Seojun Kwog es un joven coreano de 23 años, proveniente de una familia de clase baja, que se encuentra en su último semestre de universidad. Ha conseguido una beca que le permite continuar sus estudios en Harvard, una de las instituciones más prestigiosas de Estados Unidos. Junto a su novia, Hae Kim, inicia esta nueva etapa. Al llegar a la universidad, Seojun conoce a Ariana Brown, conocida como la Princesa Brown, una figura popular y temida por todos en el campus. A partir de este encuentro, Seojun se verá atraído a un mundo donde el poder y el dinero son los valores predominantes.
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Capítulo 18 Unas vacaciones en México. 2/2
Seojun kwog
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-Al escuchar de su boca la palabra cariño, fue una experiencia sorprendente. Ella, que por lo general es fría, ha mostrado un poco de calidez hacia mí, algo que jamás creí que llegaría a escuchar y que me emocionó profundamente. En este momento, reflexiono sobre sus palabras y noto un ligero rubor en sus mejillas, lo cual indica que siente vergüenza. Ella se levanta y se dirige hacia el interior del hotel, mientras los chicos me miran y yo les devuelvo la mirada, sin que nadie diga nada. Decido seguirla. Al llegar a la habitación, comienzo a tocar.Minutos más tarde, ella abre la puerta mientras me da la espalda y toma su celular antes de sentarse en la cama. Me acerco y me siento a su lado.le digo- Ariana, no tienes por qué sentir vergüenza al decirme cariño. Me agrada que lo digas, ya que eso indica que no solo me ves como un objeto sexual, sino como algo más.
-Ella me mira, coloca su mano sobre la mía y me pregunta- Seojun, ¿me quieres?
-Me quedé en silencio durante unos segundos. No la quiero, pero tengo cierta atracción hacia ella y deseo estar a su lado. La observo mientras lanza su teléfono al suelo y, al levantarse, me grita- ¿Aún amas a esa maldita, verdad? Por eso no me quieres.
-Me levanté y le respondí- Ariana, cálmate. No es necesario que la menciones ni que hables de esa manera, por favor.
-Ella me sujetó con fuerza de la camisa y, con evidente enojo, me dijo- No te atrevas a decirme que me calme. Tú no tienes autoridad para darme órdenes. Trato a esa Perra como desee y te prohíbo que la ames. Tu único amor debe ser hacia mí. No olvides que eres solo mi posesión y debes seguir mis instrucciones. En la próxima ocasión que intentes defender a esa mujer, o a cualquier otra, no me haré responsable de las consecuencias.
-Ella se aparta de mí y noto cómo coloca sus manos a los lados de su pierna mientras ajusta su malla. Es evidente que está enojada, pero más que eso, se percibe su ansiedad. Mientras me mira con desagrado, yo le contesto- ¿Crees que, tratándome de esta manera, voy a desarrollar sentimientos por ti? A pesar de haber firmado un contrato, ambos sabemos que lo hiciste cuando estaba en estado de ebriedad. No soy un objeto, soy una persona con emociones, no un robot que puede ser programado a tu antojo. Decirte que te quiero sería una falsedad; no puedo mentir como lo haces tú, Ariana. La realidad es que aún amo a Hae.
-Recibí una fuerte bofetada en la mejilla y, mientras la observo, me toco la cara. Ella me señala y me dice- ¿Cómo te atreves a decirme que la amas a ella? ¿Cómo puedes hablarme de esa manera? No eres nadie, debes saber cuál es tu lugar.
-La observo salir de la habitación mientras cierra la puerta de un portazo. Yo me siento en la cama, coloco mi mano en mi rostro y suspiro con frustración. ¿Hasta cuándo podré soportar esta situación? También reconozco que es en parte mi culpa; sabía cómo se sentía, incluso habiéndole expresado mis propios sentimientos, pero es momento de que alguien ponga un alto a esto. Me recuesto en la cama hasta quedarme dormido. Al despertar, escucho ruidos provenientes del baño y me doy cuenta de que ya es de noche, así que enciendo las luces. Entonces, la veo salir del baño envuelta en una toalla. Mientras se aplica crema en las piernas, me comenta- prepárate, iremos a una discoteca.
- No le respondo y me dirijo al baño. Tras darme una buena ducha, salgo y la encuentro terminando de maquillarse. La observo de pies a cabeza; se ve realmente hermosa con ese vestido negro, aunque me parece un poco escotado y ajustado.
No me agrada la idea de que salga con esa prenda, por lo que comienzo a cambiarme y le pregunto- ¿De verdad piensas salir con ese vestido?
- Ella me responde mientras continúa ajustándose su cadena y dice- Sí, ¿acaso no la ves puesta?
- Yo, volteando los ojos, le comento- Debería estar haciendo frío afuera, sería recomendable que te pusieras otra ropa que te abrigue.
- Ella me responde- Con esta estoy bien, no te tardes, te esperamos afuera.
-La observé salir de la habitación. Una vez que terminé de alistarme,
descendí hacia la recepción, donde vi a todos reunidos. Nero, lleno de emoción, exclamó- ¡Muy bien, ya estamos todos listos! ¡Vamos a la mejor discoteca de Cancún! Esta noche será inolvidable.
-Dylan, abrazándolo por la espalda, añadió- Así será.
-Todos nos dirigimos hacia los autos. Me siento al lado de Ariana, quien me ignora durante todo el trayecto. Al llegar a la discoteca, el lugar está lleno de gente. Entramos y la música suena con fuerza. Observo cómo Félix, Nero y Dylan se alejan para hablar con un mesero. Al poco tiempo, nos llevan a una mesa VIP, donde comienzan a pedir botellas de licor. Empiezan a beber y me ofrecen, pero rechazo la oferta por razones evidentes. Sin embargo, noto que Ariana sí está bebiendo, así que me acerco a su oído y le digo- No tomes de esa forma, podrías emborracharte.
-Ella me respondió- ¿Crees que soy tú? ¿Te embriagaste con solo cinco copas?