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Mi Vida Sobre Ruedas

Mi Vida Sobre Ruedas

Status: Terminada
Genre:Malentendidos / Completas
Popularitas:934
Nilai: 5
nombre de autor: Maria Esther

Esta es la historia de un hombre que a pesar de estar atado a una silla de ruedas, jamás perdió la fe ni su alegría por vivir. Está basada en hechos reales en más del 70% de la historia. Solo los nombres se han cambiado para evitar susceptibilidades.

NovelToon tiene autorización de Maria Esther para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

¿Qué relación hay entre tú y Elena?

Varios días después...

¡Ring!

¿Eloy, pasa algo?

No me siento buen y Gaby no está, ¿podrías llevarme al hospital?

Está bien, en 10 minutos estoy en tu casa.

Y así, al poco rato ya estaban en el hospital.

De inmediato lo ingresaron a urgencias. Eloy fue empeorando camino al hospital.

Tirso le avisó a su familia y en pocos minutos ya estaban ahí.

¿Cómo está Eloy?, preguntó Lupita, de verdad se veía preocupada.

No han venido a decirme nada, dijo Tirso, quien llevaba media mañana ahí en el hospital.

El doctor salió a dar la noticia una hora después de que llegaran Lupita y su hijo.

Familiares de Eloy Arias...

Soy su exesposa y él es su hijo.

Siento decirles esto, Eloy tiene una insuficiencia renal, y las llagas le están carcomiendo el cuerpo de a poco. Ya no es posible que se pueda curar.

¿Entonces?, preguntó Lupita, temerosa.

Tal vez no le quede mucho tiempo de vida, sentenció el doctor. Con permiso, debo atender a otros pacientes.

¡Oh, Dios!, susurró Lupita.

Eloy Jr. abrazó a su madre. Cálmate mamá, mi papá es fuerte, tal vez el doctor se equivoque.

Lupita lloró, los remordimientos por haberlo dejado.

Todo esto es mi culpa, dijo.

Mamá, papá ha estado enfermo mucho antes de que se divorciaran, nadie tiene la culpa, así son las cosas.

Madre e hijo lloraron abrazados.

Tirso fue por los papeles del alta, no tenía caso que Eloy estuviera internado. El doctor le dio una hoja responsiva por si sucedía lo inevitable, no lo fueran a culpar de nada.

En su delirio, Eloy pronunció un nombre wue Lupita conocía muy bien: Elena.

¿Qué tiene qué ver Elena en todo esto?, se preguntó.

Solo ella estaba con él en el cuarto, de modo que nadie pudo escucharlo.

Salió cuidando de no hacer ruido.

¿Cómo está papá?, dijo Eloy Jr. a su madre.

Está dormido, por el momento está tranquilo.

Gaby, la sobrina de Eloy brillaba por su ausencia.

Hijo, tengo que decirte algo, susurró ella.

Dime, mamá...

Eloy mencionó a Elena, ¿crees que deba avisarle?

No lo sé, mamá, no quieras relegar en mí esa responsabilidad.

Claro que no, hijo, solo quería saber tu opinión.

Pues ya la sabes, ya me voy a casa, mañana tengo exámenes.

Está bien, al rato te alcanzo, deja ver si viene Gaby, Lupita se quedó un rato más, Tirso llegó a relevarla.

Yo me quedaré con él esta noche.

Gracias, Tirso, mañana vendré temprano para que vayas a bañarte y a desayunar, ¿está bien?

Sí, no te preocupes.

En cuanto ella se fue, Tirso entró al cuarto donde estaba su amigo.

Eloy, échale ganas, tú nunca te has dejado vencer. Ya sabes que yo estaré aquí siempre que me necesites. Ándale, Eloy, tus videos te esperan, al igual que tu trabajo.

Tirso, por favor, busca a Elena, dijo Eloy en un susurro casi inaudible.

Sí, Eloy, lo haré.

Eloy volvió a cerrar los ojos, se sentía muy cansado.

El doctor lo había desahuciado, ya no había esperanzas para él.

Pero como dice en Mateo 10:29: Jesús dice que ni un pajarillo cae a tierra sin el permiso o la voluntad del Padre celestial; Eloy mejoró notablemente, días después.

Al abrir los ojos, vio a su hijo y a Lupita...

Hola, ¿qué pasa con ustedes?, ¿por qué esa cara?

¡Papá! ¡Por fin despiertas!, Eloy Jr. corrió a abrazar a su padre.

Hijo de mi vida, mira qué grande estás.

Claro, papá, no te has dado cuenta porque has estado dormido mucho tiempo. Ya casi termino la universidad.

