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Bajo Un Cielo De Cabellos Celestes

Bajo Un Cielo De Cabellos Celestes

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Romance / Época
Popularitas:28.7k
Nilai: 5
nombre de autor: LunaDeMandala

Ella estaba muy enferma y paso su vida en hospitales, Pero reencarna como una hermosa mujer de cabello celeste, que solo quiere ser feliz.

*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
**Todas las novelas son independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Oscuridad 1

La vida nunca había sido especialmente generosa con ella.

Desde que tenía memoria, sus días habían transcurrido entre paredes blancas, el sonido de los monitores médicos y el olor penetrante de los desinfectantes. Mientras otros niños aprendían a correr por los jardines, se ensuciaban las rodillas jugando y regresaban a casa con historias que contar durante la cena, ella aprendía a reconocer el sonido de los pasos de las enfermeras y a distinguir los cambios de humor de los médicos por la manera en que abrían la puerta de su habitación.

Los hospitales habían sido su segundo hogar.

Aunque, si era completamente sincera, a veces dudaba de que tuviera un primer hogar al que regresar.

Había pasado tantos años entrando y saliendo de habitaciones hospitalarias que las paredes de su dormitorio en casa le resultaban extrañas. Su cama tenía sábanas suaves, las ventanas dejaban entrar la luz del sol y, sobre una pequeña mesa, había fotografías familiares que su madre cambiaba de vez en cuando para recordarle que el mundo seguía avanzando.

Sin embargo, ella apenas tenía recuerdos de haber dormido allí durante una temporada larga.

Su vida se medía en tratamientos, revisiones, medicamentos y resultados de exámenes. Los cumpleaños se celebraban con pasteles pequeños que, en ocasiones, ni siquiera podía probar. Las fiestas importantes se convertían en videollamadas. Y las vacaciones familiares eran fotografías que contemplaba desde la cama de un hospital.

Aun así, nunca se convirtió en una persona amargada.

Por el contrario, tenía una dulzura que parecía desafiar todo lo que le había ocurrido.

Sonreía a las enfermeras cuando entraban a cambiarle el suero. Daba las gracias incluso cuando alguien simplemente le acercaba un vaso de agua. Se preocupaba por los demás pacientes y preguntaba por sus familias, aunque ella misma estuviera demasiado cansada para mantener una conversación larga.

Si una enfermera parecía triste, ella intentaba hacerla reír.

Si un niño lloraba en la habitación contigua, buscaba alguna manera de consolarlo.

Y si alguien le preguntaba si tenía miedo, respondía con una sonrisa tan delicada que casi parecía una disculpa.

—Un poquito.. Pero supongo que todos tenemos miedo de vez en cuando, ¿verdad?

En realidad, tenía mucho miedo.

Tenía miedo de las agujas, de las malas noticias y de las expresiones serias que aparecían en los rostros de los médicos cuando creían que ella estaba dormida.

Tenía miedo de cerrar los ojos una noche y no volver a abrirlos.

Pero, sobre todo, tenía miedo de que las personas que amaba sufrieran por su culpa.

[Por eso debo sonreír. Si sonrío, quizá ellos también puedan hacerlo].

Era una idea sencilla, quizá incluso infantil, pero se había aferrado a ella durante años.

Y así llegó a los veinte años.

Veinte años.

Una edad que, para muchas personas, significaba independencia, aventuras, enamoramientos y decisiones importantes. Una edad para descubrir el mundo, cometer errores, enamorarse de la persona equivocada y pasar noches enteras hablando con los amigos.

Para ella, cumplir veinte años había significado recibir una pequeña torta en su habitación del hospital.

Había soplado las velas con ayuda de una enfermera, porque aquel día le faltaban las fuerzas para hacerlo sola. Después había reído cuando descubrió que le habían comprado un pastel de chocolate, aunque solo pudiera comer una porción diminuta.

—¡Veinte años! ¡Ya eres toda una señorita!

Ella había inclinado la cabeza, divertida.

—¿Eso significa que ahora debo comportarme con más dignidad?

—¡Por supuesto!

—Entonces tendré que dejar de esconder galletas en el cajón de mi mesita.

La enfermera se había echado a reír.

Las galletas, por cierto, seguían escondidas en el cajón.

No había cumplido su promesa.

Era uno de sus pequeños secretos.

Y, de alguna manera, aquellos detalles insignificantes hacían que su vida pareciera un poco más normal.

Pocos días después de cumplir veinte años, finalmente recibió permiso para regresar a casa.

