El amor y la venganza, un acto de amor o un acto de guerra.
Esta novela toca temas relacionados con el síndrome de Estocolmo si no te gusta no leas por favor
NovelToon tiene autorización de itha leon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Enfermo.
Edward e Itzel volvieron a la ciudad al día siguiente. Mientras que los doctores acordaron con Edward que traerán a Héctor en unos días después de que él se curara, ya que su salud aún era crítica para un cambio tan extremos de ambiente.
-¿Te la pasaste bien?- Le pregunta Edward a su mujer, en todo el viaje Edward no perdió el control con ella y no la tocó, quizá por su hermano, como saberlo la cabeza de Edward es un mundo, en el cual seguro ni él sabe lo que pasa por su cabeza.
-Si- Dice y asiente ella, se la paso bien por lo menos no sufrió al lado de su maldito esposo torturados, y no solo eso saber que Hector estaba bien la hacía muy feliz.
-¿Cuándo podré volver a la universidad?- preguntó ella esperando que él ya le permitiera volver.
-Ya que no tengas en secreto que eres mi esposa!- respondió Edward, “Así de fácil?” pensó la joven.
-Si eso quieres, ¿puedo volver mañana?, les contaré a todo mundo que eres mi esposo- respondió ella.
-Te voy a dejar muy claras las reglas, No abrazos, no besos, no te quiero cerca de otros hombres si me llegó a enterar de nuevo te irá peor está vez ¿Te queda claro!?- Él la miró con una mirada severa y concisa, dando a entender que si quebrantaba sus reglas le iría peor que la última vez.
-Si Edward entiendo, no te haré enojar, se muy bien que soy tuya- respondió ella con el corazón en un nuda, no quería eso de nuevo, no quería ser obligada por el no de esa manera tan salvaje.
Ella se acerca a él y ambos se besan.
-¿ Edward, recuerdas cuando nos quedamos encerrados en el almacén de la casa de Héctor?-- preguntó ella tratando de que él recordara ese lindo momento que pasaron ellos dos.
-¿Qué hay con eso?- respondió él, aunque recordaba claramente ese día.
-Pues ahora sé a qué saben tus besos.- dijo la joven con un tono de nostalgia en su voz, en aquel momento realmente deseaba saber qué se sentía besar al chico que tanto le gustaba pero ahora que lo tenía frente a ella no deseaba ni besarlo, mucho menos recordar ese triste momento de su vida donde era feliz y sonreía sin tener que pedir permiso para hacerlo.
-It.. Itzel – Él recuerda que estuvieron apunto de besarse en ese momento. – Debí haberte besado aquel día!- respondió él con sinceridad.
-Si, debiste me gustabas, ahora solo te odio!- respondió ella tratando de alejar la mirada del rostro de Edward.
-Y quitar la diversión de ahora- respondió él, aunque su tono de voz era frío por dentro realmente hubiera deseado que su vida con ella fuera distinta a la de ahora.
-Solo te diviertes tu, yo jamás me permitiría sentir de nuevo algún tipo de cariño por ti, no sabes cuánto te odio Carl- ella hablaba con dolor.
-No me interesa en lo absoluto que sientas algo por mi, con solo tenerte en mi cama me basta. La persona que sentía algo por ti murió hace mucho Itzel, esa persona ya no existe más!- respondió lleno de rabia, odiaba que él la odiara y si esa era la única forma de tenerla lo acepta sin dudarlo.
-¿Entonces por qué pones tantas reglas?- preguntó la joven alterada.
-Por que no comparto mis objetos, supongamos que eres como una muñeca inflable con la diferencia que tu te humedeces, gimes y te corres con mucha facilidad, no quiero que nadie te tenga, no quiero que nadie pruebe de ti lo que yo ya he probado, soy el primero y el último, escuchaste, si tus labios o tú cuerpo se atreven a traicionarme te mataré, pero antes verás cómo torturó y mató a ese hombre, tu amiguito tubo suerte esta vez pero si lo vuelvo a ver cerca de ti lo ENTERRARÉ con vida.- él la llevó contra la pared y ella comenzó a temblar sin parar con cada palabra que salía de la maldita boca de Edward era más que obvio que el joven que ella conoció en su infancia se había convertido en un Monstruo hambriento por verla sufrir.
-El solo es un amigo, Edward no puedes hacer algo así- dijo la joven con lágrimas en sus ojos.
-¿ A no?, Se que su nombre es Eidan Mich tiene 23 años, vive en la calle @ y tiene tres hermanos menores, su madre tiene cáncer pulmonar y el aparte de la universidad tiene un trabajo de medio tiempo para solventar los gastos familiares por qué el idiota de su padre los abandono por irse con su secretaria, ¿Dime esposa mía, te atreverías a dejar a esa familia sin el único pilar que la sostiene?- él la agarró del mentón para que lo viera.
-No, no les hagas daño, eres un monstruo Edward- Dice ella con lágrimas.
Cómo hasta qué punto Edward es capaz de llegar.
-Tu eres la que decide por su vida, solo tú!- respondió él.
-Edward me preguntó si una vez tuviste un corazón!- Ella no podía contener más el llanto que salía silenciosamente de sus ojos.
