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El Heredero Del Imperio Eterno

El Heredero Del Imperio Eterno

Status: En proceso
Genre:Héroes / CEO / Fantasía épica
Popularitas:275
Nilai: 5
nombre de autor: Manuel Saucedo

Durante ocho años, Shen Yuchen vivió bajo un nombre que no era el suyo.

Sin familia, sin poder, sin pasado y con una sola orden: no regresar hasta que terminara el plazo.

Pero la noche en que los ocho años llegan a su fin, alguien escribe su verdadero nombre en una calle olvidada de Lóngchéng.

Desde ese momento, todo comienza a derrumbarse.

Un falso heredero ocupa su lugar.

Un hombre con su mismo rostro asegura ser el verdadero Adrián Valerius.

Antiguas familias empiezan a perseguirlo.

Sus recuerdos esconden secretos que alguien borró deliberadamente.

Y dentro de su cuerpo despierta una fuerza relacionada con las misteriosas Nueve Puertas, un poder que incluso las familias más antiguas temen.

Mientras descubre la verdad sobre su origen, Shen Yuchen deberá construir su propio poder, enfrentarse a clanes, cultivadores, imperios empresariales y enemigos ocultos durante siglos.

Pero existe un problema todavía mayor:

Su identidad no fue simplemente robada.

Fue dividida.

NovelToon tiene autorización de Manuel Saucedo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La Opción Que Han Ocultado

—No.

La palabra salió de la boca de Shen Yuchen antes de que nadie pudiera reaccionar.

PROCEDIMIENTO DE LIBERACIÓN: REQUIERE MUERTE DEL GUARDIÁN.

La frase seguía en la pantalla.

Gu Meilin permanecía inmóvil.

Tang Lian miraba alternativamente a ella y a Yuchen.

Xu Ke había retirado las manos del teclado.

Song De parecía haber envejecido varios años en cuestión de segundos.

Yuchen se acercó al monitor.

—Bórralo.

Xu Ke parpadeó.

—¿Qué?

—Ese procedimiento.

—No sé si...

—No vamos a usarlo.

Meilin habló:

—Espera.

Yuchen giró.

—No.

—Ni siquiera sabemos qué significa.

—Significa suficiente.

—Puede ser metafórico.

—Dice muerte.

—Los archivos antiguos utilizan términos extraños.

—No voy a apostar tu vida a una interpretación conveniente.

Meilin sostuvo su mirada.

—No es solo tu decisión.

—Sí lo es si la alternativa consiste en matarte para conseguir algo mío.

Silencio.

Tang Lian carraspeó.

—Podemos revisar el código antes de decidir nada.

Yuchen asintió.

—Hazlo.

Meilin abrió la boca.

Él la cortó.

—Investigar no es ejecutar.

Ella finalmente cedió.

Durante cuatro horas revisaron el sistema.

Meridian había sido construido en capas.

La interfaz médica era reciente.

Debajo había módulos mucho más antiguos.

Algunos no parecían programación convencional.

Había símbolos.

Mapas de meridianos.

Textos en lenguaje tradicional.

Datos médicos mezclados con referencias a resonancia.

Han Qiren, Lin Yue y Shen Jianhong habían construido una herramienta híbrida.

Ciencia moderna para interpretar fenómenos de cultivación.

Tang estaba fascinada.

—Esto está décadas adelantado.

—Tiene seis años —dijo Yuchen.

—No hablo del software.

Señaló modelos.

—El concepto.

Meilin preguntó:

—¿Puedes entender el procedimiento?

—Parte.

Tang amplió.

ANCLA HUMANA.

—El Guardián no es simplemente alguien que protege una Puerta.

—Entonces.

—Parece actuar como almacenamiento externo.

Yuchen pensó en su propia memoria.

—¿Almacena energía?

—Información. patrón. quizá ambas.

—¿Meilin lleva algo mío?

—Eso parece.

Meilin miró su muñeca.

La cicatriz blanca.

—Desde los trece años.

Yuchen la observó.

—¿Qué ocurrió a los trece?

Ella no respondió inmediatamente.

—Han vino a la Casa Gu.

—¿Para qué?

—Mi familia había intentado repetir la Prueba del Espejo.

—¿La que salió mal cuando tenías siete?

—Sí.

—¿Por qué repetirla?

—Porque después de la primera empecé a tener sueños.

—¿Sobre qué?

Meilin cerró los ojos.

—Una puerta blanca.

