Ella es la líder del clan más poderoso de todos los reinos lo que la pone en el ojo de la tormenta, Ella es una exorcista de élite Pero tiene enemigos más peligrosos que los demonios a los que debe vencer, el prejuicio hacia la mujer en un mundo de hombres
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Capitulo 2
La luna aún gobernaba el cielo cuando escapé de mis habitaciones.
Las runas en mi espalda seguían ardiendo, pero no era dolor lo que me guiaba. Era él. Siempre él.
El cerezo me vio llegar.
Y allí estaba Mitsuki, apoyado contra el tronco, con esa ropa gastada que usaban los esclavos, con esa mirada suya que era lo único limpio en mi mundo sucio.
— Mi amor — susurré, y las palabras se rompieron en mi garganta.
Corrí hacia él. Me abrazó. Sus brazos fuertes, esos brazos que habían cargado peso toda su vida, me envolvieron como si yo fuera lo más frágil del universo.
— No podré con esto — lloré contra su pecho —. No podré. Todos me odian. Todos quieren que desaparezca. Y yo... yo solo quiero desaparecer.
— No digas eso — su voz, grave y suave, vibró en mi oído —. Tú puedes con todo. ¿Me oyes? CON TODO.
Me separé lo suficiente para ver sus ojos. Estaban húmedos.
— Estoy tan orgulloso de ti — dijo, acariciando mi mejilla con una mano callosa —. Tan orgulloso.
— ¿De qué? — pregunté entre hipidos —. ¿De que mi destino sea el caos? ¿De que todos me odien?
— De que el fuego te haya elegido — respondió sin dudar —. De que los elementos te hayan visto. De que tú, MI Sakura, seas tan poderosa que el universo entero tenga que inclinarse.
Sonrió. Esa sonrisa que me robaba el aliento desde que éramos niños.
— Debes molestarles — insistió —. Debes estar donde estás y ser quien eres solo porque puedes. Porque ellos no pueden hacer nada. Porque tiemblan. Porque saben que tú vales más que todos ellos juntos.
Me envolvió en sus brazos otra vez. Más fuerte. Como si quisiera fundirme con él.
Y entonces lo besé.
No sé quién inició el beso. Solo sé que sus labios sabían a lágrimas, a luna, a todo lo que había esperado todo el día. Nos besamos con pasión, con locura, con la desesperación de quienes saben que cada momento juntos podría ser el último.
Cuando nos separamos, jadeando, una idea cruzó mi mente.
— La única ventaja de todo esto — dije, secándome las lágrimas — es que ahora tengo poder. Poder de verdad. Y con ese poder...
Lo miré fijamente.
— Puedo darte tu libertad. Dejarás de ser un esclavo de una vez por todas.
Esperaba ver alegría en sus ojos. Esperaba ver esperanza.
En cambio, vi algo que me rompió el corazón.
Vergüenza.
— ¿Mitsuki? — pregunté, confundida.
— Lamento... — su voz se quebró — lamento no ser digno de ti.
— ¿Qué?
— Soy solo... — apartó la mirada — un inmundo esclavo. Y tú... tú eres la jefa del clan. La elegida del fuego. La mujer más poderosa de la historia.
— Mitsuki...
— ¿Qué puedo ofrecerte yo? — sus ojos volvieron a mí, y vi el dolor más profundo que jamás había visto en nadie —. No tengo nombre. No tengo familia. No tengo nada. Mis manos solo saben trabajar. Mi espalda solo sabe inclinarse. Y tú... tú mereces a alguien que esté a tu altura.
— ¡No digas eso! — mi voz salió más fuerte de lo que esperaba, más enfadada de lo que pretendía —. ¡Te lo prohíbo!
Lo agarré de la ropa, lo sacudí, lo obligué a mirarme a los ojos.
— Mitsuki, tú eres el amor de mi vida — dije, y cada palabra era un juramento —. No me importa tu pasado. No me importa tu condición. No me importa lo que digan los demás. Tú me viste a mí cuando nadie me veía. Tú me quisiste cuando todos me ignoraban. Tú eres MI Mitsuki. Y no vuelvas a decir que no eres digno. ¿Me oyes? ¡Nunca más!
Los dos estábamos llorando ahora.
Él me abrazó de nuevo. Más fuerte que nunca.
— ¿Por qué me quieres? — susurró contra mi cabello —. ¿Por qué alguien como tú quiere a alguien como yo?
— Porque eres tú — respondí, y era la verdad más verdadera que había dicho en mi vida —. Porque cuando estoy contigo, no soy la jefa del clan. No soy la runa del caos. No soy la amenaza. Soy solo Sakura. Y tú eres solo Mitsuki. Y juntos... juntos somos invencibles.
El cerezo dejó caer un pétalo sobre nosotros.
Como si él también bendijera nuestro amor imposible.
LO QUE NO VIMOS
En la oscuridad, más allá del cerezo, una figura observaba.
Uno de los ancianos.
El mismo de la libreta.
Sonreía.
Y escribía.
🌸 Continuará... 🌸