Gabriel jamás pudo olvidar a su primer amor desde aquel día en que la vio partir ; por más que intentaba comenzar nuevas relaciones; no duraban demasiado tiempo.
Sin embargo el destino pone todo en su lugar cuando ha habido una conexión tan grande; por más que estén lejos todo vuelve al mismo camino.
¿Que sucederá cuando Gabriel vea cara a cara a esa mujer que no ve desde hace diez años?
El amor de niños puede encenderse como una flama ardiente que lo quema todo...
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Capitulo 19
Milena se bajó del taxi y vio como este se marchaba dejándola sola en el lugar.
Lo que vio era una obra en construcción; trago grueso e ingreso; se alumbró con la linterna del celular.
La obra en construcción le faltaba por terminar no tenía ventanas ni puerta; más que un alambrado que cerraba la propiedad.
Apenas ingreso escucho ruidos; miro el lugar; reviso las habitacionds y no vio a nadie; estaba vacío; subió las escaleras al piso superior; en una habitación se veía luz; cuando se acercó al marco de la puerta husmeo hacia el interior; vio a una mujer fumándose un cigarro sentada en una silla; movía su pierna de un lado a otro; estaba impaciente.
La mujer tenía una peluca rubia; lentes oscuros un saco negro; jeans y botas negras
Milena trago grueso e ingreso—Aqui estoy...
La mujer apagó el cigarro y le regaló una sonrisa—Veo que eres una persona sensata; hiciste lo correcto.
—¿Donde esta Gabriel?
—En otro lugar.
—¿Está vivo?
—Si; pero todo va a depender de ti... por cierto ya se por qué estás tan loquita por el; es fantástico en la cama.
—Eres una maldita—Se le fue encima pero ella saco una pistola haciendo que se quedará paralizada.
—No me hagas perder la paciencia mocosa; culo ediondo; date la vuelta y quédate quieta; te revisaré.
Milena se giró y observo a un sujeto detrás de ella; era altísimo y fornido; de cabello largo; estaba con un buzo de color verde con capucha y jeans azules; traía una pistola en la mano derecha.
—¿A dónde crees que vas; bonita?
—Quieren el dinero... se los daré no me interesa; le firmaré lo que quieran; solo quiero irme con Gabriel; nada más.
—Me enternece tu sacrificio—Comento Lorena con cierta mofa en su tono de voz
Milena se giró hacía ella—¡Llévame con Gabriel; maldita desgraciada!
El sujeto saco de su bolsillo una jeringa y se la inyectó a Milena en el cuello insertándose todo el contenido; ella soltó un grito y trato de resistirse pero no pudo inmediatamente comenzó a perder el equilibrio y las fuerzas; el sujeto la tomo en brazos y la vio como sus ojos se cerraban lentamente surmegiendose en el silencio y la oscuridad absoluta.
Lorena se acercó y la reviso le quitó el celular de un bolsillo y la cartera la cual reviso y lanzo hacia un costado; tomo el celular lo apagó y lo estrello contra la pared; reviso el abdomen y la ropa de la mocosa por si había algún rastreador pero no noto nada fuera de lugar.
—Apoyala en el suelo; la voy a desnudar para revisarla por completo; no me vaya a salir con un regalito cuando la llevemos con el jefe.
—Apresurate
***
Helena se despertó por la mañana y fue hasta la habitación de Milena para que desayunaran juntas; cuando abrió la puerta vio la cama hecha; las cosas que le dio Leonardo estaban en la mesa de luz.
—¿Milena? ¿Te estás bañando? Voy a salir por las cosas para el desayuno aquí a una calle; se queda Leonardo se está bañando.
Cómo no tuvo respuesta abrió la puerta del baño y no vio a nadie; la cerro y salió del cuarto
—¡Leo! ¡Leo! ¡Ven rápido!
Leonardo al escuchar los gritos salió en pelotas con la pistola en la mano a plena sala.
—¿Que paso?
—Milena se fue.
—¡Que estúpida!—Exclamo Leonardo mientras se dirigía hacia el cuarto para tomar su móvil.
—¿Crees que la hayan extorsionado?
—¿Tu que crees?
Leonardo se puso el boxer y fue hasta el cuarto de Milena; vio que todas las cosas que le dio estaban ahí.
