Alexander Stronghold ha sacrificado mucho por su familia. Ha amado hasta sentirse vacio. Ha visto el amor triunfar en la vida de todos. Nunca se imagino como seria cuando el amor tocara su puerta y mucho menos imagino que su destinada seria una humana. Un mundo a su lado parecia imposible, pero imaginar un futuro sin ella se sentia peor que el infierno. Ese amor estaba destinado al fracaso. Aquella pequeña humana merecia tener una vida lejos de la oscuridad de su alma. Ella vivia con su propia oscuridad.
Emperatriz Walton nacio con una vida perfectamente planeada para servir diligentemente a su familia. Una jovencita educada. Elegante. Perfecta. Eso era lo que se esperaba de ella. Un viaje al mundo sobrenatural la ayudo a descubrir un mundo al que deseaba pertenecer. Pero eso solo era un sueño imposible de alcanzar. Cuando la tentación llama a su puerta sera dificil resistirse. En los brazos del otro encontraron el amor. Un amor fugaz que terminara escapandose de sus manos.
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Capitulo 3: Dulce
POV Alexander
El cumpleaños de Emperatriz llego en un abrir y cerras de ojos y aqui estabamos en el hogar de Lucian y Melany.
Emperatriz irradiaba alegria, la sonrisa en sus labios llenaba de ternura a cualquiera que la viera, era sincera, era verdadera. En sus ojos azules se podia apreciar el brillo de emocion. Mi familia la recibio como una mas de nosotros, rápidamente estaba siendo abrazada y alagada por todos en la habitación. Me habia mantenido a un lado, solo observando hasta que ella llego a mi. No la habia vuelto a ver desde el matrimonio de Lucian y Melany y eso habia sido hace cinco años. Ella estaba mas alta, su cabello mas largo, se estaba conviertiendo en una señorita, parecia una muñeca de cuentos, su rostro era el de un pequeño angel, su voz entro por mis oidos como un canto de sirena.
— Hola — exclamo con alegría — Soy emperatriz.
— Alexander.
Ella asintio con aquella sonrisa dulce en su rostro — Ya lo sabía. Te recuerdo de la boda. Mi héroe. Nadie nunca se había atrevido a parar las tonteria de Dante.
Asi que se llamaba Dante...
— Te ha seguido molestando?
Pude verlo en sus ojos, de un momento a otro se apagaron, su sonrisa aunque parecia sincera, no lo era.
— No. El... Solo le gusta mucho estar conmigo. Mi madre dice que los hombres aveces no saben como expresar sus sentimientos y son un poco bruscos. Ella me aconsejó que le tuviera paciencia.
Que consejo de mierda.
Asenti sin saber que responder, ella bajo la mirada y cuando la subio, cualquier rastro de infelicidad habia desaparecido de su rostro.
La jovencita delante de mi era una maestra del engaño.
— Gracias por estar aquí hoy, me da gusto volver a verte — la sonrisa en sus labios, era la sonrisa de un ángel.
Y sin poder evitarlo sonrei — Ahora eres parte de la familia, también me da gusto volver a verte — mi mano tenia vida propia, mis dedos acariciaron sus palidas mejillas — Feliz cumpleaños Emperatriz.
Sus mejillas enrojecieron, al igual que la punta de su nariz, sus ojos me miraron con sorpresa y entonces fui consciente de lo que habia hecho, de la electricidad que habia recorrido mi cuerpo y que sabía que lo habia hecho en el suyo. Aleje mi mano de su rostro con rapidez, dando un paso hacia atras.
— Oh, lo siento.
Ella parecio reaccionar, me miro y sonrio — No me molesta — su ojos se desviaron a otro lado, el rubor en sus mejillas llegaba hasta la punta de sus orejas.
Era la imagen mas tierna que habia tenido el placer de presenciar.
— Tierna — susurre completamente hechizado por su dulzura.
Ella me miro sorprendida — Que?...
— Tus mejillas — solté señalandola.
Ella se tomo de las mejillas avergonzada — Oh... Es que hace mucho calor aqui... Si... Es eso.
Asentí sonriente.
Nos quedamos en silencio, solo disfrutando de la compañía del otro, hasta que Dana y Sana llegaron llevandosela con ellas, Emperatriz me dedico una ultima sonrisa antes de dejarse arrastrar por ellas al otro lado de la habitación.
Mi mirada la siguio por lo que quedaba de dia y la suya choco con la mia mas de una vez, dedicandome una dulce y fugaz sonrisa.
Cuando la celebración acabo y todos se fueron, fui incapaz de dar un paso lejos de aquella casa, me quede de pie en el jardín por horas en la oscuridad, observando en silencio su habitacion, podia sentir el aroma a chocolate blanco rodear el lugar opacando cualquier aroma en el lugar.
Me sentia como un acosador.
— Que haces aqui en la oscuridad como un fantasma?
Mis ojos fueron a Melany en la puerta que daba al jardin, camino hacia mi deteniendose a mi lado, se sento en la grama y palmeo el lugar a su lado.
— Ven aqui, hermanito.
Solte un suspiro sabiendo lo que vendria. Me sente a su lado y la mire.
— Pense que estabas durmiendo.
— No podia dormir, sabia que estabas aqui.
Baje la mirada sintiendome Culpable, su mano tomo la mia, mis ojos fueron a los suyos y ella sonrio.
— Como te sientes?
— Bien — respondi dudoso.
Ella solto una suave risa — Hermano te conozco muy bien, asi como tu a mi. No necesitas fingir... No conmigo.
Solte un suspiró derrotado. Mi mirada fue de nuevo aquella ventana.
— Ella... Es...
— Dulce — completo Melany
— Demasiado. Increíblemente dulce.
— Y muy hermosa.
La mire escandalizado — Solo tiene 13 años.
— Y eso que? No eres un depravado por admitir que es hermosa y qué cuando crezca lo sera aun mas.
Mi mirada fue de nuevo al suelo, nos quedamos en silencio por largo rato. Su mano apretó la mia. La mire, sus ojos clavada en aquella ventana.
— Ella me recuerda a ti.
Sus palabras me sorprendieron.
— Es una niña muy solitaria. Es muy amorosa, adora a su familia. Haria lo que fuera por hacerlos feliz... incluso si eso causa tristesa en su corazón. Lucian y yo decidimos traerla aqui, porque ella merece conocer el amor verdadero, ella merece ser libre, aunquesea una vez en su vida. Los humanos son ambiciosos, los padres de emperatriz han vivido toda su vida creyendo que el amor es poder, conexiónes, reconocimiento. Pero emperatriz es solo una niña, ella necesita mas que eso, necesita conocer el cariño, la atencion, la libertad de escapar de las expectativas de los demas — sus ojos se dirijieron a los mios — Ella nos necesita.
Todo se reducia a una pregunta: ¿Cuanto estaba dispuesto a soportar por la felicidad de mi compañera?
— Ven. Vamos a dormir — Melany se levanto jalandome con ella.
Entramos a la casa, caminamos por los pasillos oscuros en silencio hasta detenernos delante de una puerta, mis ojos se desviaron a la puerta de al lado, podia sentir su aroma salir por debajo de la puerta. Melany tomo el pomo y lo giro. Adentro una habitación decorada en blanco y beige me recibio.
— Aqui estaras mas tranquilo.
— Gracias.
Melany me dedico una sonrisa antes de salir de la habitación.
— Descansa hermano.
— Tu igual.
de esa noche si abre los ojos a su destino que le diga por que ella piensa que es alguien más o dos que le rompa nuevamente el corazón pero que sufra en ese matrimonio para abrir los ojos cualquier opción podría ser