El amor no siempre aparece como lo soñamos.
A veces llega envuelto en errores, promesas rotas y despedidas que dejan el alma cansada. Idealizamos su forma, su fuerza, su duración, y cuando la realidad no coincide, la decepción nos empuja a pensar que el amor verdadero es solo un mito.
Tropezamos una y otra vez, aprendiendo a proteger el corazón, hasta casi convencernos de que sentir ya no vale la pena.
Pero incluso en esa duda, cuando menos creemos, el amor encuentra la manera de recordarnos que si existe… aunque no sea como lo imaginamos,mucho menos perfecto.
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capitulo 20 añoranza
Los picos de contagios comenzaron a ceder, pero la desconfianza de la población iba en aumento.
Cada vez más se cuestionaba más la eficacia de las vacunas.
Desde los gobiernos se recomendaba vacunarse, casi como una imposición encubierta.
Muchos señalaban que quienes estaban inoculados parecían enfermarse con mayor frecuencia; una vez, dos, tres, incluso más.
También se instaló la idea de que el encierro prolongado agravaba el estrés y que seguir así resultaba contraproducente.
Los tapabocas dificultaban la respiración; el aire libre se volvía una necesidad.
Al mismo tiempo, grandes empresas retomaban sus actividades y los empleados volvían a aglomerarse como antes de la pandemia.
Eso confundió e indignó a la gente; la economía parecía estar por encima de la salud.
Con tantas señales contradictorias, el miedo fue cediendo.
Las restricciones se levantaron , los servicios de transporte,así como los aeropuertos reabrian gradualmente.
Los Quinteros tenían todo listo para partir en cualquier momento.
Era más que nada, una recomendación del psicólogo que cuidaba de la salud mental de Bruna.
Era como si estuviera viva en automático, una marioneta a la que le dieron funciones como respirar.
Si se quedaban, la verían hundirse en un cuadro depresivo cada vez más profundo.
Tomaban la iniciativa de hacer algo que la alegrase, que le devolviera sus ganas de vivir.
Luego de algunas llamadas y trámites necesarios ,faltaba poco para que dejasen el país.
Todos corrían de un lado a otro empacando cosas.
Bruna apenas había sido comunicada al respecto,pero no se emocionó con el regreso.
No sabía ni donde poner sus pertenencias,tenía menos ropas que cuando salió de su casa para mudarse a la capital por los estudios.
Se sentó en el sofá de la sala ,dejando que todo se acomodase sin su intervención.
De repente su denominado esposo se acomodó a su lado ,al verla con la mirada perdida.
Pensaba que estaría feliz con la idea del regreso.
— ¿No vas a empacar nada?.— le preguntaba.
— Tengo dos pares de zapatos, unas chanclas ,4 camisetas ,dos pantalones ,tres mudas de ropa interior,y un abrigo.
Pero ni siquiera tengo una bolsa o una maleta donde ponerlos.
Prefiero no llevar nada más, que lo que tengo puesto.— le daba pena esa muchacha, pero también ternura.
Tomó su mano,pero Bruna la retiraba inmediatamente.
— Te conseguiré una maleta , una bolsa, todo lo que quieras.— se ponia en pie.
— No es necesario, así que recupere mi vida me compro lo que quiera .— dictaminaba .
— Se que no soy bueno eligiendo ropa femenina,es más ,mi esposa se encargaba de comprarme la mia.
Asi que busqué en varios lugares por algo adecuado para ti.
Hasta que recordé ver a mi madrastra con bolsas de Blessed Maria Maria .
Fui hasta esa tienda ,tienen buena valoración ,todo me pareció sencillo y elegante.
Si quieres te llevo para que te compres lo que tu quieras,creo que tengo mal gusto después de todo.
Lo que usas ,aunque no parezca, es exclusivo.— realmente no parecía una Quinteros, aunque se esforzaba porque lo pareciera.
— No necesito nada,es que tampoco quiero muchas cosas , siempre tuve poco .— cerraba los ojos.
— Eres mi esposa Bruna, me siento pésimo porque no sé que más hacer para no verte así, depresiva, negativa.
Te invito a ir de compras ,no quieres, te digo que regresamos no te alegras.
Juro por mi hijo que estamos haciendo todo por volver.
No es que no quiera ,pero como ninguno de nosotros quiso las vacunas ,eso se ha transformado en la principal barrera para el viaje.— Bruna colocaba los pies sobre el sofá para recostarse,así dejara en paz.
— No es que no lo valore ,pero estoy en un lugar que no conozco, rodeada de gente extraña.
Atada a un matrimonio que no pedí ,encima con un desconocido.
Pero me imagino que sabes todo de ésta calavera.— se burlaba sin querer hablar más nada.
— Pensé que después de tanto tiempo nos conocíamos mejor.
Te debo mucho Bruna Rodríguez, sé que no he sido el marido que quisieras tener.
Estaba de luto ,aún así me cansé contigo, porque era lo correcto y apremiante para tu traslado.
Si fueras o no una secuestradora, salvaste a mi hijo.— el tampoco había creído que fuese necesaria una boda.
