hace 500 años "Kathall" sufrió tras la última guerra santa donde muchos murieron. En especial, Re'Xhuz el titan de la muerte quien fue derrotado por la primobestia "Fenixsera" pero algo de su esencia quedo vagando en el mundo. Esencia que se introduce en el cuerpo de una humana, siendo esta su cuna mientras se prepara para volver y así iniciar otra guerra santa.
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Capítulo 16: Hilos de Plata y Cenizas de Esperanza
La atmósfera del planeta está saturada. El dolor de los caídos en Alejandría resuena hasta las cumbres de Erozia, mientras los antiguos mitos de Zalem comienzan a reclamar los cuerpos de los vivos.
El Rastro de la Tejedora
En el Bosque Verdigris, la neblina de Sanir se ha vuelto casi sólida. Agatha llegó a los lindes del bosque sintiendo el caos espiritual. Sin poder ver a través del velo esmeralda, la Zalem se arrodilló y hundió sus dedos en la tierra húmeda. De sus yemas brotaron Hilos de Plata Astral, una red invisible que se expandió por los árboles, vibrando al contacto con cualquier rastro de esencia conocida.
—Os tengo... —susurró.
Sintió la vibración errática de Clio, la sombra densa de su hermana Senylda y, finalmente, el latido gélido y debilitado de Liria. Los hilos comenzaron a tensarse, sirviendo como guías físicas en la oscuridad para volver a reunir al grupo antes de que los espíritus arbóreos infectados terminaran su cacería.
El Éxodo de Alejandría y el Destino de Eldredor
El Reino de Alejandría es ahora un sudario de fuego. El Dragón de Alma de Kain, con su fulgor violeta, ha convertido las cúpulas de cobre en metal fundido. Las calles, antes llenas de mercaderes y sabios, están sembradas de los cuerpos de la Guardia Escarlata que cayó protegiendo la retirada.
En los muelles, el Rey Lucius tomó una decisión desesperada. Sabiendo que el Imperio Negro buscaría represalias en cualquier aliado cercano, ordenó que el barco que transportaba a la Reina Elinor y sus cuatro hijos (Draco, Sylvanas, Honir y Thara) cambiara su rumbo. No irían a la calidez de Targos en Arthymeria, sino que cruzarían los mares hacia el continente de Rensimia, buscando el gélido pero inexpugnable Reino de Eldredor, donde antiguos pactos de sangre les asegurarían seguridad.
Lucius se quedó atrás, mirando cómo la vela de su familia se perdía en el horizonte mientras el dragón de Kain rugía sobre su cabeza.
La Oscuridad de Cornelius
En el Monte Elysium, la defensa de Cornelius ante los Enjuiciadores era magistral. Sus argumentos sobre el equilibrio y la necesidad de estudiar al niño antes de destruirlo silenciaron incluso a Judasel. Sin embargo, a medida que hablaba, los recuerdos de Zalem no solo regresaban como imágenes, sino como una invasión física.
Repentinamente, Cornelius se llevó la mano al pecho. Sus ojos, antes claros, se tornaron de un negro profundo por un instante y un aura oscura, similar al vacío que portaba Liria, comenzó a emanar de sus poros. Los Serafines se pusieron en pie, desenvainando sus espadas de luz.
—Algo vive en ti, Rey de Belandria —sentenció Judasel, su voz llena de sospecha—. No eres solo un mensajero; eres un recipiente de lo que juramos erradicar.
El Encuentro en Ny'Ravar
Mientras el mundo ardía, Nerwel llegó al pueblo de Ny'Ravar, un santuario oculto para los parias y aquellos que el destino había dejado sin hogar. Allí fue recibido por el alcalde, Ehonar, un elfo de mirada cansada pero sabia que había compartido con Nerwel los años de formación en las artes de la tierra.
Sentados frente a una pequeña hoguera, la conversación fue amarga.
—Buscas a un amor que ha traicionado a tu pueblo, Nerwel —dijo Ehonar, sirviendo un poco de té de raíces—. ¿Es justicia lo que buscas, o simplemente quieres apagar el dolor de ver a Clio con una humana?
—Busco que el mundo no termine, Ehonar —respondió Nerwel, aunque su arco vibraba con la tensión de su odio—. Pero el rastro me dice que Liria ya no es humana, y Clio... Clio está protegiendo a la criatura que nos matará a todos.
Ehonar suspiró, mirando las estrellas que la neblina de Sanir empezaba a ocultar.
—Tal vez el mundo necesite terminar para que algo mejor florezca. Pero en Ny'Ravar no encontrarás guerreros, solo almas cansadas de vuestras guerras.
CONTINUARÁ...