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La Segunda Oportunidad De La Hija Mayor

La Segunda Oportunidad De La Hija Mayor

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Romance / Época
Popularitas:48.7k
Nilai: 5
nombre de autor: LunaDeMandala

Ella es la mayor de seis hermanos y siempre ha tenido una vida difícil.. Pero tiene la posibilidad de volver a vivir en un nuevo mundo y poder ser feliz ayudando a otros.

*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
** Todas las novelas son independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cuentas 2

A la mañana siguiente, la mansión Harrington despertó con una tranquilidad engañosa.

En el comedor, los condes se encontraban sentados junto a Luke, quien había bajado temprano, quizá porque esperaba encontrarse con Rose antes de que ella se marchara a trabajar.

La noche anterior había dormido mal.

Cada vez que cerraba los ojos, recordaba la expresión de la joven al despedirse.

También recordaba la reprimenda de sus padres.

[Has conseguido que quiera marcharse de la mansión].

Aquella frase se había repetido en su cabeza tantas veces que había terminado convirtiéndose en una especie de castigo personal.

No sabía cómo arreglarlo.

Podía enfrentarse a un instructor furioso, dirigir a un grupo de cadetes en un ejercicio difícil y tomar decisiones bajo presión.

Pero ¿cómo se acercaba uno a una mujer a la que había incomodado sin empeorar todavía más las cosas?

Al parecer, no existía un manual militar para aquello.

Y si existía, Luke estaba seguro de que él había conseguido saltarse precisamente el capítulo más importante.

Entonces llegó una carta.

Uno de los sirvientes entró en el comedor con una bandeja y anunció que acababa de recibir correspondencia dirigida a los condes.

La condesa reconoció de inmediato la letra del sobre.

—¡Es de Lucille!

Su expresión se iluminó.

El conde extendió la mano para recibir la carta, pero su esposa se la quitó con una rapidez que habría sido digna de admiración en un campo de batalla.

—¡Yo la abriré!

—Querida, no voy a robarte una carta de nuestra hija.

—No he dicho que vayas a hacerlo. Solo he dicho que yo la abriré.

Luke sonrió al ver a su madre tan emocionada.

La condesa rompió el sello y comenzó a leer en voz alta.

La carta contenía noticias de Lucille y Jack, detalles de su vida lejos del territorio Harrington y algunas anécdotas sobre las dificultades que habían encontrado durante sus primeras semanas juntos.

La joven contaba que estaban adaptándose a su nuevo hogar, que Jack había comenzado a trabajar directamente para el rey y que ella todavía estaba aprendiendo a organizar su tiempo sin terminar trabajando hasta altas horas de la noche.

El conde soltó una carcajada al escuchar aquello.

—¡Eso último lo ha heredado de ti!

—¿De mí? ¡Si tú eres el que se queda despierto revisando documentos!

—Porque alguien tiene que hacerlo.

—¡Y ese alguien siempre eres tú, por supuesto!

Luke negó con la cabeza, divertido.

Sus padres podían discutir sobre cualquier cosa, pero era evidente que estaban felices.

La condesa continuó leyendo hasta llegar a un párrafo en el que Lucille preguntaba por la casa de ayuda y por Rose.

—Mira esto. Lucille quiere saber cómo están funcionando las remodelaciones y si Rose ha conseguido organizar todo como esperaba.

—Estoy seguro de que sí. Si alguien puede mantener ese lugar en orden, es ella.

Luke permaneció callado.

El nombre de Rose había provocado que su atención se agudizara de inmediato.

Quería preguntar por ella.

Quería saber si había dormido bien, si seguía molesta o si estaba pensando seriamente en abandonar la mansión.

Pero no encontró la forma de hacerlo sin que sus padres lo miraran como si acabara de anunciar que pretendía inspeccionar las habitaciones de toda la servidumbre.

Así que guardó silencio.

Mientras tanto, Rose apareció al final del pasillo con una carpeta de documentos entre los brazos.

Al ver a los tres reunidos, se detuvo.

Los condes estaban leyendo la carta de Lucille, sonriendo y comentando algunas de las noticias de su hija. Luke escuchaba a su madre con una expresión más relajada que la noche anterior.

La escena le recordó la cena.

Una familia reunida.

Una familia que se quería.

Rose no quiso interrumpirlos.

Dio un paso hacia atrás.

Su intención era regresar a su habitación y esperar hasta que terminaran.

Pero Luke la vio.

Había levantado la mirada justo cuando ella se disponía a retirarse.

Y sintió una molestia inmediata al pensar que, una vez más, Rose estaba intentando desaparecer sin acercarse a ellos.

No sabía si lo hacía por incomodidad, por resentimiento o porque simplemente no quería verlo.

Pero no quería que se marchara.

No después de lo ocurrido la noche anterior.

—Buenos días, Lady Rose.

La joven se detuvo.

Durante un instante, pareció sorprendida de que él la hubiera saludado.

Después inclinó la cabeza.

—Buenos días, lord Luke.

El tratamiento formal volvió a golpearlo.