Pero como aislarla, darle una mejor atención, si no era nada suyo.
— No sé de nada,estuve mucho tiempo en coma o durmiendo.
Y de postre cada vez que abría los ojos, ustedes me acusaban, no me escuchaban.
Pero bueno,que vas a saber de injusticias cuando pegas dos gritos y tienes lo que quieres en tus manos.— al menos estaban hablando y desahogandose.
— Lamento todo eso.
En serio lo lamento, estoy tratando de enmendarlo. — sentía su frustración y resentimiento.
—¿ Así que estamos casados desde hace poco más de dos años.? —ni siquiera pudo decir "no".
— Tenía que sacarte de esa sala general en la que te pusieron con la mínima atención.
Te conseguí un lugar más privado, pagué para que te asistieran los mejores médicos.
Luego...tuve que sacarte del país por tu seguridad, por la de mi familia. —le aclaraba.
— ¿Porque?,no sería mejor cambiarme a otro hospital y pronto,en nuestro país ,también tenemos buenos médicos.— eso era verdad.
—Si... los tenemos, pero aquí había uno mejor ,por algo estás en pie.— se lo aclaraba dejándola recostada en el sofá de la sala con su libro.
En los días siguientes ,le entregó sus documentos, su pasaporte. Extrañamente parecía el suyo, el que nunca había utilizado .
Más tarde le regalaba un bolso de mano con algunos artículos como maquillaje y demás.
Durante su caminata , vio la puerta de la habitación de Gianni entre abierta.
Sintió curiosidad de ver como era la decoración, su billetera estaba encima de la cama,el ... parecía estar en la ducha.
La revisó para ver si realmente ese era su nombre ,lo era ,pero también habían, unos cuantos dólares.
Se tentó a robarle algunos .
Si necesitara escapar,¿ de donde sacaría los recursos?, no tenía un centavo partido al medio.
Quitó unos 300 dólares, sin pensarlo,luego dejaba la billetera como estaba, saliendo de forma sigilosa.
Estuvo atenta durante algunos días ,necesitaba tener certeza que su hurto no habia sido descubierto.
Pero al parecer Gianni ,ni lo notó.
— ¿Te inquieta algo Bruna?.— entraba a su habitación sin permiso.
La asustaba.
Buscaba alguna excusa que la sacara del apuro y que no delatase sus sueños de escape.
— ¿Sabías que a todos los pasajeros de los ómnibus cuando compran un pasaje los incluyen en seguro de viaje?.— debería tener una indemnización pendiente.
— No..,ni siquiera nos movimos por eso,teníamos otras prioridades. — le aclaraba.
— La empresa de ómnibus ,tenía la obligación de brindarme la mejor atención, el seguro quisiera o no, cubriría esos gastos.
También está la compensación que deben depositar antes de los tres años ,porque si no se la pedimos,se la quedan.—para él, era tonto lo que decía.
— No me hace falta el dinero.— respondía.
— A ti no, pero a mi si, tengo que organizar mi vida ,así que regrese.— agregaba con determinación.
No pretendia contrariarla explicándole todo nuevamente, lo de la pandemia y los riesgos que evitaron estando aislados.
— Tengo una hermosa casa ,es amplia ,con jardín ,buena seguridad.
No necesitas ni trabajar por el resto de tu vida, yo te mantengo .
Si no te gusta esa casa ,elige la que quieras y te la compro.— estaba dispuesto a consentirla hasta el cansancio para compensarla.
— No voy a vivir contigo si regresamos algún día.
Quieres que esté casada y no te acuse ,perfecto ,pero pienso volver a la casa de mis padres, así que bajemos de ese avión.— se lo advertía.
— Lauri,necesita una mamá y tu eres mi esposa.— la obligaría a vivir con el, si fuese necesario.
— Tiene una buena niñera, yo no tengo condiciones ni de cuidarme a mi misma.— era la verdad.
— Me gustaría hacerte unas preguntas.
¿ Porque una persona tan calificada como tu ,se presta a ser una simple asistente de hotel?.— le preguntaba sorprendiendola.
— ¿Me investigaste?.— era evidente que si.
— Quiero entender que la llevó a hacer un trabajo que no tiene nada que ver con su carrera.— seguía buscando temas del que hablar con ella.
—Bueno... a veces los pobres no pueden elegir el trabajo ,es lo que nos toca.— respondía, resaltando su diferencia de clases.
— Un desperdicio de talento para una contadora con excelentes calificaciones, recomendada por sus profesores.
Fue niñera de jóven, por eso le preocupó el llanto de mi hijo en el ómnibus.
Cuénteme más de su decisión ,tan por debajo de su perfil. — continuaba insistiendo.
—Vine a la ciudad a estudiar con becas la perdi porque me acusaron de robo trabaje en una tienda por ultimo en un hotel pero no era feliz luego tuve problemas en el hotel renuncie quise volver a mi casa con mi familia entre en un ómnibus ayudé una mujer que aparentemente estaba muerta eso al menos me dijeron después que me acusaron de secuestro terminé siendo secuestrada por unos señores no sé si son buenos o malos uno de ellos afirma que es legalmente mi marido y aquí me tiene,estoy más muerta que viva.
