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"BESSEKAI" (BL) EN ESPAÑOL "!OTRO MUNDO"

"BESSEKAI" (BL) EN ESPAÑOL "!OTRO MUNDO"

Status: En proceso
Genre:Contratadas / Romance / Supersistema / Mundo mágico / Zombis
Popularitas:3.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Macarena rios

En el mundo moderno, Yang Zhang lo tenía todo: diecisiete años, un cuerpo alto (de más de un metro ochenta y ocho), músculos definidos de atleta y la imponente masculinidad del capitán del equipo de baloncesto escolar. Era el escudo de sus amigos y el orgullo de sus padres, dos dentistas de costumbres metódicas. Sin embargo, en un parpadeo, un brutal accidente vehicular destruye su vida y se lleva a sus padres en las llamas.
En el instante previo a la muerte, una entidad fría y enigmática llamada el "Sistema" interviene para salvar su alma. Cuando Zhang abre los ojos, descubre que ha sido transmigrado a un mundo místico de cultivo y clanes marciales, adoptado como el único heredero del sabio líder del Clan Yang.
Pero el cambio no es solo de mundo: al mirarse en el reflejo del agua, Zhang descubre con estupor que ya no posee su cuerpo alto y robusto de deportista. Ahora habita la figura de un joven de facciones delicadas, tez de porcelana, contextura pequeña, delgada y frágil.

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Capitulo 3- ¡¿Dónde Estoy?!

Un olor penetrante a madera húmeda y hierbas secas fue la primera sensación que devolvió a Zhang a la realidad.

Abrió los ojos con lentitud, esperando encontrarse con la luz cegadora de la sala de urgencias o el estruendo de los monitores cardíacos del hospital. Sin embargo, lo único que lo rodeaba era la penumbra cálida de una humilde cabaña de madera rústica.

—¡Mamá, está despertando! —exclamó la voz fina e inocente de una niña pequeña en la oscuridad.

Zhang intentó incorporarse de golpe, pero la falta de aire lo obligó a moverse con cautela. Fue al intentar apoyarse sobre la cama de paja cuando sintió la primera gran anomalía: sus manos. Al mirarse los brazos bajo la tenue luz que se filtraba por las rendijas de las paredes, se quedó sin aliento.

Las palmas anchas y duras, los nudillos marcados por el impacto del balón de baloncesto y la contextura robusta de sus metro ochenta y ocho de estatura habían desaparecido por completo. En su lugar, contempló dos manos pequeñas, de dedos estilizados y piel tan fina y pálida como la porcelana. Al pasar sus dedos por el cabello, sintió una melena larga, sedosa y extremadamente suave, ligera como plumas. Su cuerpo entero se sentía liviano, menudo y sorprendentemente frágil, como si el viento pudiera arrastrarlo con facilidad.

—Hola. Lamento si te asustamos; estás en nuestra cabaña —habló una mujer de rostro afable que se acercaba con un tazón de agua—. Yo soy Elissa y ella es mi hija, Lara. Estamos a oscuras porque no tenemos dinero para velas, pero no te preocupes, estás a salvo.

—Te encontramos inconsciente cerca del río —añadió la pequeña Lara con una sonrisa tétrica y tierna—. No parecías gravemente herido, pero no despertabas.

Zhang parpadeó desconcertado, intentando procesar el choque de habitar un cuerpo tan distinto al suyo. La mente de un atleta masculino del siglo XXI seguía intacta dentro de él, pero el recipiente que ahora ocupaba era sutil, delicado y visualmente encantador.

—¿Dónde... dónde estoy? —articuló Zhang, notando que incluso su tono de voz era más suave y cristalino—. ¿Qué año es? ¿Qué día es hoy?

—Hoy es Júpiter, y estamos en el año 1600 —respondió Elissa con una sonrisa amable, aunque algo extrañada por las preguntas—. La hora ronda las dieciséis y cuarenta.

Ninguno de esos datos tenía sentido con el calendario de la Tierra. Comprendiendo que la advertencia del Sistema era aterradoramente real, Zhang se puso de pie, balanceándose un poco por la ligereza de su nueva figura.

—Tengo que irme... Muchas gracias por cuidar de mí —dijo Zhang.

—Te aconsejo que esperes a que salga el sol para no correr riesgos afuera —le sugirió Elissa con genuina preocupación maternal.

Agradecido por la hospitalidad, Zhang esperó las primeras luces del alba. Antes de cruzar la puerta de la cabaña, buscó en las bolsas de sus túnicas sencillas y encontró unas brillantes monedas de oro, entregándole varias a la mujer y a su hija en señal de gratitud por haberle salvado la vida.

Zhang caminó durante horas buscando el río donde lo habían encontrado, intentando orientarse en aquel paraje desconocido. Las frondosas arboledas místicas, los árboles de alturas colosales y el follaje de colores extraños le confirmaron que ya no estaba en la ciudad.

Al caer la noche, la penumbra del bosque se volvió densa y amenazante. Sin saber qué clase de criaturas habitaban el lugar, Zhang decidió escalar un arce antiguo y acomodarse en una rama alta para pasar la noche a salvo.

