toda mi vida vivi una vida donde fui despresiada y sola pero ahora que e renacido en la hija de un duque disfrutaré esta segunda oportunidad como hija mimada del duque William valtorian
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capitulo 19 La rosa en sociedad
El sol caía sobre los muros negros del Ducado Valtorian, donde las sombras parecían aferrarse a la piedra como si tuvieran vida propia.
Mañana sería el gran día: la presentación en sociedad de Astrix Valtorian, la hija del duque, la Rosa Blanca del ducado.
En su habitación, una niña de doce años permanecía de pie frente al espejo.
El vestido blanco con detalles plateados abrazaba su figura con una elegancia impecable. Su largo cabello blanco, cuidadosamente peinado, caía en ondas suaves, sostenido por un pequeño rubí que brillaba como una gota de sangre pulida.
Sus ojos rojos, intensos y claros, no reflejaban nervios… sino control.
—Mi niña… —susurró William desde la puerta.
Astrix giró apenas el rostro.
El duque la observaba como si estuviera frente a algo irreal. No veía a una heredera, ni a un símbolo político. Veía a su hija.
—Estás preciosa —dijo con un orgullo que no intentó ocultar—. Toda una Valtorian.
Astrix respondió con una sonrisa perfecta.
Educada. Medida. Impecable.
Pero cuando la puerta se cerró…
—¡Por fin! —exclamó dejándose caer sobre la cama—. ¡Casi me muero del aburrimiento!
Alexander, ahora de diecisiete años, asomó la cabeza por la puerta.
—¿Estás loca? Si papá te escucha…
—Shhh —Astrix sacó una gomita del cajón y la apuntó como si fuera un arma—. Esta noche pienso divertirme.
—Mañana te presentas ante el rey —le recordó él, resignado.
—Y voy a brillar —respondió acomodándose el vestido con exageración—. Pero hoy… soy un desastre.
Sin aviso, Astrix saltó y comenzó a perseguir a Alexander por la habitación. Las risas resonaron por el pasillo.
Hasta que una sombra se proyectó en la puerta.
—¿Quién corre por mi casa como si fuera un campo de batalla?
Astrix se detuvo de inmediato.
Espalda recta. Manos juntas. Sonrisa angelical.
—Yo no fui, señor duque —dijo con voz dulce—. Solo estaba… respirando.
William la observó en silencio.
—Mi hija —suspiró—, en público eres una princesa. En casa, un gremlin.
—Pero con clase —replicó ella.
El duque rió, vencido.
Esa noche, Astrix y Alexander terminaron sentados sobre el techo del ducado, observando las estrellas.
—¿No tienes miedo? —preguntó él.
—¿Miedo? —Astrix ladeó la cabeza—. Es solo una fiesta.
Alexander la miró con esa expresión seria de hermano mayor.
—La sociedad no es fácil.
—Soy la mejor del Imperio —respondió sin dudar.
—En casi todo —rió—. En matemáticas sigues siendo terrible.
—No empieces…
—Podrías pedirle ayuda a Anton.
El nombre la tomó desprevenida.
—¿Anton…? —repitió, fingiendo indiferencia.
—El abuelo lo tomó como discípulo. Viene mañana —añadió—. Creo que vendrá acompañado.
—¿Acompañado?
—Tiene novia, creo.
El pecho de Astrix se tensó por una razón que no quiso analizar.
Sophia también volvería.
Adoptada por una familia rica.
La niña favorecida por todos.
Ella no me importa… se dijo.
Mientras no me quite nada.
El viento se levantó con fuerza y Astrix decidió volver.
Dio un paso… y resbaló.
—¡Ah!
El mundo giró.
Hasta que unos brazos firmes la sostuvieron.
Astrix abrió los ojos.
Un chico alto, de expresión serena, la sostenía con naturalidad. Cabello oscuro, mirada bicolor: verde y rosa.
—Sigues cayéndote igual que antes —dijo con una leve sonrisa.
—¿Anton…? —susurró.
—Creciste —respondió—. Ya no eres una bebé.
El corazón de Astrix latió con fuerza.
Se aferró a su camisa sin darse cuenta.
Al día siguiente, el corsé la apretaba y el peinado le tiraba del cuero cabelludo.
—No puedo ni respirar…
—Una dama resiste —dijo William entrando.
La miró.
Y se quebró un poco.
—Astrix… estoy orgulloso de ti.
Ella lo miró.
—Gracias, papá.
William se quedó inmóvil.
Como si ese “papá” todavía lo sorprendiera después de doce años.
—¿Lista para hoy?
—Siempre.
✦ GRAN SALÓN ✦
Cuando Astrix cruzó las puertas, el murmullo se apagó.
Cabello blanco como nieve.
Ojos rojos como fuego.
Elegancia absoluta.
El rey inclinó la cabeza.
Los nobles susurraron.
Y entre ellos…
Sophia observaba.
Vestía con sencillez, sonriendo con nervios. Aplaudió con entusiasmo, sin rastro de envidia.
—Es… muy bonita —murmuró—. Debe ser difícil ser tan perfecta.
Astrix la vio.
Y por puro impulso… le guiñó un ojo.
Sophia se sonrojó, confundida.
—¡Con ustedes! —anunció el maestro de ceremonias—.
Lady Astrix Valtorian, la Rosa Blanca del ducado.
William sonrió.
Pero un presentimiento le atravesó el pecho.
Porque las rosas más bellas…
no solo atraen admiración.
También atraen manos que desean arrancarlas.
🦋 Datos
Astrix: 12
Alexander: 17
Anton: 16
Sophia: 14
Daniel: 14
puede que en su primera vida la hallan tratado mal sus padres pero en esta le dieron la bendición de un padre que la adora y ella solo se nuestra indiferente con el
lo que debería es aprovechar el amor que el le tiene
esa es mi humilde opinión