trata de Lukas un líder de una pandilla el cuál es hermano mayor de takimechi claro los dos tenían sus diferencias y Lukas tiempo Después conoció a Leonardo que con el pasar de los día se empezó a enamorar de el hasta que ahora estaban a nada de casarse pero acurrucó algo inesperado Lukas fue plantado en el altar
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por fin nosotros
La ciudad seguía igual.
Ruidosa.
Caótica.
Peligrosa.
Pero por primera vez…
ellos no lo estaban.
El refugio ahora era distinto.
No por el lugar.
Por ellos.
Lukas estaba sentado en el sofá.
Vendaje aún en su costado… pero ya no tan grave.
Más relajado.
Más… humano.
—Sigues sin descansar bien —murmuró Leonardo, acercándose.
—Estoy mejor —respondió Lukas.
—Eso no responde mi pregunta.
Silencio.
Pero esta vez…
Lukas no esquivó.
—Me quedé pensando.
Kai, desde la ventana, soltó una pequeña risa.
—Qué raro.
Lukas lo miró de reojo.
—Cállate.
Pero no sonaba molesto.
Sonaba… ligero.
Kai se acercó también.
Sin prisa.
—¿Pensando en qué?
Pausa.
Lukas los miró a ambos.
—En que… esto ya no se siente como antes.
Silencio.
Leonardo se tensó un poco.
—¿Eso es bueno o malo?
Lukas negó suavemente.
—Es mejor.
Eso…
cambió todo.
Kai levantó una ceja.
—Explícate.
Lukas suspiró.
Pero no evitó la respuesta.
—Antes todo era duda.
Pausa.
—Ahora… sé que se quedan.
Silencio.
Leonardo bajó la mirada un segundo.
Sonriendo apenas.
—Te lo dije.
Kai cruzó los brazos.
Pero su expresión se suavizó.
—Y yo nunca me fui.
Pausa.
—Lo sé.
Silencio.
Pero no incómodo.
Cómodo.
Seguro.
🔻 Más cerca
Leonardo se sentó al lado de Lukas.
Natural.
Apoyó la cabeza en su hombro.
—Entonces deja de pensar tanto —murmuró.
Kai rodó los ojos… pero se acercó también.
Se sentó del otro lado.
—Sí… por una vez.
Lukas los miró a ambos.
Y esta vez…
no dudó.
Pasó un brazo por los hombros de Leonardo.
Y con la otra mano…
tomó la de Kai.
Sin tensión.
Sin miedo.
Solo… natural.
Silencio.
Pero uno bueno.
—Esto sigue siendo raro —dijo Kai.
—Sí —respondió Leonardo.
—Pero ya no duele —añadió Lukas.
Silencio.
Y ninguno lo negó.
🔻 Promesa silenciosa
El mundo afuera seguía siendo peligroso.
La organización seguía ahí.
Todo seguía siendo complicado.
Pero ahora…
tenían algo que antes no.
Confianza.
Y algo más.
Algo que no necesitaban explicar.
Porque ya lo sabían.
Se eligieron.
Los tres.
Y esta vez…
no se iban a soltar.
🖤✨ “Cita inesperada”
—Esto es una mala idea.
—Totalmente —respondió Kai.
—Entonces ¿por qué vinimos? —añadió Leonardo.
Silencio.
Los tres estaban frente a un pequeño puesto nocturno.
Luces cálidas.
Gente riendo.
Música baja.
Normal.
Demasiado normal para ellos.
Lukas miró alrededor.
—Porque dijeron que querían intentar algo diferente.
Kai cruzó los brazos.
—No pensé que te referías a… esto.
Leonardo soltó una risa suave.
—¿Te da miedo una cita?
Kai lo miró.
—No.
Pausa.
—Me da desconfianza que esto esté tranquilo.
Silencio.
Lukas negó levemente.
—Por una noche… no pasa nada.
Ambos lo miraron.
Porque Lukas…
no decía cosas así.
—Está bien —murmuró Leonardo—. Solo por hoy.
Kai suspiró.
—Si algo explota, me voy.
—No va a explotar nada.
Un segundo después, alguien gritó de fondo.
Los tres se giraron al mismo tiempo.
Silencio.
Era solo alguien riéndose.
Kai entrecerró los ojos.
—No confío.
Leonardo se rió.
—Relájate.
Y sin avisar—
lo tomó del brazo.
Kai se quedó quieto un segundo.
—…¿Qué haces?
—Esto —respondió Leonardo—. Es una cita, ¿no?
Silencio.
Kai no se soltó.
Solo murmuró:
—Eres raro.
—Y tú no estás huyendo.
Pausa.
—Así que vamos bien.
Lukas los observaba.
Y por primera vez…
no estaba analizando.
Solo… disfrutando.
🔻 El momento
Se sentaron en una mesa pequeña.
Comida simple.
Bebidas.
Nada especial.
Pero suficiente.
—Esto es extraño —dijo Kai, mirando el lugar.
—Lo repites mucho —respondió Lukas.
—Porque lo es.
Leonardo sonrió.
—A mí me gusta.
Silencio.
—A mí también —admitió Lukas.
Ambos lo miraron.
—¿En serio?
—Sí.
Pausa.
—Es tranquilo.
Silencio.
Y eso…
valía mucho.
🔻 Pequeños gestos
Leonardo empujó un vaso hacia Lukas.
—Bebe.
—Estoy bien.
—Hazlo.
Lukas obedeció.
Sin discutir.
Kai lo notó.
—Vaya… ahora sí le haces caso.
Leonardo sonrió.
—Siempre me hace caso.
—Mentira.
—A veces.
Silencio.
Pequeñas cosas.
Pero reales.
Kai apoyó el codo en la mesa.
Mirándolos.
—Esto no va a durar —murmuró.
Silencio.
Leonardo lo miró.
—¿Por qué arruinas el momento?
Kai suspiró.
—No lo arruino… solo digo la verdad.
Pausa.
—Nuestro mundo no es esto.
Silencio.
Lukas lo miró.
—Pero podemos tenerlo.
Kai sostuvo su mirada.
—A ratos.
—Eso es suficiente.
Silencio.
Y esta vez…
Kai no discutió.
🔻 Cierre
La noche avanzó.
Nada explotó.
Nadie los atacó.
Solo rieron.
Hablaron.
Y por un rato…
fueron normales.
Cuando se levantaron para irse…
Leonardo tomó la mano de Lukas.
Kai, después de un segundo…
tomó la otra.
Y caminaron así.
Sin esconderse.
Sin soltar.
Porque aunque el mundo fuera un caos…
eso…
era suyo.