NovelToon NovelToon
Votos Impuestos

Votos Impuestos

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Romance / Amor-odio / Completas
Popularitas:143.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Yajaira MG

Un matrimonio por conveniencia une a Carolina y Benjamín, dos mundos opuestos marcados por el interés y el orgullo. Pronto descubrirán que el amor puede surgir incluso en los acuerdos más fríos.

NovelToon tiene autorización de Yajaira MG para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 17

Carolina se apoyó levemente contra el lavabo mientras Benjamín abría el botiquín con movimientos más torpes de lo habitual. Sus manos, acostumbradas al control, parecían ahora contener una ligera tensión.

Sacó una gasa, un poco de antiséptico… y se acercó.

—Esto puede arder un poco —murmuró.

Carolina no respondió.

Solo lo miró.

Benjamín limpió con cuidado el pequeño corte en su labio. Su toque era firme… pero sorprendentemente delicado.

Sus miradas se encontraron.

Demasiado cerca.

—Perdóname por eso —dijo él finalmente, sin apartar la vista.

Carolina suspiró.

—Eres un salvaje.

Pero no había dureza en su voz.

—Ama a tu hermana… formará una familia con ella. ¿Qué más quieres?

Benjamín apretó ligeramente la mandíbula.

—No debió traicionar nuestra amistad.

Carolina ladeó la cabeza.

—Lo conoces… debes saber si es bueno o no para ella. Es una ventaja, ¿no?

El silencio se sostuvo unos segundos.

Y entonces…

Benjamín asintió.

Levemente.

—Tienes razón.

Carolina alzó una ceja, con un toque de ironía.

—Quién lo diría… el señor Rossi dándome la razón.

Una pequeña sonrisa cruzó el rostro de él.

Fugaz.

Casi imperceptible.

—Ya está —dijo, apartándose—. Volvamos a la mesa.

......................

Cuando regresaron, todas las miradas se dirigieron a ellos.

Dalia fue la primera en levantarse.

—Hija, ¿estás bien? —preguntó, acercándose con preocupación genuina.

Daniel también se aproximó.

—¿Te lastimaste mucho?

Carolina negó suavemente.

—Estoy bien, no fue nada.

Benjamín avanzó entonces hacia Paul.

El ambiente volvió a tensarse.

Se detuvo frente a él.

Lo miró fijamente.

—Espero que la trates bien —dijo con voz firme—. Que ella y mi sobrino sean felices…

Hizo una pausa.

—O tendremos un problema.

Paul asintió, serio.

—Quedo advertido.

No hubo más golpes.

Solo palabras claras.

El ambiente intentó recuperar la normalidad.

Pero ya nada era igual.

Daniel fue el primero en romper esa tensión.

—Familia… me retiro. Tengo una cita esta noche.

Macarena lo miró con curiosidad.

—¿Con quién?

Daniel sonrió levemente.

—Con Esmeralda, la mejor amiga de Carolina.

Carolina lo miró, sorprendida… pero divertida.

—Cuñada, ¿algún consejo? —añadió él, con tono ligero.

Ella se encogió de hombros.

—Sé tú mismo… será suficiente.

Pero no todos compartían ese momento.

Federico carraspeó, serio.

—¿Esa muchacha de qué familia viene? —preguntó—. Espero que no te enredes con alguien que no aportará nada al negocio.

—Cariño… —intentó intervenir Dalia.

Pero Carolina habló primero.

—Disculpe, señor —dijo, con firmeza—. ¿Eso es para usted la felicidad de sus hijos? ¿Aportar al negocio?

El silencio cayó de inmediato.

—Las parejas de sus hijos no somos inversiones —continuó—. Y Esmeralda… es la mejor mujer que su hija conocerá en toda su vida.

Su tono no tembló.

No dudó.

Luego se giró hacia Benjamín.

—Te espero en el auto.

Y salió.

Sin mirar atrás.

......................

