"...En un mundo dónde la magia es posible, hadas, dragones, brujas y magos. Dónde las princesas con bellos vestidos son felices al cuidado de su príncipe azul, existió un reino gobernado por una pareja de reyes que se amaban mutuamente.
La paz reinaba hasta que un día un malvado brujo de cabellos de plata quiso hacerse del reino y de la bellísima primera princesa..."
Fue una novela que Nick leyó para transformar su mundo por completo.
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Centro de gravedad
Es momento de la reconstrucción del palacio y del poder de Picos de Obsidiana. En el salón principal la tensión era palpable al momento de remover el resto del régimen anterior y al terminar, una junta en la biblioteca es convocada por el emperador. Pero sus ojos están fijos en la escena que ocurre en la gran mesa de basalto.
-Deja que te explique esto Solana.- Obsidius se acerca demasiado para mostrarle puntos estratégicos en un mapa.
Como padre celoso Brante suelta un gruñido haciendo temblar los cristales del lugar.
Nick se acerca a su amado para calmarlo y apoya una mano en su hombro.
-No soporto que la vea de esa manera, es muy joven y aún necesita ser protegida.- Susurra con una voz gruesa.
-Sé distinguir esa mirada, y el general la ve como si fuera el único lugar seguro en tanta guerra.- Besa la frente del Emperador.
-Es eso lo que me preocupa aún más, él ya tiene mucha sangre en sus manos.-
-¿No vez como Solana brilla mucho más cuando está junto a él? No pongas en la balanza el peso de la corona y el corazón.- El brujo posee gran sabiduría con temas del corazón, el dragón lo sabe, pero para él Solana sigue siendo su hija pequeña y frágil.
Una tarde por "accidente" una neblina de incienso aísla a Solana y Obsidius en un rincón del salón. Al momento en que rozan sus manos liberando chispas, Argolux aparece con una sonrisa burlona.
-¿Siguen hablando de estrategias o se besarán?- Ríe a carcajadas viendo la cara de frustración del general.
-¿No te cansas hermano?.- Suspiraba Solana con resignación.
-Tengo energía infinita, no se desharán de mí ni con tus truquitos de magia.- Se acomodaba entre los dos.
Unos días después todo está resuelto en el imperio.
-Las bases del nuevo consejo están asentadas y yo tengo una necesidad insoportable.- Se acerca el brujo a la oreja del dragón y luego lo muerde.
-Conozco un valle con un santuario oculto.- Cierra sus ojos para disfrutar de los dientes del brujo. -Con una cascada termal.- Ahoga un gruñido.
-Esta noche nos escapamos o juro que destruiré este lugar.- Comenzaba a liberar su aura azul eléctrica. Se gira y va en busca de su hija para informar de su fuga con el dragón.
Ni bien llegaron al valle, el dragón atrapó al brujo en un nido improvisado y cubierto de piel de oso, recorrió su cuerpo con besos mojados haciendo vibrar cada molécula de Nick.
Marcaba el blanquecino cuello del brujo como su propiedad.
Se posicionó en la entraba de Nick para lamer, mientras introduce su lengua masajea con sus grandes manos el miembro que derrama líquidos. Entre suspiros y jadeos el brujo se derretía.
-Tu cuerpo vibra del deseo, me ruega que lo penetre.- Lo introduce lento, esperando a que el interior de Nick se amolde a su pene.
-¡Demonios! No lo recordaba tan grande.- El brujo enterraba sus uñas en la piel de bronce y obsidiana del dragón.
El dragón besaba su boca mientras las embestidas aumentaban. Las lágrimas de placer y por falta de aire mojaron el rostro de Nick.
-Hoy voy a beber todo de ti, todo tu elixir.- El dragón estaba cada vez más caliente y con su lengua limpiaba las lágrimas. En el valle, la tierra late con el volcánico y el aire vibra con el magnetismo. Finalmente, después de dos años el brujo y el dragón son uno solo.
-Cásate conmigo Brujo de Plata.- La cintura del dragón se movía sin parar y ante tal sensación el brujo no podía pronunciar palabras, entonces Brante con gran fuerza mordió su cuello. Ante el impacto Nick llegó al clímax por primera vez.
-¡Sí acepto!- Gritó entre gemidos, el dragón no se detuvo ni un segundo.
Fuerza y delicadeza mezcladas bailaban al ritmo del ruido del choque de las carnes y viscosidad.
El dragón sentía un hormigueo insoportable desde su bajo vientre.
-Si sigues apretando perderé el control.- Gruñó el dragón al liberar todo su semen dentro del brujo. El magnetismo de Nick erizaba su piel.
-No te detengas o te mato, muero de hambre.- Gimió el brujo.
Ansiosa y explosivamente mordía, besaba y apretaba los pezones rosas de Nick. Y la velocidad de las caderas era formidable.
-Quisiera tenerte encerrado aquí para hundirme siempre en ti. Eres el único que logra retenerme sin cadenas.- El brujo lo encerraba y apretaba con sus delicadas piernas.
Ambos se sentían mareados de tanto éxtasis, se quemaban en un intenso fuego, no podían pensar en nada más. Los hilos de plata de Nick envolvían al dragón.
-Eres mi perdición.- Las pupilas estaban dilatadas, se relamió los labios y apretó las caderas del Brujo. -Eres tan lascivo.-
El brujo y el dragón estaban envueltos en tal frenesí que no podían pensar en nada más, la extinción se manifestaba con electricidad, sus lenguas calientes se enredaban.
El dragón se reincorpora conectando su mirada de bestia con la del cosmos mismos. Llevó una mano al vientre del brujo y lo presionó sintiendo hasta dónde llegaba su propio pene sin parar de moverse con la intensidad de un terremoto.
El Brujo de Plata brillaba como mercurio líquido. -Brante... no te detengas, dame más.- Las palabras del brujo salían quebradas y sus paredes apretaban cada vez, el dragón sentía nuevamente un cosquilleo intenso, estaba a segundos de liberarse. -Quémame con tu fuego emperador.-
En el santuario de ese valle escondido no solo olía a naturaleza inmaculada sino también a ozono y azufre. El placer se volvía insoportable. Una onda de choque de luz plateada se liberó del pecho del brujo y el calor volcánico del dragón se liberó. Rugidos, éxtasis y alivio, entonces la tierra tembló. Nick apretó los hombros de su amante y el dragón hundió su rostro en el cuello del brujo. Fue una sincronía perfecta. Sus auras se convirtieron en una y brillaban más que las estrellas.
El dragón se dejó caer a un lado del brujo, trataba de controlar su respiración liberando pequeñas nubes de vapor. Nick aun temblando con su piel llena de magia y magnetismo con su mirada perdida en el cielo.
No hubo palabras, solo sus latidos al mismo ritmo y por fin habían encontrado su centro de gravedad.
que le isieron ?