Yuchen sintió la resonancia.

—¿Qué había detrás?

—Una voz.

—¿De quién?

—No lo sabía.

—¿Ahora?

Ella lo miró.

—La tuya.

Silencio.

Jian Mo, que había llegado durante la investigación, dejó de apoyarse contra la pared.

—Nunca me contaste eso.

Meilin respondió:

—Nunca preguntaste.

Jian estuvo a punto de protestar.

Yuchen habló:

—Continúa.

—Han dijo que yo había creado una resonancia involuntaria con alguien.

—Conmigo.

—Sí.

—¿Nos conocíamos entonces?

—No lo recordaba.

—¿Pero quizás sí?

—Probablemente.

Doble Umbral.

Recuerdos borrados.

La muchacha de la estación.

Han usándola como observadora.

Todo regresaba al mismo punto.

—¿Qué hizo Han?

—Un procedimiento.

—¿Dolió?

Meilin sonrió sin humor.

—No físicamente.

—¿Qué recuerdas?

—Entrar en una habitación. Han. Lin Yue.

Yuchen se tensó.

—¿Lin Yue estaba?

—Sí.

—¿Mi padre?

Meilin dudó.

—Creo que sí.

—¿Crees?

—Hay partes borradas.

Yuchen sintió rabia.

Otro niño manipulado.

Otra memoria cortada.

—Después desperté con esta cicatriz.

Mostró la muñeca.

—Han dijo que algún día tendría que proteger algo.

—¿Dijo qué?

—No.

—¿Aceptaste?

—Tenía trece años.

No necesitó decir más.

Yuchen respiró lentamente.

Los adultos de su pasado parecían haber construido un mundo de sacrificios utilizando niños incapaces de comprender.

Él.

Adrian.

Meilin.

Tal vez Zhaoling.

—No vamos a repetirlo —dijo.

Meilin entendió.

—Yuchen.

—No.

—Si mi vida está conectada...

—Precisamente.

—¿Y si es necesario?

—Buscaremos otra opción.

—¿Y si no existe?

Yuchen la miró directamente.

—Entonces la Puerta se queda cerrada.

Meilin parecía sorprendida.

—¿Renunciarías?

—A una Puerta.

—Puede ser parte de quién eres.

—Tú también eres parte de quién eres.

Silencio.

Jian Mo giró la cara, como si no quisiera intervenir.

Tang regresó a la pantalla.

—Tal vez sí hay otra opción.

Todos se acercaron.

—El procedimiento de muerte es una vía.

—¿Hay otra?

—El archivo tiene referencias a “transferencia voluntaria”.

Yuchen frunció el ceño.

—¿Qué requiere?

—Dos condiciones.

—Dime.

—Sincronización completa entre Portador y Guardián.

—¿Y segunda?

Tang desplazó.

Un archivo estaba corrupto.

Solo quedaban caracteres.

...testigo original...

...resonancia dividida...

...dos cuerpos...

Yuchen comprendió antes que los demás.

—Adrian.

Meilin asintió.

—Probablemente.

—Necesitamos a los dos.

Jian dijo:

—Eso será divertido.

Yuchen sacó teléfono.

Llamó a Adrian.

Sin respuesta.

Otra vez.

Nada.

Mensaje:

Necesito hablar. Meilin está conectada con el segundo sello.

Esperaron.

Dos minutos.

Cinco.

Finalmente llegó respuesta.

Ya lo sé.

Yuchen apretó el teléfono.

Escribió:

¿Cómo?

Respuesta:

Lin Yue.

—Está con ella —dijo.

Jian se tensó.

—Entonces Lin Yue sabe.

Otro mensaje.

No abras Vanguard Zero sin mí.

Yuchen miró la pantalla.

—¿Vanguard Zero?

Song De palideció.

Yuchen lo vio.

—Sabes qué es.

—No.

—Song.

El anciano cerró los ojos.

—Han me hizo prometer.

—Han está muerto.

—La promesa no.

Yuchen se acercó.

—¿Qué es Vanguard Zero?

Song respiró.

—El proyecto original.

—¿Dónde?

—No lo sé.

—Mientes.

—Sé que existió.

—¿Propósito?

—Nunca me permitieron entrar.

—¿Quién sí?

—Los cuatro fundadores.

—Han. Lin Yue. Jianhong.

—Y Marcus Valerius.

Yuchen quedó inmóvil.

El padre del verdadero Adrian.

