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La Mujer Que Fingió Morir Y Regresó Irreconocible

La Mujer Que Fingió Morir Y Regresó Irreconocible

Status: Terminada
Genre:CEO / Traiciones y engaños / Mujer despreciada / Amante arrepentido / Venganza de la Esposa / Completas
Popularitas:200.3k
Nilai: 4.3
nombre de autor: Eva Belmont

Isadora Valença creía vivir un matrimonio perfecto… hasta descubrir que su marido la engañaba con su mejor amiga.

Poco tiempo después, un accidente la hace desaparecer.
Para todos, Isadora murió.

Años más tarde, regresa como Lívia Montenegro, una mujer fría, poderosa e irreconocible. Con una nueva identidad y un imperio en sus manos, su único objetivo es ajustar cuentas con el pasado.

El destino la pone nuevamente frente a frente con Adriano Bastos, el hombre que la destruyó. Arrepentido y marcado por la culpa, se enamora de Lívia… sin saber que ella es la esposa que cree haber perdido para siempre.

Entre venganza, deseo y sentimientos sin resolver, Isadora debe decidir:
¿revelar la verdad… o hacerlo pagar hasta el final?

Una historia de renacimiento, poder femenino y venganza emocional.

NovelToon tiene autorización de Eva Belmont para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 1

Isadora Valença siempre creyó que la felicidad estaba hecha de detalles simples. Un café preparado en el momento justo. El silencio confortable del apartamento aún dormido. El sonido de los pasos de su marido acercándose por el pasillo, todas las mañanas, a la misma hora.

Era así desde hacía tres años.

Ella se despertaba antes del despertador, por hábito. No por obligación, sino porque le gustaba ese pequeño intervalo en el que el mundo aún no le exigía nada. Se levantó despacio, caminando descalza por el piso frío, sintiendo el contraste despertar el cuerpo. La luz suave del amanecer entraba por las cortinas claras de la cocina, dibujando sombras tranquilas demasiado para el día que estaba a punto de comenzar.

Isadora puso el agua a hervir y apoyó las manos en la encimera, respirando hondo. Había algo extraño en su pecho hacía semanas. Una sensación incómoda, casi imperceptible, como un susurro insistente diciendo que no todo estaba donde debía estar.

Ella lo ignoraba.

Siempre lo ignoraba.

El café estuvo listo. Isadora sirvió dos tazas —como hacía todos los días— incluso sabiendo que Adriano Bastos rara vez tomaba desayuno en casa últimamente. Aún así, el gesto permanecía. Una costumbre antigua. Un intento silencioso de mantener algo que ella sentía escurrirse entre los dedos, incluso sin saber exactamente qué.

—¿Amor? —llamó, en voz baja, para no parecer un reclamo.

Ninguna respuesta.

Ella suspiró, llevando la taza hasta la mesa y sentándose sola. Observó el celular al lado del plato intacto. Ningún mensaje. Ninguna llamada perdida. Adriano había salido temprano nuevamente, alegando una reunión inesperada la noche anterior. Isadora recordaba bien la forma en que él había evitado sus ojos al decir eso.

Ella también recordaba haber creído.

La relación de ellos no era perfecta —ella nunca creyó en la perfección—, pero siempre había sido segura. O así pensaba ella. Adriano era un hombre admirado, exitoso, respetado. Y ella… ella era la mujer que estuvo al lado de él antes de todo esto. Cuando los sueños aún eran planes garabateados en servilletas y el futuro parecía algo construido entre los dos.

Isadora terminó el café sola y fue a arreglarse para el trabajo. En el espejo del cuarto, analizó su propio reflejo con atención excesiva. Estaba bonita. Siempre lo había estado. Pero había algo apagado en su mirada, una sombra que no existía antes.

Se vistió con cuidado, eligió un vestido discreto y se recogió el cabello en un moño bajo. Adriano solía decir que ella se veía linda así. Solía.

Antes de salir, pasó por el cuarto de huéspedes. La puerta estaba cerrada. Isadora se detuvo por un instante, sintiendo un escalofrío inexplicable. ¿Desde cuándo esa puerta permanecía cerrada?

Ella apartó el pensamiento con un sacudido de cabeza. Estaba cansada. Era solo eso.

En el camino hacia el trabajo, el tráfico parecía más lento de lo normal. O tal vez era ella la que estaba más sensible al tiempo. Cada semáforo cerrado aumentaba la sensación de que algo estaba a punto de suceder —algo que ella aún no conseguía nombrar.

El celular vibró en la consola del coche.

Un mensaje.

Isadora sintió el corazón acelerarse incluso antes de mirar la pantalla. Un presentimiento absurdo, que la hizo respirar hondo antes de desbloquear el aparato.

