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La Contadora Del Mafioso

La Contadora Del Mafioso

Status: En proceso
Genre:Posesivo / Mafia / Amor-odio
Popularitas:5k
Nilai: 5
nombre de autor: Delenis Valdés Cabrera

Mi vida nunca fue mía. Primero fueron los golpes de mi padre y sus gritos recordándome que no valía nada, hasta que finalmente decidió ponerme un precio. Me vendió como si fuera un objeto para pagar su maldita deuda.
Ahora mi dueño es Dante.
Él es frío, letal y no tiene piedad con nadie, pero me necesita para llevar las cuentas de su imperio. Pensé que pasaría de un infierno a otro, pero en sus ojos oscuros encuentro algo que nunca conocí. Ahora estoy atrapada entre los números de la mafia y el deseo por el hombre que me compró.
¿Se puede amar a quien te posee?

NovelToon tiene autorización de Delenis Valdés Cabrera para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19: Juego de espejos y copas

POV: Alessia

Dante ha decidido que "necesitamos aire fresco". Según él, es por seguridad, para que no nos volvamos locos encerrados en la villa. Según yo, es porque todavía no sabe dónde meter la cara después de haberme espiado en la piscina esta mañana.

Estamos en un restaurante exclusivo en las afueras, un lugar con luces tenues, manteles de hilo y una atmósfera que grita "romance", aunque nosotros nos estemos mirando como si estuviéramos a punto de declarar la tercera guerra mundial sobre un plato de carpaccio.

—Podrías haber elegido un lugar menos... pretencioso —le digo, removiendo mi copa de vino con un gesto exagerado—. No sé si comer esto o pedirle permiso para respirar.

Dante me mira por encima de su copa, con esa calma desesperante que solo él posee.

—Es el lugar más seguro de la zona, Alessia. Y deja de pelear con la comida, el carpaccio no te ha hecho nada.

—No peleo con la comida, peleo con tu actitud de "dueño del mundo" —le respondo, inclinándome hacia adelante—. ¿Es que siempre tienes que tener el control de todo? ¿Incluso de lo que ceno?

—Si te dejara elegir a ti, probablemente estaríamos comiendo pizza fría en un callejón —suelta él con una media sonrisa que me dan ganas de borrarle a manotazos ... o a besos, todavía no me decido.

—¡La pizza de callejón tiene más personalidad que este sitio! —exclamo, quizás un poco más alto de lo debido. Un par de comensales de la mesa de al lado se giran y Dante les lanza una mirada tan gélida que los pobres casi se atragantan con sus ostras.

POV: Dante

Está preciosa cuando se enfada. Sus mejillas se tiñen de ese rosa que me recuerda a la seda de su habitación y sus ojos chispean con una rebeldía que me fascina. Sé perfectamente que está provocándome por lo de la piscina, y lo peor es que me encanta.

—Estás insoportable hoy —le digo, aunque mi voz suena más baja, más íntima—. ¿Es por lo de esta mañana? ¿Todavía te duele que te viera?

Alessia aprieta los dientes y deja el cubierto sobre la mesa con un tintineo metálico.

—No me "viste", Dante. Te quedaste ahí como un pasmarote disfrutando del espectáculo. Es una falta total de respeto.

—Te advertí que tenías treinta segundos —le recuerdo, disfrutando de cómo su respiración empieza a acelerarse—. Además, no vi nada que no me pertenezca legalmente según ese contrato que tanto mencionas.

Ese es el detonante. Alessia se inclina sobre la mesa, invadiendo mi espacio personal. Puedo oler su perfume, una mezcla de flores dulces y algo salvaje que me nubla el juicio.

—Yo no le pertenezco a nadie, Dante Vitale. Ni a ti, ni a un papel, ni a tu estúpida familia de mafiosos.

—Demuéstralo —le susurro, acercándome yo también.

Ahora estamos a escasos centímetros. La tensión en la mesa es tan espesa que podría cortarse con el cuchillo del filete. Sus ojos bajan a mis labios y luego suben a los míos, cargados de un desafío que ya no tiene nada que ver con la cena o con el restaurante.

POV: Alessia

Mi corazón late tan fuerte que temo que salte sobre la mesa. El espacio entre nosotros ha desaparecido. Puedo sentir el calor que emana de su cuerpo, ese magnetismo oscuro que me atrae hacia él aunque mi mente me grite que corra en dirección contraria.

Dante baja la mirada a mi boca y su mano derecha sube lentamente por la mesa hasta que sus dedos rozan los míos. El contacto eléctrico me hace estremecer. Sus ojos, antes fríos como el acero, ahora son brasas ardientes.

—Eres una distracción peligrosa, Alessia —dice él en un susurro ronco que vibra en mis propios labios.

—Tú eres un idiota arrogante —le respondo, pero mi voz ya no tiene fuerza. Me estoy rindiendo.

 Mis labios se entreabren, esperando el contacto, el roce que acabe con esta tortura de meses.

Él acorta la distancia. Cierro los ojos, sintiendo su aliento contra mi piel, el aroma a tabaco caro y sándalo envolviéndome. El mundo exterior se apaga. No hay Marcello, no hay contratos, no hay nada solo este hombre que me vuelve loca de todas las formas posibles. Sus labios rozan los míos, una caricia apenas perceptible que me hace soltar un suspiro ahogado...

—¡Buenas noches! ¿Desean los señores ver la carta de postres o les traigo la cuenta directamente?

El sonido de la voz chillona de la camarera nos golpea como un cubo de agua helada.

POV: Dante

Me separo de golpe, sintiendo una punzada de frustración que me dan ganas de volcar la mesa. Alessia se echa hacia atrás con la rapidez de un resorte, alisándose el vestido y mirando hacia cualquier lugar que no sea mi cara. Está roja como un tomate.

La camarera, una chica joven que parece no haberse dado cuenta de que acaba de interrumpir el momento más importante de mi existencia reciente, nos sonríe con una amabilidad que me resulta insultante.

—Tenemos un tiramisú especial de la casa que es una delicia —continúa ella, ajena al aura de puro asesinato que emana de mi silla.

—La cuenta —digo con una voz tan cortante que la sonrisa de la chica flaquea al instante—. Tráiga la cuenta ahora mismo.

—Sí... sí, señor. Enseguida.

La camarera desaparece casi corriendo. El silencio que queda entre Alessia y yo es incómodo, cargado de una electricidad residual que nos quema a ambos. Ella se aclara la garganta y se pone a jugar con la servilleta, sin mirarme.

—La pizza de callejón no habría tenido postre —dice ella en un hilo de voz, tratando de recuperar su tono burlón, aunque le tiembla la mano.

Me levanto de la silla, saco la cartera y dejo varios billetes de cien sobre la mesa sin siquiera mirar el importe.

—Vámonos de aquí —le ordeno, rodeando la mesa para tomarla del brazo—. Antes de que decida que el postre lo voy a tomar en otro sitio.

Alessia me mira, y por la forma en que sus pupilas se dilatan, sé que ha entendido perfectamente a qué me refiero. El camino de vuelta a la villa va a ser muy, muy largo.

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👑🖤📚
llevas diciendo lo mismo desde el inicio, en serio eres mafioso? como llegaste hacer capo ? 🤨🙄😒
Andrea Nardelli
en la mejor parte nunca terminan
👑🖤📚
eso es lo que me estresa de ti Dante, puro Hablar pero nada de actuar desde que descubriste lo del ataque debiste asesinarlo o mandado lejos de la familia
Milagros Lopez
muy buena excelente hasta el momento. gracias escritora por compartir
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