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Hasta Que El Tiempo Se Rompa

Hasta Que El Tiempo Se Rompa

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / Reencarnación / Vampiro
Popularitas:1.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Dania B

dioses, vampiros y amor

NovelToon tiene autorización de Dania B para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 19

La noche en el JNC se volvió asfixiante. Shion no estaba durmiendo; estaba siendo reclamada. En una dimensión de mármol blanco y luz cegadora que hería los sentidos, se encontró frente a los tronos. La presencia de Zeus vibraba como un trueno eterno, mientras Hades la observaba con una frialdad que congelaba el alma.

—Al fin despiertas, Caballero —la voz de Zeus no era una bienvenida, sino un recordatorio de propiedad.

Cuando le recordaron su misión —la ejecución de sus propios hijos—, el mundo de Shion se resquebrajó. Hades, con una sonrisa cínica, sentenció su realidad: ella siempre se negaba, pero al final, siempre acataba. Al despertar en su habitación, bañada en sudor frío y con los ojos carmesí brillando en la oscuridad, la verdad la golpeó: los cuerpos que veía en sus pesadillas no eran fallos de protección... eran sus propias víctimas. Los dioses la usaban como un arma de limpieza para reiniciar el ciclo.

El Mensajero y la Katana Perdida

A la mañana siguiente, la atmósfera en el JNC era eléctrica. Hermes, el mensajero de los dioses, apareció con una sonrisa que no llegaba a sus ojos. Su presencia hizo que los hijos de los dioses se pusieran en guardia, pero él solo tenía ojos para Shion.

—En poco tiempo algo que no conocemos nacerá —anunció Hermes, balanceándose sobre sus talones—. Dependerá de su Caballero hacerse cargo. No fallarás, Shion. Siempre cumples.

Hermes entregó un paquete y un mapa. Al abrirlo, Shion sintió un calor volcánico: era una de sus katanas originales. El hecho de que los dioses la tuvieran era una amenaza silenciosa: "Tenemos tus armas, y tenemos tu voluntad".

La Furia de Drácula

Rubén no se quedó de brazos cruzados. Al ver a Hermes, su aura de Rey de la Noche estalló, haciendo que el mensajero retrocediera asustado.

—Diles a tus amos que el tiempo de usar a mi hija como su perra de caza ha terminado —rugió Rubén.

Cuando Hermes huyó, Rubén se acercó a Shion. Él sabía que la otra katana estaba a salvo, bajo su propia protección, pero el miedo en los ojos de su hija lo destrozó. Él la amaba más que a su propia eternidad, y verla cargar con el peso de ser el "verdugo" de sus amigos era algo que no iba a permitir.

El Pacto de Sangre

Esa noche, en la oficina privada que Takahiro le había cedido a Drácula, Rubén llamó a Shion. La luz de la luna plateaba su cabello mientras observaba el mapa que Hermes había dejado.

—Shion, escucha bien —dijo Rubén, su voz suave pero cargada de una autoridad absoluta—. Los dioses te van a obligar a matarlos de nuevo. Usarán las cadenas que tienen en tu alma para mover tus manos contra Mizuki, contra Minori... contra el hijo de Ares.

Shion apretó los puños, las lágrimas de rabia quemándole los ojos.

—No lo haré. Esta vez no.

—Entonces acepta mi trato —Rubén se acercó y le tomó las manos—. Yo tengo la forma de romper esas cadenas, de ocultarte de su vista para siempre. Pero para eso, debes dejar este lugar. Debes regresar a mi lado, al refugio de las sombras, donde ellos no pueden tocarte.

Shion miró hacia la puerta, donde sabía que Usui, Mizuki y los demás estaban entrenando, ajenos a que ella era la bala que los dioses tenían apuntada a sus cabezas.

—¿A cambio de qué, Rubén? —susurró ella.

—A cambio de tu libertad, yo me encargaré de proteger a tus "amigos" —Rubén hizo una mueca de disgusto—. Usaré mis legiones para mantener a raya a los enviados del Olimpo mientras tú estés a salvo conmigo. Ellos vivirán, Shion. Pero tú... tú tendrás que dejar de ser su Caballero.

La Cena del Caos

Para sellar el ambiente, Rubén insistió en una "cena familiar" en el gran comedor del JNC. Fue una escena surrealista: Drácula sentado a la cabecera, Shion a su lado con la mirada perdida, y frente a ellos, el Equipo 7 y el equipo de Suguru intentando actuar con normalidad.

Usui no podía quitarle los ojos de encima a Shion. Notaba que algo se había roto en ella esa mañana. No era solo cansancio; era miedo. Por primera vez, el Caballero tenía miedo de sí misma.

—¿Qué te pasa, Shion? —preguntó Usui en voz baja, ignorando la mirada asesina que Rubén le lanzaba desde el otro lado de la mesa—. Desde que llegó ese pájaro de Hermes, no has dejado de temblar.

Shion lo miró. Vio su rostro, su determinación, y recordó el flash de sus manos manchadas con la sangre de Usui en una vida pasada. El dolor en su pecho fue tan grande que tuvo que levantarse de la mesa.

—No es nada, Usui —mintió ella, sintiendo el peso de la katana de los dioses en su habitación—. Solo estoy cansada de las promesas.

Rubén sonrió para sí mismo, bebiendo de una copa de cristal fino que contenía algo mucho más denso que el vino. Sabía que Shion aceptaría. Ella siempre elegía el sacrificio por los demás. Lo que Shion no sabía era que Usui no la dejaría irse tan fácilmente, incluso si tenía que pelear contra el mismísimo Rey de los Vampiros para retenerla.

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