Madison Smith, profesora de 24 años.
Adam Brooks, chico de 19 años.
Dos personas que se vuelven a ver después de años, ahora ella siendo su profesora y él su alumno...
Ser su profesora y acostarse con su alumno podría traer problemas... ó quizás no
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Capítulo 18
...Madison...
Hoy cumplí seis meses y medio, también hoy Cameron cumplía años. Mi pequeño Cameron, ya no tan pequeño, aún no me habla pero por lo menos ahora me mira a la cara y pregunta cómo estoy.
Eso me reconforta un poco.
Cameron apareció en la puerta de mi habitación apoyando su cuerpo en el marco de esta.
-Haré una fiesta esta noche. -Informó.- Prometo que si se rompe algo lo reparo.
-Bien, sólo espero que no haya ninguna sustancia rara, me quedaré aquí en la habitación toda la noche.
-Claro que no habrá sustancias raras y menos que le hagan daño a mis sobrinos favoritos.
Y sin más se fue.
No será nada fácil que él me perdone, realmente le habrá dolido que no confíe en él para decírselo.
(..)
Escuchaba la fuerte música y gente gritar, ya me los imaginaba bailando como locos.
Mi estómago dió un rugido impresionante, tenía que bajar si o si para buscar comida y no matar de hambre a mis pequeños monstruos.
Al abrir mi puerta la música se oía más y más fuerte, era todo un caos. Literalmente.
Vasos con quién sabé qué en manos de adolescentes bailando como si su vida dependiera de ello.
Adolescentes comiéndose las caras, espero haber cerrado bien las puertas de las habitaciones para que no follen en ninguna, sería asqueroso.
Me abrí paso, como pude, entre la gente hasta llegar a la cocina, allí se veía que estaban jugando el juego de la botella, sólo que esta vez por tragos o algo así.
Entre los que jugaban estaba mi hermano y sus amigos; entre ellos Adam, la verdad no sé que le sucede, ha estado distante últimamente, en serio no entiendo que pasa con él, para tener esa actitud conmigo. Da igual, no tendría que preocuparme por eso ahora ni nunca.
Llame a una pizzería para pedir dos pizzas grandes con queso extra, se que no debería alimentarme con comida poco saludable pero es lo que pide mi estómago.
...Adam...
Caminaba por los pasillos del instituto con aires de grandeza, así comenzaba la segunda fase de "Conquistando a Charlotte" Tendría que mostrarme seguro de mí mismo.
Sin darme cuenta me topo con una chica de espaldas, intento disculparme pero su voz alta y aguda me aturde.
-¿Tu eres...? ¡Santos melones, eres el nerd!
Era la amiga chillona de Charlotte.
Antes de que pudiese responder llegó Charlotte.
-Largo de aquí, Amber.
-Pero si él...
-Largo, dije.
Amber sin mas se fue.
-Espera, ¿Qué dices si tenemos una cita algún día? -Preguntó con una sonrisa seductora, o eso intenta.
-No lo sé.
¿Estará bien hacerse el difícil?
-Podríamos divertirnos tú y yo.
-No lo sé -Me rasque la nuca.
-Vamos, por favor, no te arrepentirás.
Salimos por un tiempo, no fue nada de lo que esperaba; ahora que es mi novia no es la gran cosa, no me divierto con ella. La lleve a una cita al parque de diversiones, le pareció demasiado infantil y me dejó botado. Fuimos a la playa y chillo muchísimo porque su cabello se llenó de arena... Nada era divertido y, aún así, sigo con ella.
^^
Estábamos en la fiesta de cumpleaños de Cameron, me perdonó por ocultar lo de Madison, aunque dijo que la próxima vez que lo traicionara no me perdonaria jamás en la vida. Palabras suyas no mías.
Vi entrar a Madison, a la cocina donde estábamos jugando al juego de la botella. Me encantaba su muy enorme vientre, Charlotte al ser mi novia y verme muy cerca de la profesora me advirtió que no podía acercarme a ella.
He estado huyendo de lugares en los que Madison pueda estar cerca, si bien me pareció una estupidez lo que me pidio Charlotte, no queria contradecirla.... Era un completo imbécil, sin duda alguna.
...Madison...
Mi madre saldría hoy de su rehabilitación, era alcohólica desde que papá murió hace unos años.
Yo no tenía idea de que mi madre tuviera esos problemas, sólo vivía en mi propia burbuja de dolor lejos de aquí.
