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El Honor De La Villana

El Honor De La Villana

Status: En proceso
Genre:Villana / Poli amor / Brujas
Popularitas:3.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Callenta001

En el poderoso reino de Valdoria, la belleza es poder… y el amor, una condena.

Lady Anya Naville, segunda hija de un influyente archiduque, ha sido admirada toda su vida como el diamante del reino. Prometida desde la infancia al príncipe heredero, Maxime Iker Lindberg, Anya creció creyendo que su destino era convertirse en reina… y esposa del único hombre que había amado.

Pero todo se derrumba cuando una noble extranjera cautiva el corazón del príncipe.

Consumida por los celos y la humillación, Anya comete un acto imperdonable usando la magia prohibida que corre por su sangre. Su crimen la convierte en la villana del reino y la lleva a enfrentar la ejecución pública.

Sin aliados. Sin amor. Sin esperanza.

Hasta que, en su última hora de vida, lanza un hechizo imposible.

Anya despierta años en el pasado, atrapada nuevamente en su cuerpo de cinco años, pero conservando todos los recuerdos de su trágico futuro.

Esta vez no cometerá los mismos errores.

NovelToon tiene autorización de Callenta001 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 17 | Algo está buscándome

No fue inmediato.

No fue algo que pudiera señalar con exactitud, como si hubiera empezado en un momento concreto. Fue más bien una acumulación, una sensación que se instaló poco a poco hasta volverse imposible de ignorar.

Algo no estaba bien. No en el palacio, no en los objetos. En mí.

Esa fue la parte que más me incomodó.

Caminaba por los pasillos como cualquier otro día, con la misma calma que todos esperaban de mí, pero mi atención ya no estaba en las personas, ni en las conversaciones, ni siquiera en las miradas que seguían existiendo a mi alrededor.

Estaba en otra cosa.

En ese… eco.

Porque ya no era solo una sensación fría o una incomodidad pasajera. Era algo más preciso. Más insistente. Como si algo intentara alcanzarme desde algún lugar que no podía ver.

Me detuve frente a una de las ventanas altas del ala norte. Afuera, el cielo estaba cubierto, y la nieve caía de forma constante, silenciosa.

Apoyé la mano en el vidrio, estaba frío, eso era normal. No había nada fuera de lugar.

Y aun así…

—Anya.

No me sobresalté, pero sí aparté la mano.

Kael estaba detrás de mí, observándome con una seriedad que no intentaba disimular.

—Te estuve buscando.

—Aquí estoy —respondí.

No era una evasiva, pero tampoco era una respuesta completa.

Se acercó un poco más, lo suficiente como para que su voz bajara.

—Estás distinta.

No era la primera vez que me lo decía, pero en esta vez sonaba diferente. Más… directo.

—Eso parece ser un problema últimamente —dije, intentando restarle peso.

No funcionó. Kael no sonrió, ni siquiera lo intentó.

—No estoy bromeando.

Lo miré y por un momento consideré decirle algo. Algo real, verdadero. Pero no podía, no todavía.

—Solo estoy pensando más de lo habitual —respondí.

—No —dijo, negando apenas con la cabeza—. Es más que eso.

Se quedó en silencio un instante, como si eligiera las palabras con cuidado.

—Te estás metiendo en algo.

No fue una pregunta.

—¿Y si lo estoy? —pregunté, devolviendo la mirada.

Kael no dudó.

—Entonces quiero saber qué es.

Había algo en su tono que no era solo preocupación. Era frustración también. Y eso… eso complicaba las cosas.

—No todo es algo que puedas resolver tú —añadió.

—No estoy intentando resolverlo sola.

—Entonces dime con quién.

Ahí estaba, el punto exacto. Podría haber mentido, habría sido más fácil. Pero no lo hice, no podía.

—Estoy viendo opciones.

No era la verdad completa, pero tampoco era mentira.

Kael me sostuvo la mirada unos segundos más. No parecía convencido, pero tampoco insistió de inmediato.

—No me gustan, Rayito —dijo finalmente.

No necesitaba aclarar a quién se refería. Yo sabía que eran los gemelos.

—No tienen que gustarte —dije suave.

—No es eso —respondió, con un leve gesto de frustración—. No confío en ellos.

—No necesitas confiar en ellos, Trueno.

—Pero tú sí.

Eso me hizo detenerme, porque no era del todo cierto.

—No —dije con calma—. Solo necesito que sean útiles.

Kael frunció el ceño.

—Eso no suena mejor.

—No tiene que sonar bien.

El silencio que siguió no fue cómodo, pero tampoco fue una discusión. Era complejo, cargado de cosas que no decíamos, no obstante, no hacía falta. Nosotros siempre fuimos capaz de entendernos.

—Rayito —dijo finalmente, más bajo—, si esto se sale de control…

No terminó la frase, pero yo sabía lo que significaba.

—No lo hará —respondí.

Y por primera vez en toda la conversación, eso sí fue una mentira y me dejó un regusto amargo en la boca. No me gustaba tener que mentirle a mi hermano.

