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Reclamada por el enemigo del Alfa Oscuro

Reclamada por el enemigo del Alfa Oscuro

Status: Terminada
Genre:Venganza / Hombre lobo / Completas
Popularitas:20.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Galaxy

Lía fue criada para obedecer.
En Sierra Oscura, nadie desafiaba a Damián Velasco, el Alfa que convertía lobos jóvenes en armas y llamaba ley a sus cadenas. Lía era su ejecutora más perfecta: fría, letal, incapaz de temblar... hasta que le entregaron a Mateo Rojas, un prisionero con el lobo sellado y una sangre de Alfa que nadie debía reconocer.
El primer roce de su aroma lo cambió todo.
Mateo no era solo otro cautivo. Era su pareja destinada. Y Velasco lo supo antes que ellos.
Atados por un juramento de sangre y castigados con acónito cada vez que intentan desobedecer, Lía y Mateo deberán sobrevivir a la manada que los quiere rotos, a una atracción que duele como una herida abierta y a una verdad capaz de incendiar todos los territorios: ella no nació para servir al rey oscuro, y él no nació para arrodillarse.
Cuando la luna reclame lo que es suyo, Lía tendrá que elegir entre seguir siendo el arma de un Alfa cruel... o marcar al enemigo que su loba ya reconoció como hogar.

NovelToon tiene autorización de Galaxy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19

Capítulo 19: Rodillas y dientes

El Salón del Alpha estaba lleno antes del amanecer.

No hubo anuncio oficial. No hizo falta. Los packs olían el castigo como olían la lluvia antes de caer. Warriors, Omegas, clerks, guards de frontera: todos encontraron un motivo para acercarse al salón principal y fingir que no estaban allí para ver si el heredero de Silver Crest volvía a arrodillarse.

Mateo estaba en forma humana otra vez.

Eso era casi peor.

La primera transformación le había dejado la piel demasiado pálida, marcas verdes bajo las costillas y ojos que ya no podían fingir ser solo humanos. Dos guardias lo sostenían de los brazos. No porque él necesitara ayuda para estar de pie, sino porque Velasco quería que todos vieran manos sobre él.

Kaia estaba a tres pasos.

Demasiado cerca para no sentirlo.

Demasiado lejos para tocarlo.

El bond tiraba de su pecho con cada respiración de Mateo. Él intentaba esconder el dolor detrás de una sonrisa torcida, pero su scent lo traicionaba: cedro partido, mar revuelto, sangre y acónito.

Nico estaba al fondo, vigilado por Salazar. Tenía la boca hinchada y aun así logró mover los labios sin sonido:

No hagas locuras.

Kaia no prometió nada.

Velasco bajó del estrado con calma.

—Anoche presenciamos un milagro.

Nadie habló.

Los milagros de Velasco siempre tenían público obligado.

Una Omega con las manos vendadas sostenía un cesto vacío como excusa para quedarse. Dos adolescentes de training pipeline fingían limpiar sangre vieja de una columna. Los Elders conversaban entre ellos en voz baja, excepto Soria, que disfrutaba el silencio como si fuera vino caro.

Kaia registró cada rostro.

No por esperanza.

Por memoria.

Algún día, si sobrevivían, alguien tendría que saber quién miró, quién bajó la cabeza y quién sonrió.

—Un prisionero sellado, bajo juramento de sangre, encontró suficiente fuerza para transformarse en mi territorio.

Mateo levantó la vista.

—De nada.

El golpe de command no fue visible.

El cuerpo de Mateo se dobló igual.

Kaia dio un paso.

El oath le prendió en la sangre. Una advertencia. Si intervenía sin permiso, el castigo caería sobre ambos.

Velasco ni siquiera la miró.

—Dientes cuando no te los piden son insolencia, Rojas.

Mateo respiró con dificultad.

—Entonces deje de ponerme manos cerca del cuello.

Algunos wolves inhalaron rápido. Nico cerró los ojos como quien reza a una diosa cansada.

Velasco sonrió.

—Otra.

Esta vez el command cayó más profundo.

—De rodillas.

Mateo resistió.