-Fui criado para ser un monstruo, pero también puedo ser un dulce angelito, así que no me provoques o te arrepentirás- él le secó sus lágrimas con el pulgar.
-Ok, ya no me acercaré a él- respondió ella.
-Regresaras mañana a clases yo te llevaré y recogeré, cuando yo no pueda hacerlo lo hará Luis y sobre tu celular, cuida lo que hablas por que podría instalar un micrófono en el y tiene GPS así que siempre sabré dónde está –
-Ok es imposible huir de ti!- dijo ella
-¡Vamos a la cama!- el la tomo de la mano
-Si- respondió la joven.
Qué más da, a él no le importa en lo absoluto lo que su mujer sienta, solo es una muñeca inflable la cuál puede tener cuando quiere y la cual no está dispuesto a compartir.
Hay está de nuevo adueñándose de su cuerpo, haciéndola sacar gemidos y orgasmos involuntarios, toda la noche, mientras ella lloraba cada vez que lo sentía dentro, ya ni siquiera podía quejarse por que sabia muy bien que él no se detendría y si ella ponía resistencia lo haría de esa forma salvaje en la que él la tomaba siempre que intentaba negarse.
Lo único que la hacía feliz es que al fin regresaría a la escuela, el único lugar donde podía descansar de el de su maldita tortura.
A la mañana siguiente ella se levanta muy temprano, se baña se peina y maquilla.
-Edward despierta!- le dice mientras lo mueve ligeramente.
-¿Qué quiere mujer?- respondió él tocándose la cabeza.
-Dijiste que me llevarías a la universidad!- respondió ella.
-Baja a desayunar, ahorita me levanto!- Edward estaba sufriendo en ese momento un dolor muy fuerte en su cabeza, estaba acostumbrado a siempre levantarse temprano pero el dolor era muy fuerte para abrir los ojos, aun así se levantó.
La joven sale de la recámara y Luis entra.
-¿Joven se encuentra bien?- le pregunta el sorprendido al ver a Edward apenas saliendo de la cama.
-No, me duele mucho la cabeza tráeme una pastilla!- le dijo Edward
-Si señor- En lo que Luis regresa Edward se da un baño.
Después de un corto baño comienza a vestirse y llama a la puerta Luis el lo hace entrar.
-Listo señor, tome-
Edward toma las pastillas las cuales no hacen efecto.
-Lleva a mi mujer a la universidad Luis- dice Edward sujetándose la cabeza con fuerza, sientes que su cabeza está por explotar.
-¿Usted estará bien?- Pregunta Luis no es muy normal ver a Edward enfermo aun así él jamás falta a su trabajo, ni mucho menos si se trata de martirizar un poco más a su joven esposa.
-Si has venido al doctor!- dijo el regresando a la cama.
Luis se lleva a la joven a la universidad y llega el doctor.
-Te mandaré a hacer estos análisis Edward pero tu dolor de cabeza no es normal ¿hace cuánto empezaste?- Le dice el doctor tomando muestras de sangre.
-Hace tres días nomás que ahora estaba más fuerte- dijo él, quien tomaba el medicamento que el doctor le daba para calmar su dolor de cabeza.
-Me iré al laboratorio en tres horas, te tengo respuesta, deberías de descansar- dijo el doctor, recogiendo sus instrumentos de consulta.
-Gracias Mauricio, pero tengo muchos pendientes- dijo el tratando de ponerse en pie
Edward siente que su cabeza explotaría pero aún así se rehúsa a descansar.
El doctor se va y unas horas después el se recuesta en cama.
Se queda dormido.
Itzel regresa de la escuela, entra a la recámara y ve a Edward dormido en la cama, con su respiración un poco agitada.
Se acerca y le toca la frente, tiene mucha temperatura.
-¿Edward estás bien?- Le pregunta la joven al ver qué Edward abre sus ojos.
-Si, ¡quién eres!- responde el viéndola con los ojos entreabiertos
-¿Qué? Soy yo tu esposa!-respondió la joven.
-¡Eres hermosa. ?acaso me case con un ángel?- preguntó él viendola y tocando su mejilla.
-¿Edward?- ella estaba confundida, no podía creer lo que miraba y escuchaba de el ser mas malvado del mundo.
Edward cierra de nuevo los ojos.
-Tienes mucha calentura!-dijo la joven mientras le tocaba la frente.
-Ya vete, aléjate de mí, ¡voy a lastimarte!- dijo él empujando su mano para que ella no lo tocara
-Estás tan débil que dudo que puedas hacerme algo!- respondió ella
-Itzel, sal de aquí tonta, vete lejos a donde no pueda encontrarte, no me gusta verte llorar por mi.- dijo él mientras cerraba de nuevo los ojos y los entre abre de nuevo para verla mientras dice sus siguientes palabras – les daré la orden de que te dejen ir, vete Itzel y no vuelvas por favor, eres libre!--
-Ok- Él cierra de nuevo sus ojos mientras escucha la puerta cerrarse detrás de la joven.
Después de unos cuantos minutos regresa ella con agua con hielo, alcohol y unos trapos.
