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Una Noche De Pasión Con El CEO

Una Noche De Pasión Con El CEO

Status: En proceso
Genre:Venderse para pagar una deuda / Romance de oficina / Aventura de una noche / CEO
Popularitas:17.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Luna Ro

Florencia tuvo que sacrificarse por salvar a su hermano menor, vender su cuerpo por dinero, pero su sacrificio fue en vano.
Pero, esa noche tuvo consecuencias, y termina embarazada.
Ella lucha por salir adelante con sus hijos y su madre, sin saber que el hombre de aquella noche no puede olvidarla.

Shane Hillings estaba deprimido por su exnovia, quien le engañò de una forma cruel, estbaa tan mal que se sentía impotente como hombre, sin embargo, una noche con una mujer lo cambia todo, ahora obsesionado, solo quiere encontrarla, pero cuando piensa que ella no existe, decide olvidarla, hasta que un día la encuentra de nuevo ante él, como su empleada y con dos secretos de sangre que no puede ocultar, ¿puede el amor nacer de una noche de pasión?

NovelToon tiene autorización de Luna Ro para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo: Hombría

Él abrió los ojos lentamente. La luz que se filtraba por las cortinas del hotel era tenue, elegante, silenciosa.

Su cuerpo se sentía pesado, exhausto, como si hubiera corrido una maratón emocional.

Al mismo tiempo, tenía la extraña sensación de haber dormido durante horas, quizá más de lo que había logrado en meses.

Se movió entre las sábanas de algodón fino, todavía aturdido. Extendió la mano hacia el otro lado de la cama.

Vacío.

Sus dedos solo encontraron frío.

Se incorporó de inmediato. Parpadeó varias veces, intentando enfocar la vista.

El recuerdo de la noche anterior apareció en fragmentos: piel tibia, respiración agitada, manos que lo aferraban con urgencia. Cerró los ojos un segundo, intentando reconstruirlo todo.

Miró alrededor.

La suite era amplia, lujosa, perfectamente ordenada… excepto por la cama deshecha. No escuchaba el sonido del agua en el baño, ni el murmullo de una ducha abierta. Se puso de pie, completamente desnudo, dejando al descubierto su figura firme, trabajada, aún marcada por la vitalidad que la noche anterior había despertado en él.

Se observó de reojo. Su cuerpo reaccionaba con una energía que le resultaba casi increíble. Había deseo. Había respuesta.

Había potencia.

Una sonrisa leve, incrédula, se dibujó en sus labios.

Caminó hacia el baño y abrió la puerta de golpe.

Vacío.

Ni rastro de ella.

Regresó al dormitorio, revisó el balcón.

La puerta estaba cerrada por dentro. No había señales de que hubiera salido por ahí.

—¿Se fue? —murmuró, confundido.

Jamás en su vida había recurrido a ese tipo de servicios. No era un hombre que necesitara pagar por compañía. O al menos, no lo había sido antes.

Pero todo cambió el día que encontró a Amelia.

El recuerdo lo golpeó con violencia.

Amelia, su prometida. La mujer con la que iba a casarse. La mujer por la que había apostado todo. Aquel pent-house  decorado con anticipación. Las invitaciones ya enviadas. La luna de miel pagada.

Y esa tarde.

Había regresado antes de un viaje de negocios para sorprenderla.

La puerta estaba sin seguro. Las risas se escuchaban desde el dormitorio.

Cuando abrió, el mundo se detuvo.

Amelia estaba en la cama.

No con uno.

Con dos hombres.

Desnuda. Sin culpa. Sin vergüenza.

Lo miró y no gritó. No intentó cubrirse. Solo lo miró como si él fuera el intruso.

Esa imagen quedó grabada en su mente como una herida abierta.

La traición no solo rompió su corazón. Rompió su orgullo. Rompió su seguridad. Rompió algo más profundo.

Después de eso vinieron las dudas.

¿No era suficiente?

¿No la satisfacía? ¿Había algo defectuoso en él?

Intentó salir con otras mujeres después.

Lo intentó de verdad. Pero cada vez que estaba frente a una cama, su cuerpo no respondía.

La mente se llenaba de aquella escena. La risa. Las miradas. La humillación.

La impotencia llegó como una sentencia.

Los médicos hablaron de estrés. De trauma. De presión emocional.

Él sabía que era más que eso. Era su orgullo destruido. Era su hombría cuestionada. Era el miedo a volver a no ser suficiente.

El alcohol apareció después. No para divertirse, sino para olvidar.

Hilda, su mejor amiga, fue quien lo sacudió semanas atrás.

—Necesitas dejar de castigarte —le dijo—. No eres menos hombre por lo que hizo esa mujer.

Fue Hilda quien organizó aquella noche. Quien insistió en que necesitaba enfrentarse a sus demonios. Quien habló con alguien “discreto”.

Él aceptó casi por desesperación.