Luke habría preferido que lo llamara por su nombre. Habría preferido escucharla bromear con él como había hecho bajo el árbol, cuando todavía no había arruinado su primera impresión.

Pero no podía exigirle nada.

—¡Rose, querida! Ven, estamos leyendo una carta de Lucille.

Rose sonrió con amabilidad.

—Me alegra que hayan recibido noticias suyas.

—¡Ha escrito cosas maravillosas! Siéntate con nosotros y te contaré.

La joven miró la carpeta que llevaba entre las manos.

—Se lo agradezco mucho, condesa, pero iba a dirigirme a la casa de ayuda para revisar el avance de las remodelaciones. Antes de salir, sin embargo, necesito conversar algo con ustedes.

La condesa dejó la carta sobre la mesa.

—¿Ha ocurrido algo?

—No, nada grave.

—Entonces desayunemos primero. Puedes contárnoslo mientras comemos.

Rose negó suavemente con la cabeza.

—Le prometo que no les quitaré mucho tiempo. Solo necesito mostrarles unos documentos.

Luke bajó la mirada hacia la carpeta.

Documentos.

Una carpeta.

La expresión serena de Rose.

Algo en su interior comenzó a inquietarse.

—Está bien, Vamos al salón. Allí estaremos más tranquilos.

Los cuatro se trasladaron al pequeño salón contiguo al comedor.

La condesa se sentó junto al conde. Luke ocupó un sillón cercano, mientras Rose permaneció de pie unos segundos antes de acercarse a la mesa baja.

Abrió la carpeta.

Sacó una hoja cuidadosamente organizada y la colocó frente a los condes.

El conde la observó con curiosidad.

—¿Qué es esto?

Rose respiró hondo.

Había ensayado lo que quería decir durante buena parte de la noche, pero ahora que estaba frente a ellos, le costaba encontrar las palabras adecuadas.

Aun así, sonrió.

—Excelencias, este es el detalle de mis ahorros. Aquí he registrado el origen del dinero que he reunido, mis ingresos y mis gastos. También he incluido los registros que permiten comprobar las cantidades.

Los condes se miraron.

Después volvieron la vista hacia Rose.

—¿Tus ahorros?

—Sí.

Rose juntó las manos frente a ella.

—Por favor, revísenlo. Quiero que sepan que jamás me he quedado con nada que no me pertenezca. Ni de la casa de ayuda ni de la mansión. Nunca he tomado una moneda que no fuera mía.

El silencio que siguió fue absoluto.

La condesa miró los documentos.

Después miró a Rose.

Finalmente, volvió la cabeza hacia su esposo.

El conde tenía el ceño ligeramente fruncido, pero no porque dudara de la joven. Estaba intentando comprender qué había ocurrido para que Rose considerara necesario preparar semejante informe.

—Rose, querida…

—Tengo dinero suficiente para comprar una casa pequeña O para alquilar una vivienda mientras sigo ahorrando. Todo está aquí. Pueden comprobarlo.

Sus dedos se apretaron unos contra otros.

—Sé que quizá no me conocen lo suficiente. Y entiendo que lord Luke tenga preguntas sobre mí. Soy joven, no tengo una familia que pueda respaldarme y he estado viviendo en su casa mientras administro parte de sus recursos. Comprendo que eso pueda generar dudas.

Luke sintió que algo se le cerraba en la garganta.

Rose no lo estaba mirando.

Tenía los ojos puestos en los condes.

—Pero quiero que sepan que soy una persona honrada. He trabajado mucho para conseguir lo que tengo. Nunca he utilizado mi posición para beneficiarme de ustedes. Nunca he tomado nada que no me corresponda.

La última frase salió más baja.

Y fue precisamente eso lo que más dolió escuchar.

La condesa se levantó inmediatamente.

—Rose, mírame, por favor.

La joven alzó los ojos.

—No tienes que hacer esto.

—Sí, condesa. Por favor, revise los documentos.

—No necesito revisar tus ahorros para saber qué clase de persona eres.

Rose tragó saliva.

—Para mí es importante.

La condesa se quedó callada.

Rose respiró hondo y, por primera vez, permitió que se notara un poco de la tristeza que llevaba escondiendo desde la noche anterior.

—Cuando lord Luke me preguntó por mis ingresos, por mis ahorros y por mis planes de vivienda, comprendí que quizá necesitaba saber más sobre mí. No me parece mal que quiera proteger a su familia. Es su derecho. Pero no quiero que ustedes lleguen a pensar que he aprovechado su confianza.

El conde bajó la mirada hacia los documentos.

Ahora lo comprendía.

Rose no estaba intentando presumir de sus ahorros.

Tampoco estaba exigiendo que aceptaran su decisión de marcharse.

Estaba tratando de defender su honradez.

Y lo hacía porque las preguntas de su hijo la habían hecho sentir que debía demostrarla.

—Rose, nosotros confiamos en ti.

Ella asintió, aunque no pareció completamente convencida.

—Lo sé, excelencia. Y les estoy muy agradecida. Pero quería dejar esto claro. Como escucharon anoche, no tengo una casa que me respalde, ni una herencia importante, ni una familia que pueda responder por mí. Todo lo que tengo lo he conseguido trabajando. Quiero que sepan que pueden confiar en mi trabajo y en mi palabra.