No llevaba mucho tiempo en la copa del árbol cuando el crujido de ramas rotas abajo llamó su atención.

Al asomarse entre las hojas, divisó a un hombre de porte majestuoso y túnicas elegantes combatiendo contra una horda de bestias horripilantes. Eran criaturas insectoides, repugnantes y del tamaño de perros mastines, que atacaban con tenazas afiladas. El cazador blandía su espada con maestría, pero la masa de monstruos era numerosa.

De pronto, la mirada de Zhang detectó una sombra enorme deslizándose sigilosamente por la espalda del hombre. Una araña gigantesca, con quelíceros goteantes de veneno, se disponía a emboscarlo por el flanco ciego.

—¡CUIDADO! —gritó Zhang instintivamente.

Olvidando por un segundo la fragilidad aparente de su nuevo cuerpo, Zhang hizo uso de los reflejos de atleta y la agilidad de capitán que traía de su vida anterior. Saltó desde la rama directo sobre la aberración mística.

Aterrizó con precisión sobre el lomo de la araña monstruosa, sujetó una rama gruesa y afilada que encontró en el suelo y se la clavó con ferocidad directamente en uno de sus ojos principales. El monstruo chilló de dolor, abriendo la boca de par en par; en ese instante de vulnerabilidad, Zhang hundió la rama atravesándole el cerebro hasta extinguir su vida.

Lamentablemente, al descolgarse del cuerpo de la criatura, una de las espinas venenosas del monstruo le rozó violentamente el costado del abdomen, dejándole una herida sangrante.

El hombre mayor, impresionado por la audacia y la rapidez del joven de apariencia menuda que acababa de salvarle la vida, corrió hacia él para sostenerlo.

—Oye, joven, ¿te encuentras bien? —preguntó el cazador con preocupación—. Tu herida es seria, déjame llevarte para que la atiendan.

—No... estoy bien. Solo necesito lavar la herida y encontrar una farmacia... —murmuró Zhang, intentando dar un paso firme.

Sin embargo, al intentar levantarse, el mareo lo hizo colapsar en los brazos del hombre mientras la sangre manchaba sus túnicas.

—No digas nada más, vamos de inmediato —ordenó el cazador con firmeza.

Zhang fue trasladado a una imponente fortaleza de pabellones orientales y techos de tejas doradas. Al llegar, casi veinte sirvientes lo atendieron simultáneamente, lavando su cuerpo y tratando su herida no con vendas comunes, sino mediante deslumbrantes destellos de energía mística que cerraron la piel sin dejar cicatriz. Zhang observaba todo con los ojos abiertos de par en par, fascinado como un niño por la magia de aquel mundo.

Una vez limpio y vestido con túnicas de seda azul de la más alta calidad que resaltaban la finura de su figura y la sutileza de su cintura, fue guiado hacia un gran salón imperial.

Allí lo esperaba el cazador que había salvado en el bosque, sentado con postura majestuosa en un trono de madera tallada.

—Gracias por sus cuidados, señor... —dijo Zhang, haciendo una reverencia instintiva de respeto.

—Mi nombre es Yang Lu, líder del Clan Yang —se presentó el hombre con una sonrisa cálida y paternal—. Fui yo quien debería darte las gracias; me salvaste la vida frente a esa bestia. Dime, joven, te daré una enorme recompensa de oro. ¿Dónde vive tu familia?

Zhang agachó la mirada con una ligera melancolía. Conservaba intactos sus recuerdos del siglo XXI, pero sabía que revelar su verdadero origen sonaría a locura en este plano.

—No tengo familia en este mundo, ni hogar a dónde regresar —explicó Zhang suavemente—. Desperté cerca del río sin saber nada de este reino.

Yang Lu lo observó en silencio durante varios segundos. La mirada del líder no solo contemplaba la figura delicada y hermosa del muchacho, sino que apercibía con absoluta claridad el aura colosal y la energía espiritual dormida que emanaba del centro de su pecho. Un poder de resplandor azul tan puro y vasto como jamás había presenciado en toda su vida.

—Escucha con atención —habló Yang Lu, poniéndose de pie con solemnidad—. En este reino existen Cinco Clanes principales que gobiernan las tierras. El Clan Yang es uno de los más poderosos y ricos de la historia, pero hasta hoy, no había tenido un hijo varón que pudiera heredar el trono.

El líder caminó hacia él, colocándole una mano firme y protectora sobre el hombro.

—Perteneces a mi clan desde este momento. Por haberme salvado la vida y por el inmenso poder latente que habita en ti, te nombro mi único hijo y príncipe heredero —anunció Yang Lu con orgullo—. A partir de hoy, serás conocido en los Cinco Clanes como Yang Zhang.

Zhang miró al hombre que le ofrecía un hogar, una familia y un propósito en ese mundo desconocido. Aceptó la propuesta con una reverencia profunda, sintiendo que un nuevo capítulo de su vida comenzaba a escribirse.

1
Micaela
La historia es muy bonita y divertida
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