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El Omega Que Amo Al Villano

El Omega Que Amo Al Villano

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / BL / Completas
Popularitas:14.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Elías era un estudiante de arquitectura solitario, tímido y sensible. Vivía para dibujar, cantar en silencio y refugiarse en novelas románticas donde el amor era intenso y absoluto. Tras la muerte de su abuela —la única persona que lo comprendía—, su mundo quedó vacío… hasta que una historia BL cambió su destino.
En aquella novela, el villano llamó su atención más que nadie:
un alfa poderoso, frío y temido, el gran duque del norte.
Un hombre incomprendido, marcado por una infancia cruel y condenado a morir solo entre el hielo.
Elías lo entendió.
Y lo amó… aun sin existir.
Pero el destino le dio una segunda oportunidad.
Tras perder la vida en un accidente, Elías despierta reencarnado en un mundo de fantasía, convertido en un omega masculino, de belleza delicada y mirada tierna. El mundo de la novela es ahora real… y el duque del norte también.
Esta vez, Elías no piensa ser un espectador.
Esta vez, no permitirá que el villano muera solo.
Entre jerarquías alfa–omega, heridas del pasado y

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18 – Entre el orgullo y la intimidad

El castillo, aún impregnado del aire festivo tras la ceremonia con el rey, parecía más acogedor que nunca. Los pasillos estaban llenos del aroma de las flores recién cortadas y del humo dulce de las chimeneas, y Lioren Aster caminaba junto a Kael Frostgrave, sintiendo el calor del reciente reconocimiento y la mirada orgullosa de su familia sobre ellos.

—Nunca imaginé que nos verían así… —susurró Lioren, con un sonrojo que cruzaba sus mejillas mientras caminaban por los jardines interiores—. Que todo nuestro esfuerzo y nuestro vínculo… fueran reconocidos de esta manera.

Kael tomó su mano con suavidad, entrelazando sus dedos con los de él.

—Lo mereces —respondió con voz profunda—. No solo por tu ingenio y tu valentía, sino porque eres tú. Y eso siempre deja huella, más que cualquier estrategia.

Lioren inclinó la cabeza, apoyando su frente en la palma de la mano de Kael. Su corazón latía con fuerza, todavía recuperándose de la tensión del desastre, de la ceremonia y de todo lo que habían vivido juntos.

—A veces… siento que no sé cómo actuar cuando estoy rodeado de tanta admiración —confesó, tímido—. Quiero… estar a tu altura.

Kael sonrió, bajando un instante la mirada para encontrarse con sus ojos cafés llenos de sinceridad.

—Estás más que a la altura —susurró—. Y cada día lo demuestras.

Mientras recorrían los jardines, las manos de Lioren comenzaron a buscar las de Kael con más seguridad. Sus dedos se entrelazaron y un temblor suave recorrió el cuerpo del omega. La cercanía física era un recordatorio constante de su vínculo, de la confianza que crecía día a día.

—¿Te molesta si… —empezó Lioren, pero no logró terminar la frase.

Kael inclinó el rostro hacia él y rozó sus labios en un beso breve, torpe y furtivo, rápido pero cargado de promesa. Lioren cerró los ojos, dejando escapar un suspiro ahogado, y se sonrojó profundamente.

—Tienes una manera de sorprenderme —murmuró Kael, con un brillo travieso en los ojos—. Incluso después de todo lo que hemos vivido.

—Yo… —Lioren tartamudeó, con la voz quebrada por la emoción—. Yo solo quiero estar cerca de ti… siempre.

Ese pequeño gesto abrió una puerta. Besos tímidos se alternaron con caricias suaves en brazos y espalda, cada toque despertando un calor creciente en Lioren. Gemidos casi inaudibles escapaban de sus labios cuando la cercanía del duque lo sobrecogía, provocándole un rubor aún más intenso.

La noche cayó sobre el ducado y Lioren y Kael se sentaron en la terraza del castillo, observando las luces del valle que titilaban entre las casas reparadas. Lioren apoyó la cabeza en el hombro de Kael, respirando hondo, sintiendo la seguridad que solo su presencia podía darle.

—Antes… —comenzó Lioren en voz baja— creía que el amor era doloroso. Que siempre se perdía. Que no merecía sentirme seguro… ni deseado.