***
Milena despertó con un balde de agua helada impactando contra su cuerpo el cual la hizo soltar un grito y hacerla estremecer
Tenía las manos amarradas a una silla igualmente los tobillos; una mordaza en la boca y la vista cubierta con un trapo oscuro
—Hora de despertar;Pichoncita —Menciono Gerardo.
—Si quiere al mocoso va a tener que cooperar—Menciono Lucia quitándole la mordaza de la boca y la tela que cubría su vista.
—Ustedes...
Gerardo colocó una silla delante de Milena y la observo con seriedad—Tu tienes algo que queremos y nosotros algo que tu quieres ¿que te parece un trato?
—¿Un trato?
—Ujum...
—Explicate.
—Tu firmas unos papeles para nosotros y yo te doy a Gabriel y te dejo ir ¿Que te parece?
—¿Lo dices de verdad?
—Por supuesto...
—¿Cómo se que Gabriel sigue con vida? Quiero una prueba primero
Gerardo le hizo una seña a uno de sus hombres y este se retiro.
—En un momento lo traen.
—¿Nunca me quisiste verdad?
—Ser padre fue algo que no estaba en los planes; no me interesa ese tipo de lazos...
—¿Como escapaste de la clínica?—Le pregunto Lucia sujetando la de los hombros—¿Quien fue tu cómplice en esa fuga?—Se acercó hasta su oido—Sabemos que alguien te ayudo—Le susurro al oído.
—Nadie me ayudó; solo aproveche una distracción... Y huí...
De pronto trajeron a Gabriel a los empujones estaba con el torso desnudo el rostro golpeado con moretones.
—¡Gabriel!
—No le firmes nada a estos basuras Mile; nos van a matar de todas formas...son asesinos...¿Crees que van a tener piedad de nosotros?
¿A cuantos inocentes han matado asesinos de bata blanca?
Lucia sonrio—He perdido la cuenta...es un negocio; uno rentable; con una clientela pudiente; no hay vuelta atrás...
—Aqui está el notario y los abogados; vas a firmar los papeles y vas a renunciar a la herencia para cedermela a mí.
Milena observo a Gabriel—Dame una prueba de tu palabra.
—La prueba es que lo mantengo aún con vida; aunque si no quieres—Gerardo se giró saco una pistola de su cintura y le apuntó a Gabriel.
—¡Espera!
—Creo que nos vamos a ir entendiendo.
—Matame...cobarde...te odio con todas mis fuerzas; no tienes idea de cuánto te he maldecido estos años por haberme separado de Milena.
Gerardo se acomido sus gafas—¿Ah.si? Que bien... el odio es algo bueno; saca a la luz los deseos más primitivos del ser humano.
—Dios es justo; y no va a dejar que unos sinvergüenzas como ustedes se salgan con la suya; quizás nos maten a los dos pero dios sabe lo que hicieron y la van a pagar muy pero muy mal.
Lucia rio—¿Sabes cuántas veces me salí con la mía? No construimos una de las mejores clínicas haciendo actos de caridad querido...
—Escuchame bien Milena; firmas los papeles o el se muere ahora no estoy jugando; y no estoy para perder el tiempo; tengo buena predisposición para que todos obtengamos lo que queremos; pero si sigues así me vas a sacar de las casillas y va a correr sangre ¿Quieres eso? ¿Quieres que matemos a este putito? Te digo que le tengo unas ganas de dormirlo como a un perro que ni te imaginas; me repugna esa cara—Le dio unas palmadas en la mejilla y le hizo una seña a sus matones.
—Acerca la mesa y tu Lorena desatale las manos.
Gerardo saco del bolsillo de su saco su pluma personal y la apoyo sobre la mesa deslizando la hacia Milena.
—Tienes el honor de firmar con mí pluma.
Milena lo observo furiosa.
Unos sujetos con trajes elegantes estaban observando todo; en silencio sin decir una palabra.
—Licenciados los papeles para que terminemos esto.
—Si señor.
Uno de ellos apoyo su portafolios sobre la mesa y lo abrio saco un documento y lo deslizó sobre la mesa hasta Milena.
— Firma y aclaración al final de la hoja; luego firmaremos los testigos.
Gerardo observo a Milena con una cara de triunfo— Vamos; es tu momento de salvar una vida ¿Vale la pena este joven para vos? La vida de el está en tus manos
Lucia se acercó al oído de ella—Apresurate con tu desición; lo conozco y no está jugando.