No sabes el gusto que me da verte casi realizado.

Todo es por los consejos que siempre me has dado. Y ahora tengo que irme, mis amigos me esperan para ir a jugar futbol.

Ve, gracias por venir a verme.

Lupita fue directo al grano en cuanto quedó sola con Eloy.

¿Qué relación hay entre tú y Elena?

Eloy se sacó de onda, pero se recompuso de inmediato.

¿Por qué me preguntas eso?, hace años que estamos divorciados.

Solo contéstame lo que te estoy preguntando.

No me digas que estás celosa.

Claro que no, no seas tan creído, Lupita se sonrojó.

Pues entonces no preguntes cosas que no te incumben.

¿Quieres que te ayude a sentarte en tu silla?, preguntó Lupita, cambiando el tema.

No es necesario, yo puedo hacerlo solo, si quieres irte, puedes hacerlo, yo me las arreglaré como pueda.

Bueno, cualquier cosa que necesites, solo tienes que llamarme, ¿de acuerdo?

Gracias, Lupita, espero no molestarte.

Por alguna causa u otra, Elena y Eloy no habían podido verse, y así pasaron dos largos años.

.

.

Hola, Elena, ¿cómo estás?, soy Sonia, ¿si te acuerdas de mí?

Claro que sí, usted trabaja con Chely, ¿verdad?

Trabajaba, ya estoy jubilada.

Ah, pues que bien.

Elena, ¿podrías venir a mi casa?, es que tengo un taller de costura y quiero ver si me puedes ayudar, tengo algunos pedidos pendientes.

Lo que pasa es que yo trabajo, tal vez pueda ir el sábado o domingo.

De acuerdo, el pedido lo tengo que entregar el próximo jueves.

Pues, entonces, ya quedamos, páseme su dirección, por favor.

El domingo, puntual, Elena fue a la casa de Sonia.

Buen día, Sonia.

Hola, primero vamos a almorzar, y al rato te digo lo que vas a hacer.

Y así, al dar las cuatro de la tarde Elena regresó a su casa.

Gracias, ¿te puedo hablar en otra ocasión?, dijo Sonia.

Por supuesto que sí, dijo Elena, dándole la mano en señal de despedida.

Sonia de repente le hablaba y Elena iba a trabajar con ella en sus ratos libres.

Un día en que iba a la casa de Sonia, se encontró sin querer con Eloy, que iba en su silla de ruedas por la banqueta.

¿Eloy?, ¿qué haces aquí?, ¿y por qué andas solo?

No, si vengo con un regimiento, ¿no lo ves?, dijo Eloy, en un tono de burla.

Perdón, fue la sorpresa.

Perdóname tú a mí, ¿cómo te ha tratado la vida?

Bastante bien, he tenido mucho trabajo.

¿Qué haces por estos lares?, preguntó Eloy con una gran sonrisa.

Voy con Sonia, aunque no sé si me acepte, no quedamos en nada.

¿Quieres que vaya contigo?

Pues vamos.

Cuando Elena llegó con Sonia ella le dijo que le había hablado a otra señora, porque no sabía si vendría.

Ok, no se preocupe.

Discúlpame, Elena.

Bueno, aquí estoy cuando me necesite.

Aquí cerca hay un mercadito, ¿vamos?

Bueno, tengo tanto que no te veía.

¿Por qué te apartaste tanto de mi lado?, dijo Eloy, en su voz se notaba algo de nostalgia.

No lo sé, supongo que por el trabajo.

Te invito a comer menudo.

Órale, pues vamos.

Elena se puso detrás de la silla de Eloy y empezó a empujarla.

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Mary Ney
Excelente historia
Esther: gracias
total 1 replies
Mary Ney
Muy bonita historia aunque triste, el egoísmo de Lupita no dejó ser feliz Eloy tristeza que el Elena no se dieran oportunidad el quizás hubiese vivido más. hasta nueva historia
Mary Ney
Que triste vida la de Eloy y Elena no le dio un poquito de felicidad☺️
Mary Ney
Todo cae por su propio peso Elena revisa Eloy cura sus llaga y que malo que no acepta Eloy por tu condición
Mary Ney
Que triste no es correspondido☺️
Mary Ney
Ojalá Elena empiece a sentir cosas por el tenga un niña se casen ☺️
Mary Ney
Elena y Eloy tenga su historia se lo merecen han sido amigos siempre ☺️
Mary Ney
Más capítulos por favor☺️
Mary Ney
Elena y su amigo serian pareja☺️
mariela
Comienzo esta nueva novela con esta trama parte real veremos que pasa con Eloy después de su nacimiento.
Suerte y éxito Maria Esther.
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