Gabriel es el ceo multimillonario de una empresa a la que le va demasiado bien y Levi está obligado a casarse con él para salvar la empresa de su padre.
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Capítulo 19.
Salí de la habitación caminando hasta el comedor. Después de lo que sucedió esta mañana me e encargado de evitar a Gabriel a toda costa, aunque no ha sido difícil ya que se la ha pasado encerrado en su oficina.
—Señor Beaufort, ¿le gustaría que le sirva un poco de té?
Asentí en dirección a Olivia sentándome en mi puesto habitual en el comedor. Gabriel no tardó mucho tiempo en aparecer para la cena, pero ninguno se atrevió a mencionar nada sobre lo de esta mañana.
Supongo que es mejor así, ya que cuando hablamos no podemos llevarnos bien ni terminar en una discusión.
Le agradecí a Olivia cuando coloco un plato junto con el té frente a mi. Le di un pequeño sorbo sonriendo por el dulce sabor esparciéndose en mi boca.
Las empleadas se retiraron dejándonos solos como de costumbre, pero solo se podía escuchar el sonido de los cubiertos.
Esta tarde había realizado una cita con la doctora para ir mañana a primera hora confirmar lo del embarazo. Estuve pensando sobre esto todo el día y creo que es la mejor decisión antes de hacérselo saber a Gabriel.
No quiero que se sienta con alguna obligación cuando ni siquiera se si mis sospechas son ciertas.
Ambos seguimos cenando en silencio cada uno sumergido en sus propios pensamientos. Me pregunto si alguna vez llegaremos a llevarnos bien, sin necesidad de estar discutiendo.
Aunque el recordar que Gabriel y Noah llegaron a estar comprometidos, me hace sentir inseguro y preguntarme si tal vez yo fui la segunda opción de Gabriel.
No me va a sorprender si eso llega a ser cierto ya que en temas amorosos nunca fui la primera opción de nadie. Me siento triste cuando pienso en ello.
—Levi, ¿por qué lloras?
Me sobresalte al escuchar la voz preocupada de Gabriel. Lleve mis manos a mi rostro dejando los cubiertos de lado y percatándome de sus palabras. No debería de estar llorando delante de él.
—Solo estoy un poco sensible.— Susurre limpiando mis lágrimas.
—Si es por lo de esta mañana…
—No quiero hablar de él.— Lo interrumpí poniéndome de pie.
—Lo siento por como sucedieron las cosas.— Se puso de pie.— No sabia que él iba a venir y de haberlo sabido le hubiera indicado al portero que no lo dejara entrar.
—Pero aun así, cuando lo viste, decidiste irte a encerrar con él a tu oficina.— Lo mire dolido dando dos pasos lejos de Gabriel cuando se acerco a mi.
—¿Por qué actúas como si yo fuera el malo? Ni siquiera te fui infiel, pero siempre actúas como si tu fueras el bueno.
Lo mire asombrado dándole la espalda y por un segundo creí en sus palabras. Tal vez él es una buena persona y yo soy el que arruina todo.
Coloque mis manos sobre la mesa recargándome en ella al sentirme mal.
—Es sorprendente como ni siquiera te das cuenta de lo que hiciste mal, pero aun así te pones a la defensiva.— Escupí las palabras mirándolo molesto ignorando la sensación de mareo en mi cuerpo.
—Y según tú, ¿Qué es lo que hice mal?— Se cruzo de brazos mirándome con superioridad.
Estaba por responderle para asi acabar con todo este tema lo antes posible, pero solo sentí todo mi cuerpo débil y antes de que lo supiera ya me había desmayado.
...~♡~...
Abrí mis ojos mirando el cuarto del hospital sintiendo mi cabeza doler y los recuerdos de lo que sucedió antes de desmayarme no tardaron en llegar.
Lleve mi atención a la puerta viendo a una de las enfermeras entrar.
—Señor Beaufort, que bueno que ya despertó. En unos minutos vendrá el doctor a darle una última revisión.
—¿Sabe en donde está mi esposo?
—Él no tarda en regresar. Se paso toda la noche aquí así que menciono que iría a darse un baño.
Asentí viendo como la enfermera tenia su atención en hacer anotaciones. Cuando terminó la mire marcharse y a los segundos entro un joven doctor.
—Veo que por fin despierta señor Beaufort.— Se acerco y reviso la maquina de signos vitales.— Su esposo no quiso dar muchos detalles de la razón de su desmayo, pero por los estudios que le realizamos supe que por el estado en el que se encuentra y al tener fuertes emociones lo llevó a lo que le sucedió. Aunque su embarazo no se encuentra en riesgo, es bien sabido que a partir de ahora tiene que empezar a ser más atento con su cuerpo.
Asentí sentándome y mirando al doctor acercarse con su estetoscopio. Coloco el instrumento en mi la parte de mi corazón escuchando mis latidos al mismo tiempo en que me pedía mantener la respiración cada cierto tiempo.
La enfermera regreso con el ecógrafo y después de que ambos me realizarán una ecografía para asegurarse por última vez de que todo se encuentra bien fue que volvió a marcharse dejándome a solas con el doctor.
Una vez que termino de darme el visto bueno no se fue sin antes mencionar las indicaciones que debo de seguir durante mi embarazo y de insistir en que debo de ser más cuidadoso. Se marcho asegurando que cuando regrese mi esposo o venga algún familiar ya podía irme a casa.
Solté un suspiro una vez que volví a quedarme solo en la habitación pensando en lo que sucedería una vez que llegue Gabriel, ya que no es el mejor momento ni la mejor situación en la que me hubiera gustado que se enterara del embarazo.
Anoche volvimos a discutir, pero eso ya no era lo importante. Lleve mis manos a mi vientre pensando en el bebé que ahora crece dentro de mi y el que apartir de ahora es él el importante.