Moja los trapos en el agua y se los coloca en la frente, y le pone alcohol en los pies para bajar la temperatura.
-¿Qué haces? ?¿Por qué no te fuiste tonta?- dijo él mientras agarraba la mano de la joven que le colocaba un trapo húmedo en la frente.
-No soy como tú, no disfruto del sufrimiento ajeno – respondió ella.
-Te dije que te fueras – Dice Edward muy débil.
-Tienes mucha temperatura!- ella estuvo tentada a irse pero al recordar lo que el podria hacerlo cuando estuviera bien de salud le dio mucho miedo que decidió mejor cuidar de el, quiza el se sentiria en deuda con ella después
-¿Por qué mentiste?- preguntó el.
-¿Qué cuándo?-
-¡En el juicio, dijiste que Héctor te lastimó y no fue así!-
-¡Mis padres me obligaron!- respondió ella con sinceridad.
-Lo sabía, la niña de la que me enamoré no mentía-
-¿Te enamoraste?- ella lo vio confundida.
-Si me gustabas mucho en aquel tiempo estaba celoso de Héctor, y ahora que te tengo estás el triple de distancia de mi –
-¿Tu me…-
El la jala y la recuesta en la cama, se pone de lado para poder verla.
-Nunca, escúchame nunca te atrevas a sentir algo por mi, soy un monstruo y solo te lastimaré es mi naturaleza-
-Carl, aún puedes cambiar!- dijo ella viendo esos ojos que la miraban como en su infancia.
-No, ya estoy consumido por la oscuridad y sabes me gusta estar en ella y me molesta que tú vida sea luz-
-¡Estás ardiendo en fiebre no sabes lo que dices!-
-¡Aún piensas que podré cambiar después de todo lo que te he hecho!-
-Yo jamás te perdonaría lo que me has hecho y si creo que la gente cambie!-
-¡En ese lugar las monjas te lavaron el cerebro!-
El se recuesta boca arriba.
-Me convertí en el monstruo que no quería ser.
Sabes todos decían que tu planeaste las cosas para inculpar a mi hermano, por qué tu padre era enemigo del mío, pero yo sabía que no eras una mentirosa yo creía en ti, he incluso fui a buscarte varias veces, pero tú padre no me dejó verte, el día que Héctor intentó suicidarse recibió una carta tuya que querías verlo en el muelle, no se lo que pasó ese día pero él fue a buscarme, estaba muy golpeado, y no paraba de llorar, su ropa estaba hecha añicos, estaba bañado en sangre pintura, huevos y lodo, en su mano sostenía esa carta que decía que lo verías en el muelle, el fue solo a ese lugar y regreso fragmentado, lo deje solo por cinco minutos y desaparecí después mi padre me llamó que el intento suicidarse.
En los noticieros no dieron muchos detalles solo trataron de dar a entender que había muerto, pero no era así él se aventó de ese lugar, fue internado pero él no despertó estuvo en coma por 5 meses y tardó 4 años en poder hablar de nuevo, se alimentaba por sondas y no podía respirar por el solo, adelgazo bastante hasta el punto de estar hasta los huesos, el es mi hermano daría lo que fuera por él, cuando él pudo hablar no paraba de decir que fue tu culpa, siempre mantuve la esperanza de que no fuera así, luego estaba Viviana Rin esa maldita mujer iba a buscarlo y lo hacía sentir peor en aquel tiempo.-
-Yo no le mandé ninguna carta –
-Lo se ya la cheque la caligrafía no es la misma que la tuya.-
-No sabía que mi padre y el tuyo no se llevaban- dijo ella.
-Estás muy platicadora niña!-
-¿Edward qué te pasó!?-
-Nada, siempre he sido así, supongo, Se que he sido muy malo contigo, aunque a veces sea bueno prométeme que nunca sentirás algo por mi –
-Nunca te amaría si eso tratas de decir-
-¡Esa es mi chica!-
Él acaricia su cabeza.
-No puedo dejarte ir, tú eres mi droga, soy adicto a ti, a tu maldito sabor a fresa!-
Después de un rato Edward se quedó dormido, todo el día se la pasó en cama y al día siguiente parecía no mejorar.
Su cuerpo temblaba y sudaba en frío.
Al tercer día la fiebre bajó.
El se despertó más no se movió permaneció en silencio viendo a la mujer que dormía aún lado de él abrazándolo por la cintura.
Ligeramente y en silencio quitó los cabellos de su cara, se podía ver a simple vista sus ojeras.
Edward no pudo evitar sentir como si su corazón estuviera siendo estrujado.
-¿Despertaste?- preguntó la joven en un susurro ya que estaba muy cansada para hablar
-Si, ¿y la universidad?- preguntó el.
-¡Me dieron unos días!-
-Claro, ya me siento mejor, ¿Por qué tienes ojeras?- preguntó él acariciando sus mejillas.
-No he podido dormir bien, tenías delirios y tú fiebre no bajaba-
-No tenías que cuidarme, ahora duerme lo necesitas- dijo Edward con indiferencia.
Saludos y muchos éxitos desde Argentina 🇦🇷🇦🇷😘