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Un Amor En Medio Del Caos

Un Amor En Medio Del Caos

Status: Terminada
Genre:Romance de oficina / Reencuentro / Romance / Completas
Popularitas:30.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Yingiola Macosay

Amanda Quiroz una mujer de belleza no evidente, su cabello de rizos rubios, y su sonrisa cautivadora es capaz de suavizar el día de cualquiera. Su vida se verá envuelta en un caos con la traición de su novio, y una noche pasión con un desconocido. Y con la llegada de Sebastián a la empresa, su vida se convertirá en un verdadero caos, de la noche a la mañana.

NovelToon tiene autorización de Yingiola Macosay para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

sin promesas

La noche había avanzado sin que ninguno de los dos se diera cuenta. Afuera, la ciudad seguía viva, iluminada por faroles y vitrinas, ajena a la tormenta silenciosa que se gestaba en el interior del restaurante. Amanda y Sebastián permanecían sentados uno frente al otro, con las copas casi intactas y los platos ya olvidados, como si el tiempo hubiera decidido concederles una tregua, para decir lo que durante años se habían negado.

El silencio entre ellos ya no era incómodo, pero tampoco era ligero. Estaba lleno de significados, de miradas que se sostenían más de lo debido, de gestos mínimos que delataban que, pese a todo, algo seguía latiendo.

Amanda fue la primera en mirar el reloj.

—Se hizo tarde. — dijo en voz baja, como si temiera romper algo frágil.

Sebastián asintió lentamente. Había pasado tanto tiempo esperando ese reencuentro, incluso sin saberlo, que ahora le resultaba imposible aceptar que estaba llegando a su fin.

—Sí… — Respondió.— No me di cuenta de la hora.

Amanda tomó su bolso y se levantó con calma. Sebastián hizo lo mismo casi al mismo tiempo, movido por un impulso que no quiso cuestionar. Caminaron juntos hacia la salida del restaurante, manteniendo una distancia prudente, pero consciente, como si ambos temieran que un roce accidental pudiera desatar lo que llevaban conteniendo desde hacía años.

Al cruzar la puerta, el aire nocturno los envolvió de inmediato. Era fresco, con ese olor particular de la ciudad después del anochecer: asfalto, flores lejanas y promesas incumplidas. Amanda se ajustó el abrigo y miró a su alrededor, buscando un taxi con la mirada.

Sebastián la observó durante unos segundos, debatiéndose internamente.

Sabía que podía despedirse ahí, con educación, con la falsa serenidad de dos personas que aparentan haber superado el pasado. Pero también sabía que, si la dejaba ir así, se arrepentiría.

—Amanda… — La llamó.

Ella se volvió hacia él.

—¿Sí?

Sebastián respiró hondo.

—Puedo llevarte a casa, si quieres. — Dijo. — Mi auto está aquí cerca. --

Amanda dudó.

La propuesta era simple, casi inocente, pero ambos sabían que no lo era. Aceptar significaba prolongar ese espacio íntimo que se había creado entre ellos, encerrarse juntos en un trayecto donde los recuerdos podrían volverse demasiado reales.

—No quiero molestarte —respondió Amanda con suavidad.

—No es ninguna molestia —replicó Sebastián de inmediato— De verdad. Además… es tarde.

Amanda lo miró a los ojos. Vio en ellos algo que no había cambiado: esa necesidad de cuidar, de proteger, que siempre había sido su lenguaje silencioso del amor.

—Está bien —dijo finalmente—. Gracias.

Caminaron hasta el auto sin hablar. Sebastián abrió la puerta para ella, como solía hacerlo antes, y Amanda se detuvo un segundo, sorprendida por el gesto. Una sonrisa leve, casi imperceptible, cruzó su rostro antes de subir.

El interior del vehículo estaba limpio, ordenado, con ese aroma familiar que mezclaba cuero y colonia discreta. Amanda se acomodó en el asiento del copiloto, mientras Sebastián rodeaba el auto y se sentaba al volante.

Cuando encendió el motor, el silencio volvió a instalarse, pero esta vez era distinto. Era un silencio íntimo, compartido, como el de las noches que alguna vez pasaron juntos, hablando de todo y de nada.

—¿Sigues viviendo en el mismo lugar? —preguntó Sebastián mientras avanzaban por la avenida.

Amanda negó con la cabeza.

—No. Me mudé hace tiempo —respondió—. Ahora vivo al otro lado de la ciudad. --

Sebastián asintió, memorizando mentalmente la dirección que ella le dio. Mientras conducía, no pudo evitar recordar cuántas veces había recorrido esas calles con ella a su lado, riendo, discutiendo, soñando, y hasta a veces soñando con un futuro incierto.

—Nunca pensé que volverías —confesó de pronto Sebastián.

Amanda apoyó la cabeza contra el respaldo y miró por la ventana.

—Yo tampoco pensé que volvería a verte Amanda. — Admitió—. Pero a veces… uno regresa al lugar donde se rompió para entender qué pasó.

Sebastián apretó ligeramente el volante.

—Yo me quedé —dijo—. Creí que quedarme era lo correcto. Pero ahora no estoy seguro de nada. --

Amanda lo miró entonces, con una mezcla de compasión y melancolía.

—Quedarse también puede ser una forma de huir —susurró.

Las palabras quedaron suspendidas entre ellos, cargadas de verdad.

El trayecto continuó entre conversaciones suaves, recuerdos que surgían sin esfuerzo y otros que se evitaban cuidadosamente. Hablaron del trabajo, de los años transcurridos, de las personas que habían conocido.