Esa es mi historia, señor mi esposo. — lo dijo,sin pausas, escupiendo palabras una tras otra, ni deteniéndose en su relato.
Como si leyera un libreto, que necesitaba interpretar, con bronca, asqueada, hasta en forma de burla.
No quería responder,pero Gianni insistía en averiguar o confirmar lo que ya sabia de ella.
— Digame,¿le dieron el empleo en agradecimiento por salvar a su jefe?.
¿O porque estaba en una relación con el tipo?.— tenía dudas en esa parte.
— No fue tan así, tuve dos patrones en ese hotel.
El primero era dueño , tanto el como su esposa fueron muy atenciosos conmigo,me enseñaron muchas cosas de la gestión.
El otro ,Ricardo era un gerente , me prestó dinero de la empresa, mi familia, lo necesitaba.— respondía sin pensar, debía medir sus palabras.
—Usted fue agradecida con su gerente por plata,hasta cariñosa.
Creo que debería tener un poco de esa gratitud ya que la salvé.— estaba jugando con su sinceridad a medias.
— Me salvó porque pensó que era una secuestradora.
A usted no le importa lo que hice o deje de hacer,es mi marido solo de papel y porque no tengo opción.— le aclaraba.
— ¿Tu jefe sabía que eras contadora?.— seguía interrogandola.
— Por supuesto, estudiaba y trabajaba.
Me llevo más tiempo terminar la carrera por mis responsabilidades en el hotel,pero lo consegui.
Y después...
— ¿¿Después que??.— insistía Gianni un poco irritado,pero intentando mantener la calma.
— Se que está tratando de hacer.
No quiero hablar de mi vida privada , quiere que le confiese lo que ya sabe.
Si me investigó para que me pregunta.— le recriminaba.
— Porque quiero entenderla, siento que usted es una persona resentida, mal humorada.— no sabía como tratarla.
— ¡No lo soy !, ya que lo sabe , admito que estuve enamorada de Ricardo, mi último jefe .
Fui su amante por años ,por eso me quedé como asistente en ese hotel.
Pensaba que era su novia.
Hice tantas cosas por él y cuando menos esperé, se estaba comprometiendo con otra.
Seguramente soy un recuerdo, que no quiere, una puta más de las que tuvo.— suspiraba intentando calmarse.
—No digas eso de ti, no todos los hombres somos iguales, estoy seguro que perdió ,una mujer hermosa.— ahora la halagaba.
— Jajaja jajaja ,no mienta quiere,usted mismo dijo ,que era una calavera andante.— se arrepentía de haberlo dicho.
—Bruna ....¿pretendías que ese tipo casara contigo ?.— necesitaba saberlo.
— Claro que si... ¿que mujer no quiere eso?
Estuvimos juntos 5 años , fui muy tonta creyendo que podia llegar a ser su esposa.
Por eso dejé mi empleo , pretendía volver con mi familia.
Buscar un trabajo en algún escritorio ,o ayudar a mi mamá.— le explicaba.
— ¿Que es lo que hace tu familia?.— preguntaba.
— Trabajan cuidando caballos, unos pocos ejemplares para carreras y eso.
Mi padre y mi hermano mayor son buenos en eso.
Mamá es la cocinera del establecimiento, pero también limpia la casa de los patrones.
Tengo una hermana pequeña, tiene 12 años,mamá bromea que es producto de la menopausia.— le mentia descaradamente.
—Ya quiero conocer a toda tu familia.— ¿porque eso no aparecía en la información que le entregaron?.
Menos mal estaban teniendo esa charla.
— No quiero que los conozca,ni siquiera les voy a decir que estoy casada.— le aclaraba.
— Señor ya está todo pronto. — los interrumpía el mayordomo.
— Vamos, junta tus cosas debemos irnos, dormirás en el avión.— ¿ya se iban?.
—Ya ,ya nos vamos.— le preguntaba a Gianni confundida.
— Claro,son las ventajas de tener un avión propio y el dinero para saltarse algunas reglas. — le aclaraba.
— No sabía que nos iríamos hoy.
Señor no se vaya, ¿será que me consigue unas bolsas de basura bien fuertes?.— le pedía al mayordomo.
— Lo que necesite que tiremos , no se preocupe ,nosotros nos encargamos.— le respondía en forma ceremonial.
— Es para mis cosas, las que tengo que llevar,olvidelo ..¿nos vamos?.—si se iban,se iban.
—Si Bruna, nos vamos.— suspiraba resignado a sus cambios de humor.
Tomaba su bolsa de mano, dirigiendose a la puerta de salida, apoyada en un bastóncito, dando pasos con dificultad.
Llevaba días pensando como escaparse en el aeropuerto, cuando llegara el momento.
Dudaba en tocar el picaporte de la puerta y que la volvieran a encerrar.
Pero Gianni se acercó y se la abrió..
Afuera, dos vehículos ya los esperaban.
Deseaba que tanto el embarque como el vuelo fuesen rápidos .
Extrañaba tanto a su mamá ,que el corazón le dolía.