Federico apretó los labios, molesto.

—Controla a tu mujer y su carácter.

Pero antes de que Benjamín respondiera—

Daniel habló.

—Ella tiene razón.

Todos lo miraron.

—Ya me voy —añadió, tomando sus cosas—. Es mi vida… no la vas a controlar a tu antojo como hiciste con Benjamín.

El ambiente se tensó aún más.

—Puedes desheredarme si quieres —continuó, sin miedo—. No me importa.

Miró a Benjamín.

—A diferencia de él… yo no tengo miedo de perder mi posición.

Y sin esperar respuesta…

Se marchó.

Dejando atrás un silencio pesado.

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

El camino de regreso fue todo menos tranquilo.

El silencio que los acompañó al salir de la casa Rossi no duró mucho.

—No debiste hablarle así a mi padre —dijo Benjamín finalmente, con la voz tensa mientras conducía—. ¿Qué te pasa?

Carolina giró el rostro hacia él, sin miedo.

—Solo dije la verdad.

Benjamín apretó el volante.

—No es tu lugar cuestionarlo.

—¿Ah, no? —replicó ella—. ¿Entonces debo quedarme callada mientras decide la vida de todos como si fueran negocios?

—¡Ese es su modo de hacer las cosas!

—¡Y está mal!

El ambiente dentro del auto se volvió sofocante.

—No entiendes cómo funciona este mundo —continuó él—. Todo tiene un propósito, una estrategia…

Carolina soltó una risa irónica.

—¿Incluso esté matrimonio?

Eso lo hizo tensarse aún más.

—Cuidado con lo que dices.

—¿Por qué? ¿Te molesta escuchar la verdad?

El auto se detuvo de golpe frente a la casa.

El silencio volvió.

Pesado.

Cargado.

Ambos bajaron sin decir más, pero la discusión no había terminado.

Entraron.

Y apenas cruzaron la puerta—

—No vuelvas a hablarle así —dijo él, girándose hacia ella.

Carolina avanzó un paso.

—Y tú no vuelvas a tratarme como si fuera una interesada.

Quedaron frente a frente.

Muy cerca.

Demasiado.

Sus respiraciones se mezclaban.

Sus miradas… desafiantes.

Pero había algo más.

Algo que ninguno quería admitir.

Benjamín bajó ligeramente la mirada hacia sus labios.

Carolina lo notó.

No se movió.

El tiempo pareció detenerse.

Un segundo más…

Y habrían cruzado una línea peligrosa.

Pero Carolina reaccionó primero.

Se apartó.

—Buenas noches, señor Rossi.

Y se giró de inmediato, caminando hacia su habitación.

Cerró la puerta con más fuerza de la necesaria.

Se apoyó en ella.

Respirando hondo.

Como si necesitara recuperar el control.

En ese momento, su celular vibró.

Miró la pantalla.

Emely.

Su expresión cambió al instante.

—Hola, Caro —leyó en voz baja.

Escribió rápidamente.

—Hermanita, ¿cómo estás?

La respuesta llegó casi de inmediato.

—Bien… te extraño.

Carolina sonrió con suavidad.

—Yo también. ¿Como están tu y papá?

—Estamos bien.

Carolina suspiró, aliviada.

—Mañana, después de la universidad, iré a verlos.

Hubo una pequeña pausa.

—Te esperamos.

Carolina dejó el teléfono a un lado.

Se sentó en la cama.

Y por un momento…

Todo el caos pareció calmarse.

Pero en el fondo…

Sabía que nada era tan simple.

Porque afuera de esa puerta…

Había un hombre que la desestabilizaba más de lo que estaba dispuesta a aceptar.

......................

Carolina sonrió levemente mientras aún sostenía el teléfono y, sin pensarlo demasiado, marcó el número de Esmeralda.

No tardó en contestar.

—Así que tienes una cita… —dijo Carolina, apoyándose contra la cabecera de la cama—. Mañana quiero todos los detalles.