La condesa se acercó y le tomó las manos.

—Querida, escúchame bien. No tienes que ganarte nuestra confianza una y otra vez. Nos la has ganado con tus acciones desde el primer día.

Rose sintió que los ojos comenzaban a arderle.

No quería llorar.

Había preparado los documentos precisamente para evitar que sus emociones interfirieran en la conversación.

Pero la bondad de la condesa estaba haciendo mucho más difícil mantener la compostura.

—No quería que hubiera ningún malentendido

—No lo hay. Y no vamos a permitir que creas lo contrario.

El conde asintió.

—No necesitamos comprobar tus ahorros, Rose. Confiamos en ti y estamos satisfechos con tu trabajo. Si has conseguido ahorrar lo suficiente para comprar una casa, me alegro por ti. Es exactamente lo que queríamos que lograras.

Rose bajó la cabeza.

—Muchas gracias.

La condesa le acarició las manos.

—Y no tienes que marcharte de la mansión por lo que ocurrió anoche.

Rose guardó silencio unos segundos.

—No he tomado esa decisión por enfado, condesa. Simplemente creo que quizá sea mejor tener mi propio espacio.

La mujer no intentó discutir.

Había comprendido que Rose necesitaba recuperar su tranquilidad y que insistir demasiado solo podía hacerla sentir atrapada.

—Lo hablaremos con calma. Pero quiero que sepas que siempre serás bienvenida aquí.

Rose sonrió.

Esta vez, la sonrisa fue un poco más sincera.

—Lo agradezco mucho.

Entonces tomó los documentos y comenzó a ordenarlos.

—Dejaré una copia del balance, por si desean revisarlo más tarde.

—Rose, no es necesario

insistió el conde.

—Lo sé. Pero para mí sí lo es.

Y dejó la carpeta sobre la mesa.

Era una forma de cerrar aquella herida, al menos en lo que dependía de ella.

Después guardó el resto de los papeles en su bolso y se puso de pie.

—Ahora sí, debo ir a la casa de ayuda. Quiero revisar cómo avanzan las remodelaciones antes de que lleguen los trabajadores.

—¿No vas a desayunar?

—Comeré algo allí, no se preocupe.

La mujer pareció querer insistir, pero finalmente asintió.

Rose se volvió hacia el conde.

—Muchas gracias por su generosidad. De verdad. Y, si todo marcha bien, después del trabajo pasaré por el pueblo para consultar algunas viviendas.

1
Stefania Baez
Necesito el beso YA 🤭
Angie Cardozo
No no y no, Rose eres inteligente,. Por favor no me desespere 😭
Nana89
😱Le dijo,pero ella mucho no le cree,espero que puedan hablar bien y aclarar todo 😍
Mitsuki G
Me alegra mucho ver qué su relación avanzo son amigos y esta Rose ya no anda buscando casa si no empezó a ver una union lenta pero ahí va y a ver si Lucille ayuda a esos dos avanzar y que Rose vea que si es sincero con ella
Rusi Jmz
Que lindo Luke, va aprendiendo a cuidarla 🤩
Isabel Peña
Bien Rose vas confiando en Luke!!
Isabel Peña
Luke con su torpeza de diálogo esta encontrando el camino hacia el corazón de Rose!!!!🤔
Yobelyberny
Q lindos, un poco lentos, pero lindos 🥰
Angelica Arroyave
son como dos bloques de hielo aprendiendo a quererse 🥰🥰🥰🥰 que lindoooss
Olga L. Rozo
estas pillado Luke
Limaesfra🍾🥂🌟
las legumbres son importantes😋😋😋
Limaesfra🍾🥂🌟
🤣🤣🤣🤣🤣
Mitsuki G
En verdad los niños son listos se dan cuenta de las cosas pero con eso se vuelven mas unidos lentamente pero es algo con lo torpe que es logro mucho
Blanca Pirela
Dos bastan y sobran para poner el mundo patas arriba 12 son una auténtica prueba a la paciencia y al temple 🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Isabel Peña
Los niños son más obsevadores y simples que ven aquello que otros ignoran!!!!🤭Rose la niña te dejó sin palabras, y aún te niegas a ver a Luke con un poco de amor!!!🤭🤭
Isabel Peña
Me encanta el esfuerzo de Luke!!!Está aprendiendo cosas nuevas y muy importantes sólo por estar cerca de Rose!!!!Y Rose por favor míralo con un poco de cariño acaso no se lo merece???Creo que es hora de que reconozcas qué es un joven agradable y trabajador!!!!🤭Así sea para estar cerca de ti!!!!
patry 🌹
Te superar en cada historia me tiene encantada mil gracias autora
Paola Coria
Excelente novela
me encanta muy divertida
Isabel Peña
Esos padres son maravillosos!!!🤭🤭🤭Tienen miedo que su hijo meta la pata!!!Espero que no!!!!!Y ya conquiste a Rose!!!!🥰
Carola 🦋
😂🤣😂😂🤣😂🤣
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