No era una recuperación milagrosa. Los médicos seguían preocupados por su estado y le habían explicado que debía descansar, continuar con el tratamiento y acudir a sus revisiones. Pero, por primera vez en mucho tiempo, parecía haber una pequeña oportunidad para que disfrutara de unos días lejos del hospital.

Cuando cruzó la puerta de su casa, se quedó inmóvil.

El sol entraba por las ventanas. Las cortinas se movían suavemente con la brisa y el aire olía a flores frescas.

Era un olor diferente al de los ramos que solían colocar junto a su cama en el hospital. Aquellas flores siempre terminaban marchitándose antes de que ella pudiera disfrutarlas demasiado.

En casa, en cambio, podía escuchar el canto de los pájaros.

Podía caminar hasta la ventana.

Podía sentarse en el sofá sin que nadie revisara sus signos vitales cada pocos minutos.

Y podía dormir en su propia cama.

Aquella primera noche lloró en silencio, abrazada a una almohada.

No eran lágrimas de tristeza.

O, al menos, no únicamente.

Estaba feliz.

Tan feliz que le dolía el pecho.

[Así que esto es estar en casa...].

Cerró los ojos y respiró profundamente.

[Qué bonito sería poder quedarme aquí].

No pidió riquezas, ni una vida extraordinaria, ni siquiera una salud perfecta.

Solo quería permanecer allí un poco más.

Despertar al día siguiente y desayunar junto a su familia. Poder leer un libro hasta quedarse dormida. Mirar la lluvia desde la ventana. Salir al jardín, aunque fuera para sentarse bajo un árbol.

Quería hacer todas aquellas cosas pequeñas que otras personas daban por sentadas.

Quería vivir.

Sin embargo, su cuerpo seguía siendo frágil y los días buenos eran impredecibles. Había mañanas en las que podía levantarse y caminar por la casa, y otras en las que apenas conseguía sentarse en la cama.

Cuando se sentía mejor, aprovechaba cada instante.

Y fue durante aquellos días cuando descubrió que todavía podía hacer algo que amaba profundamente.

Leerles cuentos a los niños.

En el hospital había una pequeña sala destinada a los pacientes infantiles. Tenía paredes decoradas con dibujos, estanterías repletas de libros ilustrados y una alfombra sobre la que los niños podían sentarse a jugar cuando se encontraban lo bastante bien.

Ella solía visitarla durante sus mejores días.

Al principio, simplemente observaba a los pequeños desde una silla. Después comenzó a prestarles sus libros favoritos. Finalmente, cuando descubrió que algunos niños tenían dificultades para dormir por las noches, empezó a leerles cuentos.

Su voz era suave y cálida.

No importaba si el cuento trataba de un conejo que había perdido su hogar, de una princesa que vivía en un castillo o de un dragón que no sabía escupir fuego. Ella interpretaba cada personaje con tanta ternura que los niños terminaban riendo, incluso cuando estaban demasiado cansados para jugar.

—¡Otra vez!

—¿Otra vez? Pero si ya hemos leído esta historia tres veces.

—¡Cuatro!

—¿Cuatro? ¡Entonces el dragón debe de estar agotado de tanto repetir sus aventuras!

Los pequeños estallaban en carcajadas.

Y ella reía con ellos.

A veces, al terminar de leer, algún niño se acurrucaba a su lado. Otros le mostraban dibujos que habían hecho o le preguntaban cuándo regresaría.

Ella nunca prometía una fecha exacta.

—Volveré cuando pueda, cariño.

—¿Mañana?

—Si me encuentro bien.

—¿Y pasado mañana?

—También lo intentaré.

Los niños aceptaban aquellas respuestas con la naturalidad propia de su edad. Para ellos, lo importante era que regresara.

Y ella siempre hacía todo lo posible por cumplirlo.

Incluso después de regresar a casa, continuó visitándolos cuando sus fuerzas se lo permitían. Se acomodaba en un sillón, colocaba una manta sobre sus piernas y abría el libro que había elegido para aquella ocasión.

A veces, tenía que detenerse para recuperar el aliento.

En ocasiones, el cansancio le impedía terminar una historia.

Pero los niños nunca se quejaban.

Si la veían cerrar los ojos, guardaban silencio. Si notaban que estaba pálida, le acercaban un vaso de agua. Y cuando finalmente anunciaba que debía regresar a descansar, alguno de ellos le tomaba la mano.

—Cuando te mejores, quiero que me leas un cuento de princesas.

Ella sonreía.

—Entonces tendré que buscar el cuento de princesas más bonito de todos.

[Por supuesto. Te leeré todos los cuentos que quieras].

No sabía si podría cumplir aquella promesa.

Pero quería creer que sí.

Porque, mientras leía, se olvidaba de que estaba enferma.