Otro fundador.

—Los documentos solo muestran tres.

—Marcus pidió ser borrado.

—¿Por qué?

—Porque Vanguard Zero comenzó antes del incendio.

—¿Qué investigaban?

Song miró la pantalla.

—Cómo separar una Puerta de una persona sin matarla.

Todo quedó en silencio.

—Entonces esto —dijo Yuchen— no empezó para ocultarme.

—No.

—Doble Umbral utilizó investigación anterior.

—Sí.

—¿Para quién era originalmente?

Song respondió:

—Nunca lo supe.

Gu Meilin regresó a Casa Gu esa tarde.

No porque Yuchen quisiera.

Porque su plazo familiar terminaba.

Antes de marcharse, él le entregó un pequeño teléfono.

—Sin aplicaciones.

—¿Paranoia?

—Práctica.

—¿Qué pasa si me lo quitan?

—Entonces sabré que tu familia decidió convertirse en problema.

Meilin sonrió.

—¿Y qué harás?

—Todavía no tengo dinero suficiente para amenazar a una de las Nueve Casas.

—Qué tranquilizador.

—Dame tiempo.

Ella guardó el teléfono.

—Yuchen.

—¿Sí?

—No prometas cosas que quizá no puedas cumplir.

Él supo a qué se refería.

—¿Lo de no sacrificarte?

—Sí.

—No fue promesa.

—¿Entonces?

—Decisión.

Meilin lo miró unos segundos.

Después se marchó.

Yuchen pasó el resto del día con Vanguard.

Su parte del fondo seguía bloqueada.

Para activarla necesitaba biometría.

Tang Rui había conseguido la cita en el banco privado.

El problema era evidente.

Si la biometría pertenecía al Adrian original, Yuchen fallaría.

Fue solo.

El banco estaba en una torre discreta.

Sala privada.

Una mujer colocó un dispositivo sobre la mesa.

—Mano.

Yuchen apoyó la palma.

Escaneo.

COINCIDENCIA PARCIAL.

La mujer frunció el ceño.

—Eso no debería ser posible.

—¿Por qué?

—El sistema requiere coincidencia total.

Yuchen pensó en Doble Umbral.

Alteración física.

Quizá incluso biométrica.

—¿Hay otro método?

—Frase testamentaria.

—Pregunta.

La pantalla mostró:

¿QUÉ SE ENCUENTRA DELANTE DE LA PRIMERA PUERTA?

Yuchen no sabía.

Pensó.

Puerta del Hierro.

Cuerpo.

Entrenamiento.

Nada.

Después recordó una frase de su padre.

El cuerpo nunca debe seguir al miedo.

Pero no parecía.

Otra memoria.

Han.

Un niño.

Una sala.

“Antes de abrir una puerta, debes saber qué hay delante”.

El niño preguntaba:

“¿Qué?”

Han respondía:

“Una decisión”.

Yuchen escribió:

UNA DECISIÓN.

Acceso.

Saldo:

1,935,000 yuanes.

Su mitad.

No era mucho para una gran empresa.

Era suficiente para mantener respirando a Vanguard.

La mujer habló:

—¿Desea retirar?

—No.

—¿Transferir?

—Sí.

—Destino.

Yuchen escribió:

Vanguard Meridian Technologies.

Toda su parte.

La mujer lo miró.

—¿Todo?

—Todo.

—Es una empresa con riesgo de insolvencia.

—Lo sé.

—¿Está seguro?

Yuchen sonrió.

—No.

Confirmó.

Chen Bo casi gritó cuando vio la transferencia.

—¿Metiste todo?

—Sí.

—¿Dinero personal?

—Por ahora.

—¿Estás loco?

—Probablemente.

Su Yan revisó.

—Esto cubre aproximadamente seis semanas.

—Entonces tenemos seis semanas para vender.

—¿Qué?

—Meridian.

Tang Lian levantó la cabeza.

—No podemos mostrar resonancia.

—No lo haremos.

—¿Entonces?

—Usaremos la parte normal.

Logística médica.

Predicción hospitalaria.

Inventarios.

—Eso requiere clientes.

—Consigue uno.

Chen Bo rio.

—¿Así?

—Así.

—Las empresas grandes tardan meses.

—Entonces pequeñas.

—Pagan menos.

—Pero pagan.

Chen lo miró con algo parecido a respeto.

Yuchen continuó.

—No vamos a salvar Vanguard con una gran inversión milagrosa.