Kaia lo sintió en sus propias piernas: músculos tensos, huesos ardiendo, la voluntad clavándose contra una orden Alpha diseñada para entrar por la sangre. Su mate bond no lo anulaba. Solo le daba un lugar donde empujar.

Mateo empujó.

Un segundo.

Dos.

Tres.

Luego cayó.

El salón entero bajó la mirada, no por respeto sino porque ver esa caída daba vergüenza.

Kaia mantuvo los ojos abiertos.

Si él tenía que soportarlo, ella también.

Velasco se inclinó.

—Aprende esto. Tu wolf sale cuando yo quiero. Se arrodilla cuando yo quiero. Vive mientras yo quiera.

Mateo alzó la cabeza, sudando.

—Miente mejor, Alpha. Se le nota la esperanza.

El silencio se volvió filoso.

Velasco lo golpeó con la palma abierta.

No necesitaba hacerlo. Por eso lo hizo.

Kaia sintió la bofetada en el bond como calor en su propia mejilla. Su wolf abrió los ojos dentro de ella.

*Garganta.*

No.

*Su garganta.*

Todavía no.

Cruz, desde el lateral del estrado, dio un paso mínimo. Nadie más lo habría notado. Kaia sí. Salazar también. Velasco quizá decidió no verlo.

—Kaia —dijo el Alpha.

Ella se enderezó.

—Sí, Alpha.

—Tu protection circle falló.

—Mi protection circle evitó la muerte de un Elder y dos Warriors.

Soria, con una venda limpia en la mano, sonrió desde su asiento.

—Qué generosa.

Kaia no le dio el gusto de mirarlo.

Velasco sostuvo una ampolla entre los dedos. Líquido claro con una hebra verde en el fondo.

—Estabilizador. Dáselo.

La orden era trampa.

Todos lo sabían.

Si Kaia se negaba, el juramento la castigaba. Si obedecía, metía más acónito en Mateo después de su primera transformación. Si temblaba, Velasco veía cuánto le importaba.

Y si acertaba, quizá tendrían una noche.

No libertad.

Kaia no era tan ingenua.

Una noche era otra cosa: distancia suficiente para que el command perdiera fuerza, territorio ajeno donde Cruz pudiera fingir que llegó tarde, agua o piedra que confundiera la ruta, un borde del mundo donde Mateo no tuviera que arrodillarse en público.

Una noche podía convertirse en futuro si sangraban con inteligencia.

Kaia cruzó el salón.

Sus dedos rozaron los de Velasco al tomar la ampolla. Fría. Oficial. Marcada con el crest de Sierra Oscura.

Pero Kaia había aprendido a robar antes de aprender a pedir.

En la manga llevaba otra ampolla, oscura como té quemado: la dosis parcial, imperfecta, peligrosa, hecha con sal negra, corteza de luna y raíz de acónito blanco. No podía liberar a Mateo. No todavía. Pero podía aflojar el borde del sello lo suficiente para correr una noche.

Se arrodilló frente a él.

Mateo la miró.

No sonrió.

Eso fue lo que casi la quebró.

—Abre la boca —dijo Kaia.

—Qué romántica.

La voz le salió rota.

Kaia inclinó la ampolla clara hacia su boca.

Con la otra mano, cubierta por su cuerpo y por la caída del cabello, rompió la oscura contra la palma y dejó que el líquido real bajara primero.

Mateo lo olió.

Sus pupilas cambiaron.

No preguntó.

Confió.

El bond se calentó como una brasa.

Kaia vertió encima unas gotas del estabilizador oficial para cubrir el scent. Cerró los dedos alrededor del vidrio roto hasta sentir sangre. Mejor su olor que el de la medicina.

Velasco observaba.

—Bien —dijo.

No lo había notado.

O fingía.

Kaia no tuvo tiempo de averiguarlo.

Mateo tragó.

Durante un segundo no pasó nada.

Después el scent cambió.

El acónito siguió allí, pero dejó de oler a jaula cerrada. La sal negra abrió un borde mineral, oscuro, y la corteza de luna añadió un frío limpio, como una ventana pequeña en una habitación sin aire. Mateo inhaló con tanta fuerza que los guards apretaron sus brazos.

Kaia bajó la voz.

—No uses eso hasta que te diga.

Él apenas movió los labios.

—Mandona.

—Vivo.

