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SANADOR DESCARTADO

SANADOR DESCARTADO

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía
Popularitas:5.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Invocado a otro mundo como sanador, fue descartado por su propio equipo por no hacer daño.
Herido y abandonado en la frontera, comenzó a curar a quienes nadie miraba: plebeyos, soldados rotos, niños enfermos.
Con conocimientos del mundo moderno y una magia que evoluciona al salvar vidas, su nombre empieza a recorrer el reino.
Cuando la guerra y la peste alcancen la capital, descubrirán que descartaron al único que podía salvarlos.

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 16: La mina donde el aire se volvió veneno

El mensajero llegó cubierto de polvo negro, con la garganta ardiendo y los ojos rojos de tanto toser.

—La mina de Halverne… —jadeó, apoyándose en el marco de la puerta del anexo del templo—. Un túnel se vino abajo. Hay hombres atrapados… y el aire quema los pulmones.

Ren no pidió más detalles.

Tomó su kit de sanación, se cubrió la boca con un paño húmedo y salió al camino junto a Kaela Dorn. El carruaje avanzó por senderos pedregosos hasta que el olor llegó antes que la entrada de la mina: un hedor sulfuroso que hacía arder la garganta con cada respiración. Los mineros se agolpaban afuera, algunos de rodillas, otros tosiendo con el pecho doblado, otros con la mirada perdida, como si el mundo se les hubiera vuelto borroso.

—¡No se puede entrar! —gritó el capataz, con la voz rota—. Los vapores tiran al suelo a los que avanzan más de diez pasos.

Ren se acercó a los primeros heridos.

Antes de tocar a nadie, se detuvo. Sacó el frasco de agua hervida y se lavó las manos con cuidado, retirando el polvo negro que se le había pegado en el camino. Algunos lo miraron con extrañeza. Otros, con impaciencia.

—No pierda tiempo en eso —dijo el capataz—. ¡Se nos mueren!

Ren alzó la vista.

—Si toco heridas con manos sucias, se mueren después —respondió—. Y yo no vine a alargar la agonía.

Se arrodilló junto a un minero que respiraba a trompicones, los dedos clavados en la tierra.

[Diagnóstico Claro: Irritación pulmonar severa / Intoxicación por vapores / Riesgo de colapso respiratorio]

—Mírame —dijo Ren—. Respira conmigo. Lento.

Activó Estabilización Rápida. El pecho del hombre dejó de sacudirse como un animal atrapado. No estaba bien, pero ya no se estaba yendo.

—Trapos mojados —ordenó—. En la boca. Nadie vuelve a entrar sin cubrirse.

Dos hombres fueron sacados del túnel en camillas improvisadas. Uno estaba inconsciente, la piel fría, los labios azulados. Ren volvió a lavarse las manos antes de presionar la herida abierta del costado del hombre. El gesto, repetido una y otra vez, empezó a llamar la atención.

—¿Por qué lava tanto? —murmuró un minero a otro—. Los sacerdotes rezan primero…

—Que rece luego —respondió el otro—. Mira cómo respira ahora.

Ren organizó la ventilación del túnel, abriendo compuertas laterales para que el aire se moviera. El olor siguió siendo áspero, pero ya no tumbaba a los que se acercaban. Entró con dos voluntarios, cuerdas atadas a la cintura. Cada paso dentro era una batalla contra el mareo y el ardor en la garganta.

Encontraron a tres hombres más adelante. Uno se arrastraba con la pierna ensangrentada. Otro estaba sentado contra la pared, la mirada perdida. El tercero yacía inconsciente.

Ren se lavó las manos con el último resto de agua hervida antes de tocar al inconsciente. Activó su magia con cuidado, sin derrochar fuerza. El pulso del hombre se sostuvo.

—Sáquenlos —dijo—. Despacio. No corran.

La salida se sintió como volver a nacer. El aire fresco llenó los pulmones de Ren como un regalo que no merecía. Cayó de rodillas, tosiendo, la vista nublada. Kaela lo sostuvo del brazo.

—Te vas a romper —murmuró.

—Después —respondió Ren—. Ahora… ellos.

Afuera, las familias se agolpaban. Una mujer se lanzó hacia el hombre inconsciente cuando lo vieron respirar de nuevo. Lloró en silencio, con la frente apoyada en su pecho, como si temiera despertarlo de ese frágil equilibrio.

—No tocó la herida sin lavarse primero —susurró alguien entre la multitud—. Ni una sola vez.

Otro añadió, con la voz quebrada:

—Por eso… por eso no se pudren.

El rumor empezó a correr entre los mineros, de boca en boca, sin que Ren lo notara.

Esa noche, cuando el peligro inmediato cedió, un emisario real llegó con el rostro rígido.

—La mina es vital para el reino —dijo—. Este incidente debe manejarse con cautela. No conviene alarmar a los pueblos cercanos.

Ren se limpió las manos una vez más, quitándose la sangre seca de los dedos.

—No es un incidente —respondió—. Es gente respirando veneno para que el reino no pierda oro.

El emisario no respondió. Dio media vuelta.

Cuando el campamento se aquietó, los mineros se reunieron alrededor de las hogueras. Hablaban en voz baja, como si el humo pudiera oírlos.

—El sanador… —dijo uno—. El que se lava las manos antes de tocarte.

—Sí… —respondió otro—. El Sanador de Manos Limpias.

El nombre no nació de grandeza. Nació del gesto pequeño y repetido que había mantenido las heridas lejos de la podredumbre cuando el aire mismo parecía querer matarlos.

Ren no supo que, esa noche, su nombre había cambiado para el pueblo.

Solo supo que, al fin, el aire en Halverne dejaba de doler un poco menos.

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Elba Lucia Gomez
no come? enfermo atendiendo? débil? no se......
btcclic cuenta3
Espero los próximo nuevos capítulos, welcome, perfec./Scare/
Annyely
gracias , tratare de publicar otro isekai este mes, para que me sigas apoyando☺️
🇲🇽Háyme Castelo🇲🇽🇲🇽🇲🇽
Excelente.
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