Por unos minutos no era una paciente, ni un expediente médico, ni una joven cuyo futuro dependía de los resultados de un examen.

Era simplemente una muchacha que contaba historias.

Una muchacha que hacía reír a los niños.

Una muchacha que todavía tenía algo hermoso que ofrecer al mundo.

Y aquello le bastaba.

1
Afrodita
Al pobre le dará algún ataque cardíaco si sigue así jajaja.
Que tierno
Limaesfra🍾🥂🌟
Iremos de vacaciones conoceremos el reino de Forest veremos dragones y otros seres🎶🎶🎶🎶 Aria mas feliz que una lombriz😎
Mitsuki G
Éso estuvo bien que hablara con el hermano de Aria y que dejó claro que no se aprovechara de su título para incomodar ni nada parecido y esta Aria se nota su felicidad de ir ahí al igual que yo que deseo ver ese lugar
Olga L. Rozo
pues ni modos, ya les figuró viaje juntos...
Afrodita
Que empiece el romance en el barco 🥰
Isabel Peña
Que aventura!!!!🤭🤭Espero que recuerden bien las normas de Forest!!!!🤔
Limaesfra🍾🥂🌟
iran al mundo magico!!! y si es pareja gemela de.un dragon o un lycan🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣👀Sartori
Limaesfra🍾🥂🌟
esra fascinado🤣🤣🤣como un cimpleto idiota literalmente🤣🤣🤣🤣
Mitsuki G
Solo espero que no le digan a Nino a dónde irán bueno solo le digan que saldrán así ese viaje sea una sorpresa para Nino y me imagino que está Aria al saber la noticia de que tienen la oportunidad de una semana ir ahí a ver si Aria se alegra demasiado y este Niccolo está preparado para tener una plática sería con Aldo que ambos son condes y sabe que ambos saben darse a respetar así que a ver si no hace alguna de sus tonterías y en este viaje aprovecha para unirse más a su sobrino como a Aria que pueda hacer ambas cosas y no dejen de lado a Nino que los tres se unan
Olga L. Rozo
ya sabes cómo conquistarla Nicole No la vayas a embarrar otra vez
Isabel Peña
Creo ese viaje será de 4!!!!🤣🤣🤣🤣
Mitsuki G
jeje este Niccolo ya cayó pero ya tiene una oportunidad solo debe de enviar esa invitación y chicas una duda ese profesor es el mismo que salió con Melany o algo así con un libro en la mano verdad? pero el conde ya encontró la manera de conquistar a Aria como su sobrino se abra más en el
Afrodita: Que tierno sinceramente.
Él se enamoro primero, pero ella capaz se enamore más fuerte.
Ya quiero ver los avances la verdad, y ciento que Nino se va a encargar de eso.
total 1 replies
Beatris Avalos
aaay Nicolo estás montando en una nube de la cual Aldo te bajara de un ondazo 😂😂😂
María Gutiérrez
Esta Aria si es realmente superficial y cabeza vacía, lo único que piensa es en vestidos y la parte física 😎
Mitsuki G
La verdad yo estoy como Aria con ganas de ir a ese reino que siempre suena más interesante más que ese tipo de criaturas son mis favoritas me muero de ganas de ver una historia de ahí donde veamos romance sobrenatural jeje pero en verdad espero que Niccolo logre una invitación para poder llevar a Aria y a Nino ahí serían los más felices bueno además de la fiesta no estaría mal ambas cosas
Isabel Peña
Jaja Niccolo eso es trampa!!!En vez de disculpas la quieres llevar a conocer dragones y...hasta se olvidan de Nino,Aria eso no va🤭te salió la fascinación más que el cumpleañero!!!Y bueno creo que con ese viaje te perdona Niccolo!!!!🤭🤭🤭
Angelica Arroyave
keeeeee?????
autoraaaaaaaa de mis amores yo creo que si me va a dar el Yeyo, ya salimos de Sunderland con varios territorios en puerta,vamos entrando a Vagur y sus viñedos, también vamos para Forest en algún momento???? /Drool//Drool//Drool//Drool//Drool/
Angelica Arroyave: así era yo al principio cuando estábamos en Lenox jajajajaja de hecho aún soy así cada que me notifican capitulo nuevo 😂
total 3 replies
Nena
Viste que no era tan difícil, Niccolo, de congeniar con Aria😏😏😏
Guadalupe Flores
Hay que bonita será esa fiesta. Ojalá y pudieras poner una imagen seria fabuloso hasta yo estoy emocionada imaginandola
Carola 🦋
Ya quiero q sea el día d la fiesta
A mi igual me encantan los dragones 🥰🥰😍🥰😍👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼
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