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Coronaré Al Villano

Coronaré Al Villano

Status: Terminada
Genre:Maltrato Emocional / Hombre lobo / Reencarnación / Completas
Popularitas:182.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Melany. v

Alana muere tras su deporte favorito. reencarna en el cuerpo de una mujer de la nobleza. Una mujer que al ver la situación del reino decide actuar para cambiarlo todo.

Pero esperen... Ella no actuará sola. Ayudará al villano a obtener poder y consigo, asegurar su futuro.

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 16: A tiempo.

El príncipe no pidió permiso.

Entró al salón del consejo cuando aún discutían los informes inconclusos del día anterior. No anunció su llegada. Caminó directo al centro con el gesto torcido, los ojos encendidos por una furia que no intentaba disimular.

—¿Siguen hablando de ella? —preguntó, con una sonrisa que no prometía nada bueno.

El ministro principal cerró el libro que tenía frente a sí.

—Alteza, la sesión aún no ha concluido. Se está evaluando.

—No me importa lo que estén evaluando —interrumpió el príncipe—. Esa mujer desafió la autoridad de mi madre. Yo la ví en el jardín. También sembró dudas. Incitó al desacuerdo en la asamblea. Eso es una revuelta.

Algunos nobles se removieron incómodos. Otros bajaron la mirada. Nadie lo contradijo.

—Fue una discusión administrativa —dijo al fin uno de los ministros—. No una rebelión.

El príncipe giró la cabeza lentamente hacia él.

—¿Me estás corrigiendo? —preguntó.

El ministro tragó saliva.

—No, alteza.

—Bien —respondió el príncipe—. Porque yo ya decidí.

Se volvió hacia el asiento elevado donde la reina Franchesca observaba en silencio.

—Madre —dijo—. Esa mujer es un problema. Y los problemas se eliminan antes de que crezcan.

La reina lo estudió con frialdad.

—¿Qué propones?

—Ejecutarla —respondió sin titubear—. En público. Para que quede claro qué ocurre cuando alguien desobedece a la corona.

Un murmullo recorrió el salón.

—Eso es extremo —dijo alguien—. No hay sentencia formal.

—La habrá —respondió el príncipe—. Ahora.

La reina apoyó el codo en el brazo del trono.

—Es impulsivo incluso para ti —dijo—. Pero no incorrecto.

Miró al consejo y la reina dijo.

—La ejecución será mañana.

El príncipe sonrió.

—Hoy —corrigió—. No quiero darle tiempo a que el pueblo invente más héroes.

La reina sostuvo su mirada unos segundos. Luego asintió.

—Hoy entonces. Que todos estén invitados. Que vean el castigo.

La decisión cayó como una losa.

Anabel fue informada una hora después.

No estaba encadenada. No estaba llorando. Estaba sentada, con las manos sobre el regazo, escuchando sin interrumpir al guardia que le leía la orden.

—Ejecución por desobediencia directa a la corona y por incitar desorden en asamblea real —terminó de leer—. Hoy al atardecer.

Anabel levantó la vista.

—¿Hoy? —preguntó—. Pensé que daría un plazo de un día.

El guardia parpadeó, desconcertado.

—Cambio de planes —respondió—. Órdenes de la reina.

Anabel asintió despacio.

—Entiendo.

No pidió clemencia. También hizo preguntas. Cuando el guardia se fue, se quedó sola en la habitación que le habían asignado. No era una celda. Era una habitación limpia, con una cama, un espejo y un vestido oscuro dispuesto sobre la silla.

La reina había sido clara: quería que muriera presentable.

Anabel se acercó al espejo. Su reflejo no mostraba miedo. Mostraba más que una mujer sumisa. No tenía la fuerza física, tampoco poderes para arrasar mágicamente, pero si tenía lo más importante de una historia; al villano.

Su único objetivo a sido Vladimir. Lo demás era secundario. Porque con él, todo tomará un rumbo diferente y con ello, mejorar el reino.

Unos minutos después, la puerta se abrió sin anunciarse.

Arturo entró.

Vestía como siempre, impecable, con ese aire de seguridad que había usado durante años para aplastarla sin levantar la voz.

—Veo que ya te informaron —dijo.

—Sí —respondió Anabel—. ¿Vienes a despedirte?

Arturo cerró la puerta tras de sí.

—Vengo a ofrecerte una salida ordenada —dijo—. Con tu muerte, el matrimonio queda disuelto. Pero sería más sencillo si firmaras el divorcio antes.

Anabel soltó una risa breve, seca.

—¿Sencillo para quién?

—Para ambos —respondió Arturo—. Evitaría disputas legales.

Anabel lo miró con atención.

—Sabes que si firmo, te cedo derechos sobre la casa —dijo—. La que heredé. La que por ley me pertenece.

—Una casa no importa cuando estás muerta —replicó Arturo.

—A ti sí te importa —respondió ella—. Siempre te importó.

Arturo apretó la mandíbula.

—No seas terca —dijo—. Ya perdiste.

Anabel se acercó un paso.

—No firmaré —dijo—. Si quieres separarte de mí, será por mi muerte. Y aun así, no tendrás lo que es mío.

Arturo la miró como si no la reconociera.

—Te crees muy valiente —dijo—. Pero esto no es una historia. Es el final.

—No —respondió Anabel—. Es el tuyo. Solo que aún no lo sabes. Me has golpeado. Maltratado y humillado. También a mi hija. Se acabó.

Arturo se tensó.

—Cuida tu lengua.