—También.

El bond rozó la palabra como si quisiera guardarla.

Al terminar el castigo, los guards arrastraron a Mateo hacia los quarters bajo vigilancia. Nico logró acercarse cuando Salazar fingió revisar su propia manga.

—Hay un hueco en la frontera norte —susurró Nico, rápido, sin mirar a Kaia—. Durante la carrera de manada de mañana, cambian patrulla por nueve minutos. El viejo túnel del acueducto sigue oliendo a sal. Nadie lo usa porque desemboca en el cañón.

Mateo apenas pudo girar la cabeza.

—¿Cómo sabes eso?

Nico mostró una sonrisa pequeña, sangrienta.

—Porque algunos sobrevivimos poniendo atención cuando los adultos creían que solo hacíamos chistes.

Kaia cerró la mano herida.

Nueve minutos.

Un túnel.

Un cañón.

Una oportunidad tan mala que parecía hecha para ellos.

Mateo la miró.

El bond contestó antes que cualquiera.

Corremos.

1
Celia
excelente novela felicitaciones 😊
Neidis Carey
como pude resistir al ver a su mate asi en esas condiciones
Caren Sanchez
Q corno es " Su scent?
yelit
tienen que acabar con Velásquez y todo su combo de asesinos y secuestradores de niños.
Porque lo que ellos no ven es que una niña de 6 años no tiene poder para decidir si quiere no convertirse en una asesina....
Anya Forger
Exactoooo 👏🏼
Anya Forger
Que lo laven rapidito 👌🏼
Anya Forger
Porqué casi? Ríete fuerteeee, que sea el sonido de la victoria de los "débiles" sobre este tirano hdp
Anya Forger
Pues desde que ya se vieron las marcas ya nada es legal, ahora resulta que lo están viendo y no lo castigan..
Ah pero buenos para exigir A los demás
Anya Forger
Y ahí explicas que es lo que te sucedió, pero ya
Anya Forger
Esooo así actúa una luna 🌗 viendo por la paz momentánea del niño
Anya Forger
Tampoco... respiraba en las celdas y no estabas ahí
Anya Forger
Ay ps... Envenenado, golpeado, mal dormido, poder de recuperación nulo.... ay Kaia hasta pena ajena de enfrentar así a un oponente
Anya Forger
Ahí estaba nena, por si no te acuerdas...
Maria Diosdado Velázquez
Me gustó el final, al principio no le entendía nada por las palabras en inglés poco a poco fuí poniendo atención, la leía dos, tres veces hasta que todo incluía y podía juntar dónde me quedé para entender lo que quiere decir y al final me gustó más porque, todo salió mejor, gracias por la novela, me hizo reír, llorar y sobre todo entender lo que significa a dónde iba la trama😉 felicidades es una gran escritora, pero no ponga letras inglesas en trama española☺️☺️❤️❤️
Maria Diosdado Velázquez
Pues que bajo juega el tío, el pagó para que lo golpearan y trozaran sus tendones y no lo dejaran vivo y no fuera alfa por derecho😭😭😭 pero triste realidad porque el ganará y los demás se irán al caño👏👏👏👏👏
Maria Diosdado Velázquez
Pues que bajo juega el tío, el pagó para que lo golpearan y trozaran sus tendones y no lo dejaran vivo y no fuera alfa por derecho😭😭😭 pero triste realidad porque el ganará y los demás se irán al caño👏👏👏👏👏
Maria Diosdado Velázquez
Sabe escritora, ay palabras que son en inglés y no nos dejan saber a qué se refiere el texto que leemos, adivinamos lo que quiere decir, porque a veces no definimos en qué va la novela por favor en otra novela no ponga palabras inglesas porque la está transcribiendo en español y sale sobrando el inglés, disculpe mi opinión
Neidis Carey: hay palabras que no entiendo y me hace perderle el hilo novela e leído muchas historias de lobo y solo en esta me e sentido enredada sin poder entender todo
total 1 replies
Maria Diosdado Velázquez
Guuuuaauuu, realmente es su mate y ella lo sabe 🤭🤭🤭😭😭😭
Patricia Romero
los primeros capítulos muy dolidos,pero la historia es muy fuerte.te felicito autora
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