No sé como se tomará mi embarazo, no creo que demasiado bien. En realidad no se lo tomará nada bien.
Escuché el sonido del timbre así que, con mucho trabajo, me levanté del sofá como pude.
Tarde como mínimo tres minutos en llegar a la puerta, tener siete meses te lo complica todo. Al abrir me encontré con una enfermera que acompaña a mi madre.
La enfermera me explicó que estaría a cargo de mi madre las veinticuatro horas del día, así que se instalaron en casa.
-Madre... -Empecé pero al ver su cara las palabras se atoraron en mi garganta.
-¿Qué mierda es eso, Madison? -Apuntó mi vientre. Su cara reflejaba molestia.
-No es eso, son mis hijos. -Respondí lo más seria y calmada posible.
-¿Estás loca? ¿Cómo fue que paso?
-Tú sabes como paso todo eso, madre.
-No me refería a eso, Madison. Me refiero a que de repente llego a mi casa y me encuentro con mi hija embarazada y como si eso no fuese suficiente de dos bebés. ¿En qué estabas pensando? Espera, creo que no pensabas si fuiste tan estúpida de embarazarte.
-Es mi vida, así que déjame en paz.
Ahora recuerdo porque me fui de aquí, mi madre nunca aprobó nada de lo que hacía y siempre criticó todas mis decisiones.
-Si, es tu vida. -Asintió- y no me pidas que te apoye en eso, no apruebo esto, Madison. Quién sabe quién es el padre de esas cosas.
-Mira, Madre, no me interesa tener tu apoyo, no me interesa que apruebes nada de lo que hago; ¡soy bastante mayor para saber lo que hago!
-Espero no cruzarme contigo en la casa porque no quiero verte.
-No te preocupes, hoy mismo me voy y me llevo conmigo a Cameron.
-No te vas a llevar a mi hijo de aquí, lo llevaras por el mal camino.
-¿Yo lo llevaré por el mal camino? ¿Qué me dices de ti? mientras tu hijo andaba por quién sabe dónde, ¿Tú donde estabas? Jamás estabas en casa, Madre.
Estaba realmente furiosa. No debería pelear con una persona enferma, empeoraría su condición.
-No te llevarás a mi hijo -Se acercó peligrosamente y lo primero que hice fue rodear lo más que pude mi vientre con mi brazo, era un reflejo que tenía siempre que me sentía amenazada por algo, levantó su mano en mi dirección pero antes de que su mano impactará en mi cara alguien la detuvo.
-Cameron...
-¿Estás loca, Sarah? Cómo vas a golpear a una embarazada? peor aún, a mi hermana embarazada.
Y ahí es donde comprende que todas las palabras que le dije fueron ciertas, esa mujer estuvo mucho tiempo ausente en la vida de mi hermano, ya no le decía mamá o madre, como solía hace bastantes años.
-Hijo... ¿Ya viste cómo está? ¡Está embarazada!
-Si, y son mis sobrinos. -Cameron colocó sus manos en mi vientre a modo de protección.
El tiempo pasó volando luego de mudarme de casa de mi madre, ahora tenía 35 semanas de gestación, en cualquier momento nacían mis pequeños.
Si bien estaba de mal humor siempre, con ganas sólo de orinar, dormir y comer, me sentía bien pero aterrada a la vez, desde ayer por la noche sentía las contracciones, no eran tan fuertes, sólo eran molestas.
Sentí una contracción más fuerte, esto no me gustaba nada.
-¡Mierda! -Tomé mi vientre con una de mis manos y con la otra me sostuve del sofá.- ¡Cameron! -Grité como pude.- ¡Cameron!
Pude ver que en la puerta de la cocina estaba Cameron y sus amigos. Ninguno se percató de mi estado.
-¡Cameron! -Ya no podía, me dolía demasiado.
Todos se acercaron corriendo en mi dirección.
-¿Qué sucede, Madison?
-Mis hijos ¡mierda! Ya van a nacer.
-¡Joder!
Con un esfuerzo sobrehumano me ayudaron a subir a la camioneta de uno de ellos, tenia a Adam, dándome indicaciones de como respirar para calmarme.
-¡Joder! ¡Mis hijos van a nacer ya, vayan más rápido!
-Tranquila Madison. -Ese era Elliot
-¡Estoy tranquila, muy tranquila! ¿Tu me ves alterada? Estoy más tranquila que tú , así que cierra la maldita boca.