—He vivido con un hombre que me quebró en silencio durante años —dijo ella—. No me queda nada que cuidar. Alejaste a mi hija. Eres un ser despreciable.

Arturo dio un paso atrás.

—Cuando esto termine, todo se resolverá —dijo—. El reino seguirá. Tú no serás más que un ejemplo sepultado.

Anabel lo sostuvo con la mirada.

—Y tú serás un recuerdo sucio.

Arturo no respondió. Salió sin despedirse.

Mientras tanto, en una casa apartada, Edric observaba a Vladimir ajustar la capucha.

—No puedes ir solo —dijo—. Es una trampa.

—Lo sé —respondió Vladimir—. Por eso voy.

Habían llegado noticias desde hace rato. Carteles clavados en postes, en muros, en puertas. El rostro de Anabel impreso con tinta negra. Condenada a muerte por desobedecer a la corona.

Vladimir había sentido el golpe en el pecho al verlo.

—Ella sabía que esto podía pasar —dijo—. Me pidió que esperara.

—¿Esperar a qué? —preguntó Edric.

—A que lo hicieran público —respondió Vladimir—. A que se expusieran. Los crueles e injustos que son.

Vladimir salió de la casa antes de que Edric pudiera decir algo más.

Caminó por los pueblos. Vio las barricadas improvisadas. Vio a la gente organizarse sin órdenes. Vio rabia, miedo y decisión.

—La van a matar hoy —decía alguien.

—No podemos hacer nada —respondía otro.

Vladimir escuchó. No intervino. No cuando tenía minutos en su contra. Cuando regresó, el sol ya descendía.

En el palacio, la plaza comenzaba a llenarse. Nobles en balcones. Un pueblo contenido detrás de guardias.

Anabel fue escoltada fuera.

No bajó la cabeza. No había vergüenza delante de tanta gente. Al contrario, era lo que esperaba.

El príncipe observaba desde lo alto, impaciente.

—Que comience —ordenó.

Anabel subió los escalones. El verdugo se colocó a su lado. Buscó entre la multitud. No vio a nadie conocido, porque no conocía a nadie más que a él. Ni siquiera Arturo se presentó.

El verdugo levantó la espada.

Entonces el aire cambió.

Un grito atravesó la plaza. Un cuerpo cayó y luego otro.

—¿Qué está pasando? —gritó alguien.

Desde los tejados, una figura avanzó sin ocultarse.

—Es él —susurró alguien—. El lobo blanco.

Vladimir cayó frente al patíbulo.

—Baja esa espada —dijo—. Ahora.

El príncipe se levantó de golpe.

—¡Mátenlo! —ordenó.

Pero ya era tarde para ordenar lo evidente. Vladimir alzó la vista hacia Anabel.

—Te dije que era peligroso. —dijo con un deje de burla.

Anabel lo miró sin sonreír. Susurró para ella misma.

—Llegas justo... Príncipe.

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Edilia de la Cruz
Realmente bellísima la historia, sentí la desesperación de los personajes, la alegría del triunfo, me encantó el final de los malos y q el pueblo despertsra para defenderse inspirados por Valerian y Anabel.. Me fascinó el regreso de James, fue algo hermoso... Aunque ya no se mencionó al Arturo entendí q murió... Por eso si se.pudo casar Anabel...
Linupe
👍💯
Edilia de la Cruz
La hermana de la anciana era la q le estaba metiendo ideas a Grace, por eso la anciana le dijo q se apurara a decirle la verdad antes que llegara su HERMANA. Osea al caos...
Edilia de la Cruz
Gracias autora, por devolverle a Grace su James... siiiii!!!
Edilia de la Cruz
Pensé que también James había vuelto😭
Edilia de la Cruz
😭😭😭😭😭😭
Edilia de la Cruz
este capíulo me sacó unas lágrimotas cada línea me hizo llorar 😭
Edilia de la Cruz
😭😭😭😭😭Así esnla vida pero duele!!!!
Edilia de la Cruz
Que susto!! ojalá también cure a James
Edilia de la Cruz
Y a todo es ¿dónde está Artur?
Edilia de la Cruz
ojalá se salve James😭😭😭😭😭
Edilia de la Cruz
La quieren usar de chivo expiatorio...
Edilia de la Cruz
😱😱😱Tengo la esperanza q el prometido de Grecia sea alguien bueno. Es q cuando escribe como q se lee educado... Y a lo mejor ni es viejo ni enfermo sino q finge
Edilia de la Cruz
Da rabia e impotencia. toda esta situación..😤😤😤😡😡😡
Edilia de la Cruz
😭😭😭😡Esas actitudes era el pan de cada día de esas personas...
😍Jacky😘💓✨
👏👏 me gustó mucho 👏👏 éxito
😍Jacky😘💓✨
😭 que tristeza
😍Jacky😘💓✨
el papá
Veronica Orea
Ambos caminaron juntos, se enfrentaron a todo y a todos poniendo su vida en juego, solo fue mostrar al pueblo q había oportunidad y la tomaron y ellos los dirigieron, no con armas y sangre, con paciencia y astucia. Ahora llego una familia para ambos donde el amor reina y el pueblo florece y progresa, QUE HERMOSO
Veronica Orea
/Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob/
James se fue tranquilo haciendo casi todo lo q quería hacer con su pequeña esposa y protegiéndola hasta el final, ambos estaban enamorados y pidieron mostrarse y entregarse su amor completamente, Grecia aprecio y logro conocerlo aún más antes de partir, él se fue sin remordimiento y sin sufrimiento, se fue feliz y ella lo recordara x siempre pues espero q un bebé haya quedado ahí
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