Me obligaron a casarme con un hombre que no amaba, ni el a mi. En el camino aprendi a vivir como la esposa del segundo principe de Cassttle, resignada a morir como la princesa despreciada.
Hasta que llego el. Estaba segura que no volveria a verlo nunca y ahora resulta que esta aqui y que es el hermano mayor de mi esposo. El principe heredero.
Amarlo de la manera en que lo hacía era un pecado, uno dificil de no cometer, controlar el deseo que sentia por el, era una guerra que irremediablemente habia perdido, fue imposible no caer en su juego... de Seducción
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19. Admiración
Todos cuchicheaban en el salón, burlándose de que una niña no podría manejar tantos negocios. Era tan tonto suponer eso. Yo manejaba un imperio, más de 100 territorios en el imperio y yo los manejaba. Manejar 5 negocios era una tontería al lado del trabajo que era manejar las cuentas de todo un imperio.
Al principio había sido pesado para mí, pero al tiempo me acostumbré, a los dos años de estar aquí tenía una fortuna en mis manos, pero sabía que el día que decidieran desecharme todo ese dinero no sería suficiente y definitivamente nunca buscaría otro esposo, así que decidí invertirlo. Me había enterado que pronto Leonardo heredaría el ducado, no tenía más nadie en quien confiar así que le escribí, le envíe mis ideas y el dinero y él lo volvió realidad.
Mientras mas crecía mi fortuna venian mas ideas y fui invirtiendo hasta llegar a este punto, donde todo el imperio bebia de mis vinos, utilizaban mis ropas, iban a mis bares, viajaban en mis carruajes y fumaban de mi tabaco. Literalmente todo lo que tenían estos vejetes habia sido hecho por mi.
Las puertas se abrieron y entro Leonardo, tan imponente como siempre, traía con él muchos libros y sabía que eran las cuentas de los negocios, el sabía que esto pasaría y ya estábamos preparados, solo que no pensé que mi tonto esposo se pondría el mismo la soga al cuello.
El se acerco a mi sonriendo y hizo una reverencia.
— Alteza, es un gusto volver a verla.
Yo hice una reverencia y iba a responder y Alejandro hablo.
— Basta de saludos, fuiste llamado aqui para que des fe y legalidad de los negocios que tienes con la princesa.
— Lo imagine, por eso traje aqui todos los libros contables, los contratos de compra venta, el contrato de asociación y todo lo necesario.
El se lo dio al ministro y el a Alejandro. Comenzaron a ver, sus caras de sorpresas no fueron pasadas desapercibidas por todos. El ministro se aclaro la garganta y hablo.
— Entonces... ¿Nos puede explicar en que se basa su negocio?.
— Negocios — corrigió — El Vino Corazon de Fuego que todos aqui beben fue fabricado por la princesa, el original y todas sus presentaciones. El tabaco el Rey igualmente, Los bares la Delicia pertenecen a la princesa, La marca de moda Rojo Tentación pertenecen a la princesa, asi como los carruajes hechos por la fabrica El bosque de Hielo que todos aqui tambien usan. Todo fue pensando y costeado por la princesa Alicia Louis. Ahi en la información que le pase pueden ver las cuentas, el dinero que recibí para la compra de los materiales y los locales, los bocetos de la ropa y carruajes, todos firmados por Alicia Louis.
Ellos iban sacando papel por papel y mostrando a todos, todos me veían sorprendidos incluso podía decir que con respeto.
Alejandro no podia esconder la sonrisa en sus labios y eso me tranquilizo.
— Debo decir que me sorprende Alteza — dijo con una sonrisa en sus labios — ¿Existe algo en esta vida que no pueda hacer a la perfección?
Él dijo eso, mirándome a los ojos, con una mirada de orgullo y coqueteo, podía sentir en mi pecho sus sentimientos. Mi corazón parecía que estaba corriendo una carrera, él estaba orgulloso de mí como ni siquiera mi propia familia había estado nunca. Me hizo recordar sus palabras de aliento en aquel bosque, como celebro cuando al fin pude congelarlo por completo, como si fuera su propio logro.
El primer ministro se aclaro la garganta y Alejandro se volteo.
— Bueno, duque, gracias, ya puede retirarse.
El primer ministro le devolvió los libros a Leonardo y el volteo hacia mí.
— La esperare afuera, Alteza.
— Esta bien Duque.
El hizo una reverencia a Alejandro que lo con seriedad, se dio la vuelta y salio.
— Volviendo a lo que estabamos. Principe. Me puede explicar por que no se han enviado los subsidios y nadie a recibido su paga?
Remus se quedo en silencio por un rato y después hablo — Yo... No lo se, las cuentas las estaba llevando mi asistente
— Me estas diciendo que tu asistente, estaba manejando las cuentas del imperio?
— Si, pero yo confío en el, el jamas seria capaz de robar.
Alejandro bufo — Nadie esta diciendo lo contrario, aqui no hay dinero robado, solo desperdiciado y ya sabemos por quienes. Pero no esta permitido que nadie que no sea de la familia real maneje las cuentas del imperio. ¿Por que carajos no las estabas manejando tu? No es eso lo que dijiste que ibas hacer cuando tomaste los libros de la oficina de la princesa.
— Si pero yo... — Remus balbuceó. Era un pez ahogandose fuera del agua.
— ¿Tu que?
— No me manejo muy bien con las cuentas — respondio sin mas.
— Tu. El segundo principe de Casstle que tuvo que haber recibido educación para esto no sabe como manejar las cuentas — dijo con sarcastico.
El solo se quedó en silencio, todos cuchicheaban a nuestro alrededor.
— Bueno, las cuentas no volverán a manos del segundo principe. ¡Nunca! Como castigo por su negligencia, su mesada sera reducida a la mitad, por ser el principe. Las concubinas no recibirán mas mesada, si quieren salir de compras que las pague su esposo. El principe no tiene permitido usar ni una moneda mas del dinero del imperio.
Sus rostros eran satisfacción para mí, parecían que morirían aquí. Mis hermanas comenzaron a llorar escandalosamente.
Que vergüenza. El marquez habia perdido el dinero en su educación.
— ¡Silencio! ¡Largo de aqui! — Alejandro los miro con desprecio.
Los tres abandonaron el salón con los susurros de los ministros a su alrededor.
— Ministro, devuelva los libros a la princesa, desde hoy nombro a la segunda princesa Alicia Louis, tesorera del imperio. Nadie mas que ella o yo administrara las cuentas. Quien lo haga o intente hacerlo, pasara un tiempo en las celdas.
El primer ministro me devolvió los libros y los abrace a mi pecho, les habia cogido cariño a estos libros por mas loco que suene, habia pasado casi 5 años de mi vida atrapada en estos libros, habian sido mi calma y mi excusa para escapar de mi estupida familia politica.
— Ya pueden retirarse todos.