—¿Entonces?

—Trabajando.

Era una idea poco impresionante.

Precisamente por eso era sólida.

A las nueve de la noche recibió mensaje de Meilin.

Solo dos palabras:

NO VENGAS.

Yuchen llamó.

Apagado.

Otra vez.

Nada.

Jian Mo apareció casi al mismo tiempo.

—Casa Gu cerró su residencia.

Yuchen se puso de pie.

—¿Qué significa?

—Nadie entra.

—¿Nadie sale?

—Exacto.

—Meilin.

—Dentro.

Yuchen tomó chaqueta.

Jian bloqueó.

—Ella dijo no vayas.

—Lo vi.

—Entonces.

—Eso significa que hay un problema.

—O que no quiere que lo empeores.

Yuchen se detuvo.

Tenía razón.

Odiaba que la tuviera.

—Información.

—Ya estoy buscando.

El teléfono de Jian vibró.

Leyó.

Su expresión cambió.

—¿Qué?

—La Casa Gu convocó consejo interno.

—¿Por qué?

—Para decidir si Gu Meilin ha violado la Ley de Sangre.

Yuchen no sabía qué era.

—Explícame.

—Compartir secretos de Casa con un heredero externo.

—Castigo.

Jian tardó.

—Depende.

—Jian.

—Pueden quitarle apellido.

—¿Y peor?

—Romper su cultivo.

Yuchen sintió la Puerta del Hierro reaccionar.

—¿Matarla?

—En casos extremos.

Silencio.

Yuchen caminó hacia la ventana.

Su primera reacción era ir.

Forzar.

Pelear.

Pero todavía era débil.

Casa Gu no era un grupo de atacantes en un callejón.

Era una de las Nueve Casas.

Entrar sin plan sería exactamente lo que sus enemigos querían.

Recordó su nueva regla.

Dejar de correr hacia escenarios preparados por otros.

—¿Cuánto dura el consejo?

—Hasta mañana.

Yuchen respiró.

—Entonces tenemos una noche.

—¿Para qué?

—Averiguar qué quiere la Casa Gu.

—Probablemente que te alejes.

—No.

Yuchen negó.

—Si fuera eso, habrían ordenado a Meilin simplemente cortar contacto.

—Entonces.

—Quieren algo relacionado con el segundo sello.

Jian lo observó.

—¿Por qué?

—Porque su archivo tenía el medallón.

—Y.

—Porque Meilin reaccionó desde niña.

—Y.

—Porque Han utilizó a una hija Gu como ancla.

Yuchen tomó el dibujo de los Nueve Custodios.

—La Casa Gu sabe más sobre las Puertas de lo que ha dicho.

En ese momento, Meridian emitió una alerta desde el laboratorio.

Xu Ke gritó:

—¡Yuchen!

Entraron.

La pantalla mostraba una señal.

GUARDIÁN G.M.: MOVIMIENTO DE RESONANCIA.

Yuchen sintió la segunda Puerta.

No estaba abriéndose.

Estaban intentando manipular el sello de Meilin.

A distancia.

—¿Casa Gu? —preguntó Tang.

Meilin había sido llevada a alguna sala ritual.

Yuchen entendió.

—No la están juzgando.

Jian miró.

—¿Entonces?

—La están usando.

Otra alerta.

INTENTO DE EXTRACCIÓN DETECTADO.

Yuchen apretó los puños.

La pantalla mostró una advertencia:

SI LA EXTRACCIÓN SE COMPLETA SIN EL PORTADOR PRINCIPAL, EL ANCLA SUFRIRÁ COLAPSO.

Jian leyó.

—¿Cuánto tiempo?

Xu Ke buscó.

—No sé.

Otra línea apareció.

ESTIMADO: 06:00:00.

Seis horas.

Yuchen miró hacia la dirección de la Casa Gu.

Ahora sí tenía razón para ir.

Pero no como un hombre furioso.

No como un heredero perdido.

Como alguien que necesitaba negociar con una Casa que acababa de convertir a Meilin en una pieza.

—Llama a Wei Kuan.

Jian levantó una ceja.

—¿Para qué?

—Necesito un testigo de otra Casa.

—¿Vas a negociar?

—Primero.

—¿Y si dicen no?

Yuchen miró el contador.

05:59:32.

La Puerta del Hierro vibró.

—Entonces aprenderemos cuánto puede aguantar la entrada de la Casa Gu.

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