NovelToon NovelToon
Marcas De La Infancia

Marcas De La Infancia

Status: En proceso
Genre:Maltrato Emocional / Centrado emocionalmente / Romance
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Heimy Zuñiga

No todas las cicatrices se ven en la piel. Algunas habitan en la memoria, en las emociones y en los recuerdos que tratamos de callar. La historia de Liam es un testimonio vivo de esas cicatrices invisibles y de la valentía de ponerlas en palabras.

NovelToon tiene autorización de Heimy Zuñiga para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20: La arquitectura del silencio

La casa Brechel siempre había sido impecable.

Hazel lo supo en cuanto cruzó la puerta principal. El aire olía a cera de muebles caros y a un vacío refrigerado. No había un solo objeto fuera de lugar; ni siquiera el rastro de la tormenta de anoche en el paragüero de plata. Todo estaba ordenado con una pulcritud quirúrgica, como si el servicio hubiera borrado cualquier evidencia de que una hija no había dormido en su cama.

Federico estaba en la sala, de pie frente al gran ventanal que daba al jardín perfectamente podado. Revisaba su tablet con la misma frialdad con la que se analiza un plano defectuoso. No levantó la vista.

—Llegas temprano —dijo. Su voz cortó el silencio como un bisturí.

No era una pregunta. Hazel dejó el bolso en el recibidor con un movimiento medido. Llevaba la ropa seca y el cabello rígidamente peinado; la máscara que Liam había visto desmoronarse anoche estaba de nuevo en su sitio, soldada con fuerza.

—Tenía clases —respondió ella.

Federico bloqueó la pantalla y la miró. Sus ojos no buscaban bienestar, buscaban grietas.

—Desaparecer sin avisar no es propio de ti. Tu imagen no es solo tuya, Hazel; representas a esta familia. No vuelvas a poner nuestra estabilidad en riesgo por un impulso.

Él no gritaba. Los Brechel no gritaban; simplemente retiraban el aire de la habitación hasta que te asfixiabas.

—Ve a la universidad —ordenó—. Y compórtate como siempre.

En la facultad, el mundo seguía funcionando con una normalidad ofensiva. El vestíbulo estaba lleno de estudiantes apurados, el olor a café de la cafetería inundaba los pasillos y el eco de las risas rebotaba en las paredes de concreto.

Hazel entró al salón justo cuando el ruido de las conversaciones alcanzaba su punto más alto. Sintió el peso de las miradas de inmediato. En ese ecosistema de élite, la ausencia de una Brechel era noticia.

Se sentó en su lugar habitual. Fue entonces cuando una estudiante del fondo, de esas que llevan el chisme como un accesorio más, habló con una sonrisa demasiado amplia.

—Hazel —dijo—. Ayer desapareciste. Tu papá llamó a medio mundo buscándote. Estaba… bastante alterado. ¿O qué? ¿La señorita Brechel se escapó con algún chico?

Hubo risas cómodas en el salón. Hazel levantó la vista despacio y soltó una risa ligera, perfectamente ensayada.

—¿Qué estás diciendo? —respondió—. Eso no es asunto tuyo.

—Era broma —se defendió la chica, intimidada por la elegancia de la respuesta.

—Lo sé —dijo Hazel, volviendo a sus apuntes.

Desde su asiento, tres filas atrás, Liam lo vio todo. No escuchó vergüenza en su voz; vio el miedo disfrazado de educación. Vio el "silencio aprendido" que él mismo practicaba cada vez que Rafael Lennox entraba en una habitación.

Durante el receso, la presión social no disminuyó. Un estudiante de otra facultad se le acercó con flores mal envueltas. El pasillo se detuvo un segundo; la gente fingía mirar sus teléfonos mientras agudizaban el oído. Hazel agradeció el gesto y rechazó al chico con una cortesía tan impecable que no dejó espacio para la réplica.

—¿Quééé? —exclamó Andrés cuando volvimos al salón—. ¿Declaraciones de amor? ¡Yo también quiero! —Se volvió hacia Liam—. ¿Tú no, Lennox? ¿No vas a intentar conquistar a la reina del hielo ahora que parece que hay vacantes?

Alex lo interrumpió sin levantar la vista.

—Déjalo en paz, Andrés.

Liam no respondió. Observó a Hazel desde lejos. Ella permanecía erguida, correcta, inaccesible. Para todos los demás, ella era un trofeo o una estatua. Para él, era la chica que anoche temblaba bajo su camisa de algodón.

El amor, pensó Liam mientras el profesor empezaba la clase, no era una declaración pública ni un ramo de flores frente a todos. Era saber quién te observa cuando todos los demás creen que no importa.

Hazel no lo miró en todo el día. Ni un cruce de ojos, ni un saludo en el pasillo. Esa distancia —voluntaria, necesaria— le dolió a Liam más de lo que estaba dispuesto a admitir. No era rechazo; era protección. Si se miraban, el mundo vería la grieta. Y en ese momento, la grieta era lo único real que tenían.

1
señorita_cash
.
señorita_cash
que personal..
Yorjany González Rodríguez
bien sigue haci pero trata de que cuando termines un capitulo el siguiente lo continue desde donde se quedo /Slight/
Heimy Zuñiga: Jaja muchas gracias... lo tendré en cuenta de ahora en adelante 👏
total 1 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play