...****************...

Los encontré donde esperaba.

No en los salones principales ni en los pasillos más transitados, sino en uno de los sectores más tranquilos del ala antigua del palacio. Un lugar donde la decoración era más sobria, menos renovada, y donde la presencia de objetos antiguos era mucho más evidente.

Evan estaba apoyado contra una mesa, revisando algo que no alcancé a distinguir. Eiden estaba de pie junto a una estantería, mirando directamente hacia la ventana.

Ninguno pareció sorprendido al verme.

—Sabía que vendrías —dijo Evan, sin levantar demasiado la voz.

—Entonces no perdamos tiempo —respondí.

Eiden se giró hacia mí.

—Sentiste algo otra vez.

No preguntó.

—Sí —admití.

Evan dejó lo que tenía entre manos.

—Nosotros también.

Eso era nuevo.

—¿Dónde? —pregunté.

—No en un objeto —dijo Eiden—. En el ambiente.

Fruncí levemente el ceño.

—Eso no había pasado antes.

—Exacto.

Nos quedamos en silencio un segundo, pero no fue incómodo. Era más bien una pausa necesaria para entender lo que eso implicaba.

—Esto está cambiando —murmuró Evan.

—No —respondí—. Está avanzando.

Eiden me observó con más atención.

—Eso implica que hay algo detrás.

—Lo hay.

—¿Y qué es?

No respondí de inmediato, porque esa era la parte que todavía no tenía.

Antes de poder decir algo lo sentí. No fue gradual, no fue leve… fue inmediato.

Una presión extraña, como si el aire a mi alrededor se volviera más pesado de golpe. Mi respiración se cortó apenas, lo suficiente como para que ambos lo notaran.

—Anya —dijo Eiden, dando un paso hacia mí.

No lo escuché del todo. Porque algo más estaba pasando, no afuera, no en el entorno, dentro. Como si algo hubiera… conectado conmigo.

Cerré los ojos por un instante, intentando ubicarlo, entenderlo y entonces lo escuché.

No fue un sonido real, no llegó a mis oídos, pero estaba ahí. Era demasiado extraño, claro y cercano.

“… Por fin…”

Abrí los ojos de golpe.

Mi pulso se aceleró, aunque por fuera me mantuve inmóvil.

Evan ya estaba más cerca.

—¿Qué pasó?

No sabía cómo responder, ni explicar lo qué había sucedido.

—Alguien… —murmuré, más para mí que para ellos— alguien está intentando comunicarse.

Eiden frunció el ceño.

—Eso no es posible.

—Lo es.

Mi mirada se movió lentamente por la sala, buscando algo que no podía ver.

—No es un residuo —añadí—. No es magia antigua.

Evan me observaba con una seriedad absoluta ahora.

—Entonces, ¿qué es?

Tragué saliva y dije la única palabra que encajaba.

—Intención —respondí —. Alguien está haciendo todo esto con la intención de encontrarme.

El silencio que siguió fue distinto a todos los anteriores, porque esto ya no era teoría.

—¿Qué dijo? —preguntó Eiden.

Dudé un segundo.

—No fue una frase completa —respondí—. Pero… me estaba buscando.

Evan intercambió una mirada con su hermano.

—Eso cambia todo.

—Lo sé.

Eiden negó apenas con la cabeza, como si intentara descartar la idea, pero no pudiera.

—Esto no es algo que podamos manejar solos.

—No —coincidí—. Y ya no hay tiempo para fingir que sí.

Evan exhaló lentamente.

—Vamos a hablar con nuestro padre.

Esta vez no sonó como posibilidad, sonó como decisión.

Asentí.

—Bien.

No añadí nada más, no hacía falta. Porque lo importante ya estaba claro. Esto ya había dejado de ser un misterio pasivo.

Algo había respondido y eso significaba… que también podía acercarse.

Me giré para irme, pero antes de salir de la sala, esa sensación volvió.

Más leve esta vez, pero inconfundible. Y aunque no cerré los ojos… lo sentí igual. Como si ya no estuviera intentando encontrarme, como si ya supiera exactamente dónde estaba.

Seguí caminando sin detenerme, pero una idea se instaló en mi mente con una claridad imposible de ignorar.

Esto no era algo que yo estuviera buscando, era algo que ya me había encontrado. Y no sabía si eso era algo bueno o malo.

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Quica Romero
Èso dicen todas y a la mera hora, ¡zaz! ahí van de nuevo.😒🫩🤷‍♀️🙎‍♀️
KATHERINE GUILARTE
ame
anais angie paola molina chacon
Me tienes intrigada con tus capítulos!
La que la llama es ella del futuro o quien puede ser!?
anais angie paola molina chacon
Disculpa tenía que volver a repetirse el capítulo pero este es de forma distinta al anterior,tienen similitudes pero también cosas que cambiaron
Dannita
¿Quien es esa persona que la observa? y por que sabe tanto
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