Clara: Isa, tenemos que hablar. Hoy. Es importante.

Clara. Su mejor amiga desde la adolescencia. La persona que conocía sus dolores, sus inseguridades, sus secretos más profundos. Isadora frunció el ceño, confusa.

Isadora: Claro. ¿Pasó algo?

La respuesta tardó más de lo normal.

Clara: Después te explico. Llámame cuando puedas.

Isadora estacionó frente al edificio donde trabajaba, apagó el coche y se quedó algunos segundos parada, encarando la pantalla apagada del celular. Una incomodidad pesada se instaló en su pecho, ahora más concreta.

Clara nunca había sido vaga. Nunca había evitado explicaciones.

A lo largo del día, Isadora intentó concentrarse en el trabajo, pero fracasó. Se equivocó en planillas simples, olvidó reuniones, respondió a clientes con atrasos inusuales. Su pensamiento insistía en volver a Adriano, a Clara, a la puerta cerrada del cuarto de huéspedes, al silencio creciente dentro de casa.

Al final de la tarde, llamó a su marido.

Llamada rechazada.

Intentó nuevamente. Buzón de voz.

Ella mordió el labio inferior, sintiendo que el nudo se apretaba. Llamó a Clara.

—Isa… —la voz de la amiga sonó extraña, tensa.

—Dijiste que necesitabas hablar conmigo. ¿Qué pasó? —Isadora preguntó, intentando mantener la calma.

Hubo una pausa demasiado larga del otro lado de la línea.

—No se puede por teléfono. ¿Nos encontramos esta noche? —Clara pidió, la voz cargada de algo que Isadora no consiguió identificar.

—Claro —respondió, incluso sintiendo el estómago revolverse.

Cuando colgó, Isadora se quedó algunos segundos mirando a la nada. Por primera vez, una pregunta atravesó su mente con claridad dolorosa:

¿Y si todo lo que yo creía estuviera equivocado?

El cielo ya oscurecía cuando ella salió del edificio. Entró en el coche con la sensación de estar atravesando una línea invisible. Aún no lo sabía, pero ese era el último día de su vida como Isadora Valença.

Y, sin percibirlo, ella ya estaba camino a la caída.

1
Griselda Zanabria
la verdad me canso está historia, demasiadas vueltas
Elena Franco
Bonita historia
Yanira Mendoza
Sigo sin entender quién la mando a matar 🤭
Maria Drpic Gallardo
para mí gusto diálogos demasiado rebuscados y simplemente me agotaron y llegó hasta acá, se que me queda poco para llegar al final, pero no tengo paciencia 🤭😊🇨🇱🇨🇱🇨🇱
Maria Drpic Gallardo
a mí me gusta las narraciones más ágiles, hablan siempre lo mismo y bno avanzamos, el cuento de nunca acabar, la persona que escribe la historia no se da cuenta de que aburre?
Alejandra Sanchez
bien
Niniam Betzaida Reyes Rangel
LA NARRATIVA EXPECTACULAR. ÚNICA Y DIFERENTE
MAYI
Solo con el echo de escribir una novela ya es un reto ☝️☝️. Exitos futuros 🙏🙏
MAYI
Una novela distinta a la acostumbrada a leer, muestra la supervivencia de alguien que nunca existió en la vida de la persona que creía amar y luego su renacimiento como el ave fénix, muy sencilla pero firme la protagonista 👏👏
Ventura Calcaneo
Ya no leo más m arto su drama
Ventura Calcaneo
Ya me aburrió esta mujer ni k fuera la primera ni la última mujer traicionada en el mundo está paranoica
Ventura Calcaneo
Si kien fue
Isabel Martín
Es una buena historia, felicidades autora 🤗
Maria Soto Schiller
Mas enredada que plato de espaguetis, ¿porque Clara llevaba el apellido de Adriano, quien provocó el incendio, quien la rescató ...ufff y muchas dudas más, me podría haber gustado ya que empezó muy bien pero la escritora se enredó entre tantos líos...
Maria Soto Schiller
Siii mas y mas de lo mismo, .e estoy saltando párrafos para terminarla luego, aparte que hay cosas que o entiendo cómo Clara tiene el mismo apellido de Adriano, equivocado la rescatódel incendio quien era, donde la llevó....tengo muchas interrogantes,,, además los tres era solos sin familia???? raro me parece
Maria Soto Schiller
por qué Adriano y Clara tienen el mismo apellido, ellos se casaron??
Leonor Marino
pregunta tonta ¿por qué escribir desconfortable en lugar de incómodo?
Mari Cruz
🙄Ya me aburre 😏
Marta Bettucci
y el final de terror.....
Marta Bettucci
super aburrida....iba salteando hojas.....no me quedo claro lodel accidente, del incendio ni de quien la salvó.
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