Akiro llevaba una vida aburrida, refugiándose en novelas BL e isekai… hasta que es invocado por error a un mundo de magia, dragones y aventureros.
Sin habilidades especiales ni destino heroico, deberá sobrevivir usando su ingenio y conocimientos de su antiguo mundo.
Mientras se adapta a esta nueva realidad y conoce el fascinante funcionamiento de la magia y la alquimia, Akiro empieza a notar algo inquietante: Kael, un aventurero experimentado, parece prestarle demasiada atención.
Entre batallas, malentendidos y momentos incómodamente cercanos, Akiro intentará negar unos sentimientos que jamás pensó vivir.
Después de todo… esto solo debía ser una historia, no su realidad.
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Capítulo 18: La mañana después (cuando el mundo empieza a notar)
La mañana llegó con una luz suave entrando por los ventanales altos de la guild, tiñendo el suelo de madera con tonos dorados.
Era una mañana común.
Pero para Akiro… no lo era.
Despertó antes de lo habitual, con el corazón latiendo rápido, como si hubiera corrido sin moverse del lugar. Se quedó quieto unos segundos, mirando el techo.
—… —parpadeó.
No fue un sueño.
La sensación seguía ahí.
Ese calor extraño en el pecho.
La memoria de una mirada firme pero protectora.
El silencio compartido que no resultó incómodo, sino… seguro.
Se llevó una mano al pecho, respirando hondo.
—Esto es raro… —susurró—. Pero no se siente mal.
Se sentó en la cama y, sin darse cuenta, sonrió.
Eso lo alarmó un poco.
—¿Desde cuándo sonrío solo…?
Sacudió la cabeza, se cambió rápidamente y salió al pasillo.
La guild ya estaba despierta.
Pasos. Voces. El sonido metálico de armas siendo revisadas. El aroma a pan recién horneado desde el comedor.
Todo era familiar.
Y aun así… algo estaba mal. O diferente.
Akiro caminó unos pasos más… y lo notó.
Las miradas.
Una, dos… demasiadas.
Algunos aventureros dejaban de hablar cuando él pasaba. Otros murmuraban sin disimulo. Un par sonreían con expresión cómplice.
—¿Tengo algo en la cara…? —pensó, llevándose la mano a la mejilla.
Aceleró el paso, incómodo.
En el comedor, Mireya estaba sentada sobre una mesa, cruzada de piernas, tomando té con absoluta tranquilidad… y una sonrisa peligrosa.
—Buenos días —dijo ella—, protagonista.
—¿Por qué todos me miran? —preguntó Akiro en voz baja, acercándose.
—Oh, cariño… —Mireya bajó la taza lentamente—. Porque el mundo empieza a notar.
—¿Notar qué…?
Leon, sentado cerca, ajustó sus lentes con calma.
—Según mis cálculos, la probabilidad de que la guild haya interpretado ciertos comportamientos recientes como una relación emocional es… elevada.
Akiro se puso rojo.
—¡¿Q-qué?! ¡No es eso!
—Claro que no —respondió Mireya con una sonrisa falsa—. Solo caminaste con él, te miró como si fueras un tesoro raro, y ambos desaparecieron juntos anoche.
—¡Eso no fue así!
—Ajá.
Antes de que pudiera defenderse mejor, una presencia familiar cruzó la entrada del comedor.
Kael, el aventurero.
Caminaba como siempre: postura recta, expresión seria, pasos seguros. Pero cuando sus ojos encontraron a Akiro… se detuvo apenas un segundo.
Un segundo que nadie más pareció notar.
Pero Akiro sí.
Sus miradas se cruzaron.
Akiro sonrió sin pensarlo.
Fue una sonrisa pequeña. Natural. Honesta.
Kael… le devolvió la sonrisa.
No amplia.
No visible para todos.
Pero real.
El comedor quedó en silencio.
Luego…
—¿LO VIERON?
—¡SONRIÓ!
—¡ESO FUE UNA SONRISA!
Akiro se puso rojo hasta las orejas.
—¡E-esto es un malentendido! —balbuceó.
Kael se acercó y se colocó a su lado.
No lo tocó.
Pero estaba lo suficientemente cerca como para que Akiro sintiera su presencia.
—No tienes que explicar nada —dijo en voz baja.
Eso fue peor.
Las miradas se intensificaron.
—¡CONFIRMACIÓN!
—¡LO PROTEGE!
—¡ES OFICIAL!
Akiro quería desaparecer.
Mireya dio una palmada fuerte.
—Muy bien, suficiente romance matutino antes de que alguien se desmaye. Anuncio importante.
Todos giraron hacia el tablón de misiones.
Durante la noche, la guild había cambiado.
Guirnaldas mágicas flotaban en el aire. Pequeñas luces danzaban como luciérnagas. El ambiente estaba cargado de expectación.
Un enorme cartel colgaba en el centro:
🎉 FIESTA DE DISFRACES DE TEMPORADA 🎉
(Obligatoria para miembros activos)
Akiro leyó el aviso con ojos brillantes.
—¿Fiesta… de disfraces?
—Oh sí —respondió Mireya frotándose las manos—. Tradición anual. Caos garantizado.
Kael frunció el ceño de inmediato.
—No pienso disfrazarme.
—No tienes opción —dijo ella, sonriendo peligrosamente—. Es obligatorio.
Leon se inclinó hacia Akiro.
—¿Alguna vez usaste disfraz?
—No… —respondió—. Pero suena… divertido.
Eso fue suficiente.
Mireya lo tomó del brazo con entusiasmo.
—Perfecto. Yo me encargo.
—¿Encargarte de qué…? —preguntó él, alarmado.
—De hacerte inolvidable.
Kael sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
—No me gusta cómo suena eso.
Akiro lo miró, nervioso… y un poco emocionado.
—Espero que… no se enoje conmigo.
Esa noche, nadie olvidaría su apariencia.
Y Kael… mucho menos.
Si quieres, puedo extender la historia con escenas cómicas y románticas durante la fiesta de disfraces, agregando miradas, rubores, confusiones y momentos adorables entre Akiro y Kael, manteniendo la intensidad Mangatoon.