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ENAMORADO DEL AMANTE.

ENAMORADO DEL AMANTE.

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Matrimonio arreglado / Triángulo amoroso / Completas
Popularitas:6.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Bai Qi

Me contrato para traducir el corazón de su amante.

Terminé enamorándome de él.

Azren solo quería ayudar a Caeleen Valkrum —dios del baloncesto, multimillonario, el hombre más guapo que había visto nunca— a entender al hombre que le rompió el alma.

Pero cada palabra que analizaba, cada secreto que descifraba sobre Darius, lo acercaba más al abismo de caer por Caeleen.

Cuando sus familias pactan su matrimonio, Azren acepta convertirse en el esposo legal del hombre que ama en secreto. Una alianza sellada con papeles, con anillos, con un "sí, quiero" que Caeleen pronunció mirando a otro.

Porque prefiere quemarse en su tormenta a no tener nada de él.

Aunque sabe que, cuando el fuego se apague...

Caeleen seguirá amando a otro.

Y él habrá perdido todo.

NovelToon tiene autorización de Bai Qi para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

LAS CONSECUENCIAS DEL INCENDIO.

El silencio del coche era denso y electrizante, cargado del fantasma del beso y el olor ácido del vino seco. Caeleen conducía con los nudillos blancos sobre el volante. Azren miraba por la ventana, el sabor a ira, vino y sorpresa áspera aún ardiendo en sus labios. No se arrepentía. Había sido un acto de locura, pero también de liberación. Por primera vez, no había sido un espectador. Había sido un incendiario.

Caeleen desvió el coche bruscamente hacia un callejón oscuro y apagó el motor. La penumbra los envolvió, haciéndolos cómplices.

—¿En qué demonios estabas pensando? —preguntó Caeleen, su voz baja pero cortante como el cristal de la copa rota.

—En subir la temperatura —respondió Azren, sin mirarlo—. Tú y Darius encendieron la mecha. Yo sólo avivé el fuego.

Caeleen giró hacia él. En la oscuridad, sus ojos ámbar brillaban con una mezcla de furia y algo más: perplejidad. —Eso no estaba en el plan. El plan era mantener las apariencias, no… provocar un incendio.

—¿Y qué provocó el vino en mi chaqueta, Caeleen? ¿Una bendición? —La voz de Azren sonaba extrañamente calmada—. Él dibujó la línea de batalla. Yo sólo crucé al otro lado.

Caeleen guardó silencio, estudiándolo. Azren podía ver cómo su mente, acostumbrada a controlar todas las variables en la cancha, luchaba por procesar esta nueva: Azren no era predecible.

—Darius… —masculló Caeleen, y el nombre sonó a obsesión y a cálculo roto—. Eso lo cambia todo.

—¿Para bien o para mal?

—No lo sé —admitió Caeleen, con una franqueza que sorprendió a Azren. Se pasó una mano por el pelo, un gesto de frustración genuina, casi humana—. Pero no tomes otra decisión así sin… consultarlo.

—¿Consultarlo? —Azren se inclinó hacia él, el corazón latiendo con una adrenalina nueva, no de miedo, sino de desafío—. ¿Desde cuándo necesito tu permiso para defender mi propio territorio? ¿O es que sólo tú puedes marcar los límites?

Caeleen lo miró fijamente, y por un instante, Azren creyó ver un destello de respeto en esa mirada depredadora. No era cariño. Era el reconocimiento de un adversario inesperado.

—No lo hagas otra vez —dijo Caeleen, pero la orden sonaba más a advertencia entre iguales que a un mandato.

Al día siguiente, mientras Azren intentaba rescatar su chaqueta arruinada, recibió una visita inesperada.

Era León Rivas. Pero no parecía el hombre cansado y resignado de la cafetería. Había un brillo nuevo en sus ojos, una energía contenida.

—Vine a darle las gracias —dijo León, sin preámbulos.

—¿Las gracias? —Azren parpadeó, desconcertado.

—Por anoche —aclaró León con una sonrisa genuina—. Es la primera vez en años que veo a mi esposo tan… vivo. Llegó a casa y rompió cosas. Gritó. Discutió con pasión, no con esa tristeza resignada de siempre. Por celos. Por rabia. Por algo real.

Hizo una pausa, su mirada se volvió penetrante. —Usted, sin quererlo, le ha dado la sacudida que necesitaba. Darius ha estado cómodamente atrapado entre dos mundos, sin tener que elegir porque ninguno lo forzaba al límite. Anoche, usted cambió la ecuación. Se convirtió en una amenaza creíble. Y a Darius no le gusta que le cuestionen lo que cree suyo.

—No quiero quitárselo —protestó Azren.

—¡Pero ya lo hizo! —La risa de León fue breve, casi liberadora—. En su mente, usted ya no es el profesor simpático. Es el rival. Y Darius es competitivo. Ahora tendrá que luchar. Y en esa lucha, se definirá. O vuelve a mí, exhausto del drama, o se lanza de una vez por todas con Caeleen. Este estancamiento era insoportable.

Azren lo miró, atónito. León no estaba herido. Estaba aliviado. Veía el caos como el único catalizador posible para la paz.

—¿Me está animando a continuar?

—Le estoy diciendo que ya no tiene salida —corrigió León, su voz amable pero firme—. Darius no se rendirá. Para ganar, tendrá que mostrar sus cartas. Así que, sí. Siga. Hágalo creíble. Cuanto más lo vea Darius donde él cree que debe estar, más se verá forzado a tomar una decisión. Es un juego peligroso, pero es el único que hay.

León le dio un golpecito en el hombro. —Mi esposo puede ser un huracán cuando se lo propone. Suerte, señor Liáng. La va a necesitar.

Y se fue, dejando a Azren con la cabeza dando vueltas. No había un esposo pidiendo piedad, sino un estratega usando su caos como munición.

Esa tarde, llegaron dos mensajes. El primero, de Darius, corto y cargado de promesa:

"Parece que subestimé el juego. Mi turno."

El segundo, de Caeleen. No era una orden. Era, por primera vez, algo que parecía una invitación genuina:

"Partido mañana. Palco privado. Asiste. Quiero que estés allí."

No decía "necesito que te vea". Decía "quiero que estés".

Azren miró los dos mensajes. León tenía razón. Ya no había salida. Había prendido fuego al campo y ahora los dos jugadores principales se preparaban para una batalla donde él, el incendiario accidental, era a la vez el botín, el arma y, tal vez, el único testigo que entendería el precio de la victoria.

Por primera vez, no sentía que estuviera cayendo al abismo.

Sentía que saltaba hacia él, con los ojos bien abiertos.

1
;; Aracnea ♡
Me enganché desde el principio. La historia de Azren y Caeleen me tuvo completamente atrapada, pero salí agotada de tanto drama. Azren me sacaba de quicio con lo sumiso que era, dejando que le pasaran por encima una y otra vez. Caeleen es de esos personajes que amas y odias al mismo tiempo: un imbécil con momentos de brillo. Darius me caía fatal al principio, pero terminé entendiéndolo e incluso sintiendo pena por él. Y León... pobre León, el único cuerdo de toda esta historia, merecía mucho más. 10/10
Fany Torres
excelente trabajo bellísima historia me encantó felicito al autor gracias por compartir su talento con nosotros siga así
Thalia
Me encantó, me llegue a enamorar de los personajes, de la trama, de todo. Recomendada 😭
Santy
Me gustó mucho. Disfrute la historia, los altos y bajos de emociones que me generó la trama. Recomendadisima!! /Heart/
Santy
El final que merecían 👏🥰..
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