención— si te dijera que e conseguido a los mejores especialistas para qué te valorarán, ¿irías conmigo?.
Levantó su cabeza pudiendo ver sus ojos más grandes y llenos de sorpresa, volvió a recostarse volviendo a escuchar un suspiro mucho más profundo, sus dedos acariciaban mi pecho, pero su respuesta no llegaba, suspire e iba a hablar cuando la escuche carraspear.
— si, si iría contigo mi amor— sonreí abrazándola y volviéndola a besar.
— te amo— sonreímos al mismo tiempo y donde nuevamente la volví a hacer mía el resto de la noche.