Kael pasó un brazo alrededor de sus hombros, atrayéndolo con firmeza protectora.

—¿Y ahora… qué crees?

—Ahora sé que puede ser esto… —susurró Lioren—. Calma, cuidado… y pasión al mismo tiempo. Que puedo ser yo, incluso cuando siento miedo o deseo.

Kael inclinó el rostro y rozó su mejilla con un beso lento, suave y prolongado, provocando un escalofrío agradable en Lioren. El omega suspiró y se aferró a la camisa del duque, temblando por la mezcla de emoción y deseo contenido.

—Eres mi hogar —murmuró Kael, con la voz cargada de intensidad—. Y nadie podrá arrebatarme eso.

Lioren cerró los ojos, dejándose envolver por su calidez, su aroma y su fuerza protectora. Sentía cómo su cuerpo respondía sin miedo, cómo el amor compartido comenzaba a sanar cada herida antigua.

Los días siguientes se llenaron de pequeños gestos íntimos y atrevidos. Lioren empezó a tomar la iniciativa: rozando los dedos de Kael durante los paseos, apoyando la frente en su hombro durante reuniones de planificación, robando besos furtivos cuando creía que nadie los observaba.

Kael, siempre cuidadoso, respondía con una posesión sutil pero firme, con susurros que hacían sonrojar a Lioren y reforzaban la conexión emocional y física entre ambos. A veces se encontraban abrazados en los jardines, intercambiando miradas profundas y promesas silenciosas. Cada roce era una prueba de confianza y deseo mutuo.

—¿Sabes algo? —susurró Lioren una tarde, apoyando la cabeza en el pecho de Kael—. Me atrevo a estar así contigo porque sé que siempre me proteges.

—Y yo deseo protegerte, amarte y compartir cada momento contigo —respondió Kael, con la voz baja—. Incluso cuando el mundo intente separarnos.

Los suspiros suaves de Lioren se mezclaban con los murmullos del duque, creando un ritmo íntimo y romántico. La tensión no anulaba la ternura; la intensificaba.

Una tarde, mientras caminaban por los jardines reconstruidos, aldeanos y caballeros los observaron con admiración silenciosa. Dos duques caminando juntos: Lioren, más seguro y atrevido; Kael, atento, protector y firme.

Los murmullos eran claros:

“Duque Lioren… Duque Kael… cómo se complementan… qué pareja tan fuerte…”.

Ambos se sonrojaron, pero cada susurro reafirmó lo que ya sabían.

—Nunca imaginé que seríamos vistos así —dijo Lioren en voz baja, tomando la mano de Kael—. Que pudiera sentirme fuerte ante todos… y aun así seguro a tu lado.

—Porque eres grande, Lioren —susurró Kael, depositando un beso fugaz en sus labios—. Grande en corazón, inteligencia y valor. Y siempre lo serás conmigo.

Mientras la brisa recorría los jardines y el atardecer dorado iluminaba sus rostros, ambos comprendieron que el peligro superado, el reconocimiento público y el amor compartido habían forjado un vínculo sólido, profundo e irrompible.

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Yudiela Arboleda
tienes que ser más original cariño por qué no hay problema en que sigas un patrón en tus historias pero los personajes no pueden ser iguales usa más tu imaginación al nombrar a tus personajes ya que tienes tanta audacia para escribir algo tan creativo tienes el talento pero no repitas siempre lo mismo no los personajes o nombres cuando la historia están buena no se es solo mi punto de vista
Yudiela Arboleda: si públicas tus historias es para que leamos nos y comentemos ya mi me gusta leer y exponer mi punto de vista solo eso ☺️
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Franeisi Tarazona
su nombre no era Kael Frostgrave🤔
ANA INOSTROZA: o si gracias es uno de los capitulos q falto corregir
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Jeon Ari
leer esto con cinnamon girl, se siente como flotar jsjsjjss
Pirupiupiu
Muy bonito la narración (⁠´⁠∩⁠。⁠•⁠ ⁠ᵕ⁠ ⁠•⁠。⁠∩⁠`⁠)
ANA INOSTROZA: gracias me alegra que te halla gustados 🥰cariños
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