Y entonces ocurrió.

Esa mujer.

Esa joven de mirada limpia y cuerpo tentador. No parecía una profesional experimentada. Había algo en ella distinto. Inseguro. Auténtico.

No hubo risas burlonas. No hubo comparación. No hubo juicio.

Solo entrega. Y su cuerpo respondió.

Sin forzarlo. Sin miedo, sin fantasmas de su cruel pasado.

Volvió al presente y miró la habitación otra vez.

Caminó hacia la silla donde había dejado su pantalón.

Se agachó para recoger la cartera que estaba en el suelo. La abrió.

Vacía. Solo diez dólares.

Sus tarjetas seguían ahí. Su identificación también.

Soltó una risa incrédula.

—Así que también eres una ladrona… —murmuró.

Intentó convencerse de que no significaba nada.

Era solo una prostituta. Solo una mujer contratada.

Nada más.

Se metió al baño y se duchó rápido. El agua caliente no logró borrar del todo la sensación de sus manos sobre su piel.

Cerró los ojos y recordó cómo lo había mirado. No con ambición. No con cálculo. Había algo casi vulnerable en su expresión.

Se vistió con rapidez. Frente al espejo, se detuvo.

Había vida en su mirada otra vez.

Se ajustó el reloj de oro en la muñeca. Se sorprendió de que no lo hubiera tomado. Si realmente quería robarlo, ese reloj valía más que el efectivo.

—Quizá no lo vio —murmuró.

Antes de salir, algo lo hizo voltear hacia la cama.

Las sábanas blancas estaban revueltas. Se acercó y las movió con cuidado.

Se quedó inmóvil.

Había manchas pequeñas, tenues. Sangre.

Su respiración se volvió más lenta.

—No puede ser…

La imagen de su rostro tímido regresó con claridad. Sus manos nerviosas. Su silencio.

¿Era posible?

Sintió una mezcla de sorpresa y algo más difícil de definir. No era simple deseo. Era inquietud. Era impacto.

Si había sido virgen… entonces no era una mujer cualquiera. No era simplemente una trabajadora acostumbrada a aquello.

Se sentó al borde de la cama.

Todo lo que creía entender se desordenó.

Si solo buscaba dinero, ¿por qué no tomó el reloj?

Si era experimentada, ¿por qué esa sangre?

Si era fría, ¿por qué esa mirada?

Se puso de pie con determinación.

Ya no estaba enojado por el dinero.

Estaba intrigado.

—¿Quién eres, mujer? —dijo en voz baja, pero firme.

No sabía su nombre. No tenía un número. No tenía más que recuerdos fragmentados y el perfume que aún parecía flotar en el aire.

Pero sabía algo con absoluta certeza.

Con ella, volvió a sentirse hombre.

Y eso necesitaba sentirlo otra vez.

—Te voy a encontrar —sentenció, con los ojos brillando de decisión.

1
Soraya Castillo
por favor amiga baje más capítulos está muy interesante está novela.saludos desde Venezuela
Claudia Caro
supongo que va a seguir escribiendo la
Maria Mongelos
En el evento seguro se va a encontrar con Hilda
Maria Mongelos
Se atraen, se gustan pero para Florencia va a ser difícil aceptarlo
Claudia Caro
se ve buena pero le faltó más emoción y la historia del ceo en la cama
Rosa Pandui
Excelente
Rosa Pandui
Esa Hilda es el diablo en persona,, Florencia deberías de contarle a Shane lo que te paso
Lili Hebe Villarruel
💟
Melisuga
Esa Hilda es peor de lo que pensaba. Hay que ser muy cautelosos y precavidos con ella.
Melisuga
¿Serás HDP, Eugenio?
😡😡😡
Maria Mongelos
Con Florencia nunca vas a llegar a nada y por idiota vas a perder a Ivonne
Maria Mongelos
Esto va a traer problemas a Florencia
Ella lo hizo una sola vez, no se dedicó a eso y lo hizo por necesidad
Maria Mongelos
Hilda es una asesina, Shane no sabe como es y a que se dedica su amiga?
Rosa Pandui
Santo Dios,,pobre chica,, Eugenio le partió el corazón,,son las consecuencias cuando andan fuera de sus cinco sentidos y más borrachos,,y de paso tiene transtornos alimenticios
Rosa Pandui
Shane ,,Hilda es tu peor enemiga
Rosa Pandui
Pobre Florencia,,sufre por ese pasado,,por ese triste capitulo de su vida
Rosa Pandui
Espero que la lleve a su casa jejeje
Rosa Pandui
Es el destino cruzar de nuevo sus caminos
Rosa Pandui
Era obvio encontrarse con gente grosera,,y si tú no quieres ir con esa persona que no te agrada y menos a la fuerza,,lo bueno que Shane llegó a salvarla de una violación
Rosa Pandui
Bravooo Florencia,,no te dejes provocar por Shane
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