Pero lo que no decían pesaba más que cualquier confesión.

Finalmente, el auto se detuvo frente a un edificio discreto, iluminado por una luz amarillenta que proyectaba sombras largas sobre la acera.

—Es aquí —dijo Amanda, señalando la entrada.

Sebastián apagó el motor, pero no hizo ademán de bajar.

—Me alegra haberte visto —dijo, girándose hacia ella—. No sabía cuánto necesitaba esto. --

Amanda sostuvo su mirada.

—Yo también. — Respondió— Aunque duele un poco. --

—Las cosas importantes suelen doler —murmuró Sebastián.

Amanda sonrió con tristeza. Tomó su bolso y abrió la puerta, pero antes de bajar se detuvo.

—Sebastián… --

—¿Sí?

—Gracias por traerme. — dijo—. Y por… no fingir que no importó. --

Sebastián negó con la cabeza.

—Nunca dejó de importar. --

Amanda bajó del auto y cerró la puerta con cuidado. Dio unos pasos hacia la entrada del edificio, pero algo la hizo detenerse. Se volvió una última vez.

Sebastián seguía ahí, observándola desde el asiento, con una expresión de mezclaba, y nostalgia y esperanza contenida.

Se miraron en silencio durante unos segundos eternos.

—Buenas noches —dijo ella finalmente.

—Buenas noches, Amanda. --

Ella entró al edificio sin mirar atrás, aunque cada paso le pesaba como si se estuviera alejando de una parte de sí misma. Sebastián esperó hasta verla desaparecer antes de arrancar.

Mientras se alejaba, comprendió que ofrecerle llevarla a casa no había sido un simple gesto de cortesía. Había sido un intento silencioso de acortar la distancia que el tiempo había construido entre ellos.

No sabía si volverían a verse. No sabía si ese trayecto había sido un cierre o el comienzo de algo distinto. Pero por primera vez en muchos años, Sebastián sintió que el pasado ya no lo perseguía con la misma fuerza.

En algún lugar de la ciudad.

Amanda, apoyada contra la puerta de su departamento, entendía lo mismo.

A veces, el amor no regresa de golpe. A veces, solo se manifiesta en un auto detenido bajo la luz de un farol, en un ofrecimiento sencillo, en el silencio compartido de un camino nocturno.

Y eso, aunque no lo solucionara todo, era suficiente para volver a respirar.

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Mirta Ramirez
muy linda ...gano el amor
y muestra lo q wl.orgullo y la doberbia trae vlmo resultado... solo.sin su hijo...son disfrutar el.nieto!!! q triste
te faltaton los capitulos hot...+18.
Mirta Ramirez
que bueno q se abrio su cabeza y entendio q su padte es una basura
Mirta Ramirez
viejo maldito!!! es su nieto!!! v8ejo corrupto..lo.odio!!! 🤭😂
Mirta Ramirez
a mi me da bronca,q sie do un adumto se deje dominar x ese viejo atorrante!!! q le deje ls empresa y se arregle el viejo solo
Mirta Ramirez
demasiado grande para dejarse dominar!!! q abandone la,empresa y comience algo propio con Amanda!!!
Mirta Ramirez
ah... no sabia,q tenian intimidad!!!! a la autora los,ratones le comieron la lengua y esa parte no la conto!!!🤭😂
Mirta Ramirez
este viejo fue wjien le pidio a Amsnda trabajsr a la par del hijo...y ajora??? la,saca...loco!!! re loco!!!! no rstara,ensmorado el decella??? 🤭😂
Mirta Ramirez
que viejo...padre??? maldito!!!
Ana Elena Jiménez
muy conmovedor este reencuentro 🥺🥺
Laura Escudero
hermosa historia 🥰 gracias
Josefina Giovanna Distefano
EL MUNDO, DESGRACIADAMENTE ESTÁ LLENO COMO EL PADRE DE SEBASTIÁN Y CUAN EQUIVOCADOS ESTÁN
Jacqueline Rivero
hermosa historia
carolina morales
excelente historia siempre el amor triunfa
mariela
Que cambio tan drástico y necesario para Sebastian empezar desde abajo con honestidad, con mejor enfoque, buenos planes y un futuro prometedor.
mariela
Sebastian le puso las cartas sobre la mesa a su padre porque ya el no es el mismo y cerro ese capitulo con su padre de una vez fue liberador lo que hizo.
mariela
Sofia para mi no eres amiga de Amanda porque cuando mas te necesito le diste la espalda eso no es ser amiga en las buenas y en las malas que Amanda te entienda es otra cosa.
mariela
El cambio para los dos fue brutal Sebastian dejo el lujo el egocentrismo y aprendió a vivir humildemente con lo necesario y levantar la empresa paso a paso y Amanda se fue a un pueblo y monto su cafetería y aprendió que no todo era su carrera profesional si no su paz y tranquilidad ser su propia jefa.
mariela
Sebastian esta haciendo limpieza profunda antes de sacar adelante el dinosaurio que dejo su padre y todos sus secuaces cómplices de toda la corrupción.
Y el viejo desgraciado disfrutando fuera del país peto pendiente de todo reprochando que su hijo insiste con la empresa.
mariela
Sebastian si no te dejan entrar por la puerta principal entra por la de atrás allí encontraras la olla podrida que dejo tu padre el traidor.
Y todavía piensas en Amanda están enamorados aunque se niegue.
mariela
Que padre desnaturalizado prefirió sacrificar a su hijo lo desmoralizó y lo difamo con su corrupción y fraude financiero arrastrando a Amanda junto con su hijo.
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