Del otro lado, Esmeralda soltó una pequeña risa… y en ese momento se escuchó un claxon.

—Sí… —respondió con emoción contenida—. Ya llegó por mí.

Carolina alzó una ceja, divertida.

—Oyela… la señorita importante.

—Cállate —replicó Esmeralda entre risas—. Yo también quiero todos los detalles de tu luna de miel.

Carolina hizo una mueca.

—No hay nada que contar.

—Ajá… —dijo Esmeralda, claramente sin creerle—. Te conozco demasiado, Caro.

Carolina guardó silencio un segundo.

Demasiado.

—Hablamos mañana —añadió rápido.

—No te me escapes —respondió Esmeralda—. Quiero todo… absolutamente todo.

Carolina sonrió, negando con la cabeza.

—Ve, que te están esperando.

—Deséame suerte.

—No la necesitas.

—Aun así…

—Suerte, Esme.

—Gracias… te quiero.

—Yo también.

La llamada terminó.

Y Carolina, con el teléfono aún en la mano, dejó escapar un suspiro.

Porque, aunque no quisiera admitirlo…

Había mucho que contar.

1
Anonymous Carmen diaz
Aún borracho Benjamín estás aceptando algo hacia Carolina pero no seas orgulloso o eso será un matrimonio de odio
Anonymous Carmen diaz
Macarena no vayas a ayudar a Kendra por amistad y está siga de zorra con tu hermano
Anonymous Carmen diaz
Cachetada con guante blanco te dio tu hijo Federico el no es Benjamín
Anonymous Carmen diaz
Bien dicho Carolina pero solo juzga a quien está frente a él dando la cara y no a Macarena también es culpable sabiendo que son amigos
Anonymous Carmen diaz
Carolina como intervienes recibiste el golpe aunque sirvió para calmar a Benjamín
Anonymous Carmen diaz
Cuidado Paul debiste esperar en hablar con Benjamín te conoce son amigos y Macarena su hermana
Anonymous Carmen diaz
Bien Federico no los premias pero no los juzgan tiempo al tiempo
Anonymous Carmen diaz
Eres su padre no pareces apoyarla no es premiarla pero tampoco dejas explicar Federico
Anonymous Carmen diaz
Al mal paso darle prisa y no pensar en nada más te casaste Macarena tal vez querían otro partido o una gran boda pero es tu vida
Anonymous Carmen diaz
Macarena tú decisión y de nadie más un hijo que decidiste tener al lado de Paula porque sino no se lo hubieras dicho y podías tú sola decidir no tenerlo
Anonymous Carmen diaz
Despertó tus instintos y el deseo Carolina y tu Benjamín haz lo que tengas que hacer y conquístala o te arrepentirás
Anonymous Carmen diaz
Carolina aunque fue por contrato o ayudar en este matrimonio Benjamín ya te dejo claro que eres su esposa y espera o tener todo de su esposa
Anonymous Carmen diaz
Muy bien Benjamin ojalá sea cierto y respetes a Carolina a pesar de las í si sucio es o ofrecimiento de Kendra podrías perder más por menos
Anonymous Carmen diaz
Aunque cínico es cierto no hablaron y ahora eres su esposa
Anonymous Carmen diaz
Carolina te cásate es un matrimonio no lo hablaron no eres de adorno
Anonymous Carmen diaz
Te sacrificas por tu familia con esta boda que le depara esta boda a tu vida a tu respeto
Anonymous Carmen diaz
Que tensión y esa no es vida pobre Carolina sin saber que tiene en kendra un enemigo
Anonymous Carmen diaz
Macarena esto que tienes con Paula es solo atracción o amor no confesado
Anonymous Carmen diaz
Tu compromiso quedó sellado Carolina y tu boda es inminente ya con Benjamín
Anonymous Carmen diaz
Todo un ritual y si lo echas a perder Benjamín tú madre se sentirá herida
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play